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Todas las palabras en español tienen una historia y el objetivo de la RAE es elaborar una biografía de cada una de ellas y reunirlas en el Diccionario Histórico de la Lengua Española (DHLE) por lo que ha creado una red panhispánica de academias, universidades e investigadores para acelerar los trabajos.

Se trata de un "diccionario total", que tiene como objetivo recopilar todo el léxico en todas las épocas y en todas las zonas, en las que se habla y se ha hablado y que tiene un acceso gratuito en internet.

Accesible también desde los teléfonos móviles, este diccionario, que tenía 10.000 visitas al mes hasta ahora, se espera que con su nueva configuración alcance antes del próximo diciembre un millón de visitas mensuales.

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, y el director de la institución, Santiago Muñoz Machado, han presentado este martes las novedades concernientes a este diccionario, denominado anteriormente Nuevo diccionario histórico del español.

Para la elaboración de este diccionario histórico se ha presentado la red panhispánica de academias, universidades y centros de investigación para la elaboración del DHLE, un total de dieciocho grupos -nueve en España y nueve en América- que trabajarán en el estudio de la historia de las palabras de forma coordinada.

Pedro Duque ha indicado que esta red panhispánica y este modelo de colaboración acelerará un proyecto que nunca finalizará y ha destacado que se trata de un diccionario que incluye palabras extintas, como si fueran fósiles, pero también otras de reciente incorporación, como las relacionadas con el coronavirus.

El director de la RAE ha explicado que el proyecto demuestra cómo esta institución da continuidad a sus empeños y ha recordado que el Diccionario histórico es un proyecto antiguo frustrado en repetidas ocasiones a lo largo de los años.

Así, el actual diccionario histórico tiene dos precedentes en la RAE, ambos inacabados. Entre 1933 y 1936 se publicaron los dos tomos (de la A a la Ce) del Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936).

Este primer intento fue decisivo para la confección de otras obras académicas y facilitó el inicio del segundo proyecto: el Diccionario histórico de la lengua española aparecido entre 1960-1996. De esta edición se imprimieron los fascículos que incluyen las entradas comprendidas entre a-apasanca y b-bajoca.

Los proyectos fueron fracasando porque la documentación con que se contaba era escasa y por la falta de un equipo estable y de recursos, ha recordado el director de la RAE y presidente de la Asociación de las Academias de la Lengua Española (ASALE).

Así, ha explicado, sin los nuevos equipos que se incorporan ahora, se necesitarían entre ochenta o noventa años en desarrollar este proyecto, pero este trabajo de investigadores permite acometerlo a más corto plazo, aunque ha recordado que los diccionarios hay que hacerlos "con paciencia, sin prisas".

Los mejores lexicógrafos participarán en este proyecto de Estado, pero también un proyecto de investigación panhispánica, ha recalcado Muñoz Machado, quien ha recordado que España es uno de los poco países importantes de Europa que no tiene un diccionario histórico de su lengua.

Y ha confiado en que en un plazo de cinco años puedan estar finalizados entre 25.000 y 30.000 artículos del diccionario histórico, un objetivo que no es demasiado ambicioso, ha dicho.

Desde la Academia Colombiana de la Lengua, de la de Argentina, el Instituto Caro y Cuervo, las Universidades de Salamanca, La Laguna, Sevilla, La Rioja, Murcia y Barcelona han destacado la importancia de este proyecto en un vídeo proyectado en el acto, al que ha asistido también la presidenta del Gobierno de La Rioja, Concha Andre, que ha destacado que se trata de una obra colosal.

El objetivo fundamental de este diccionario es el de ofrecer a los filólogos y al público en general aquella información relevante sobre la historia de las palabras que les permita interpretar los textos del pasado y del presente.

Para ello se da cuenta del cambio que han experimentado las palabras en su significado e, incluso, de los usos lingüísticos accidentales de una época determinada.

Para cumplir este fin básico, el DHLE se basa en los métodos de la lingüística, la filología y la informática.

El hecho de que esta obra se conciba como un diccionario electrónico permite mostrar la evolución de las palabras tomando en consideración las relaciones (genéticas, morfológicas, semánticas, etc.) que estas mantienen entre sí.

Más de 700 novedades se han incorporado este martes al DHLE, con lo que ya están disponibles en la red 6.325 artículos publicados en los que busca presentar, de un modo organizado, la evolución del léxico español.