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El Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca acoge la exposición "Una historia de arte reciente (1960-2020)", que repasa seis décadas de arte abstracto con obras de las colecciones de la Fundación Juan March y de DKV Seguros, de artistas como Dalí, Chillida, Pablo Palazuelo, Antoni Tàpies o Rosana Antolí.

La exposición, abierta hasta el 16 de enero de 2022, combina obras de las colecciones de ambas entidades para crear una muestra conjunta que recorre todo el arte abstracto en España, desde la creación, a mediados del siglo XX, del museo conquense que gestiona la Fundación Juan March a los artistas del siglo XXI que forman parte de las 900 obras de la colección de la aseguradora.

En declaraciones a los medios, el director de exposiciones de la Fundación Juan March, Manuel Fontán, ha explicado este martes que han "puesto a jugar a los abuelos con los nietos", en un recorrido que incluye alrededor de setenta piezas de cada colección.

Fontán ha comentado que no es una exposición aparte, sino que se han retirado algunas obras del Museo de Arte Abstracto Español para hacer hueco a las piezas que ha aportado DKV, para conformar un recorrido que el presidente de la Fundación Juan March, Javier Gomá, ha definido como "una historia del gusto español de los últimos sesenta años".

Gomá ha reconocido que la Fundación Juan March no se ha caracterizado en el pasado por las colaboraciones con otras entidades privadas y ha añadido: "no podríamos haber encontrado un aliado mejor" para este cometido que DKV Seguros.

También ha recordado el papel que jugó durante la dictadura franquista "un museo hecho por artistas" como el de Arte Abstracto Español de Cuenca, que en esa época se conformó "como un movimiento de resistencia que fue educando el gusto de la ciudadanía para la transición política y la transición estética".

Por su parte, el director general de DKV, Josep Santacreu, ha señalado que esta exposición, que en 2022 viajará al Museo de la Fundación Juan March en Palma de Mallorca, "es un diálogo de segunda o tercera generación" porque la aseguradora aporta los artistas que "podrían haber sido hijos o nietos de los grandes que hicieron este museo".

Según Santacreu, la empresa "apoya el arte como una forma de expresar nuestra voluntad de innovación, de que la cultura es necesaria para la sociedad".