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Salvar y conservar el mármol del arco de Septimio Severo es el objetivo de la restauración de esta joya del Foro Romano gracias a unos trabajos que combinan los métodos tradicionales con una peculiar técnica ecológica desarrollada por la Universidad de Granada: la biomineralización bacteriana.

La superficie del mármol corría el riesgo de desprenderse en algunas zonas del arco por su falta de cohesión, particularmente en los relieves, pero el empleo de este método "eco-compatible" con el material y con el medio ha devuelto al monumento milenario su consistencia idónea, explica a Efe la responsable de este sector del Foro, Federica Rinaldi.

"Es una experimentación en la que hemos creído mucho, que afortunadamente ha dado un resultado óptimo y que tenemos la intención de poder extender también a otras áreas", asegura sobre la técnica desarrollada por la Universidad de Granada y puesta en práctica por la sociedad Nova Conservação de Lisboa, el Instituto Central para la Restauración de Roma y el Parque Arqueológico del Coliseo.

La biomineralización bacteriana o bioconsolidación provoca la reactivación de las bacterias que producen la calcita, uno de los minerales que conforman el mármol.

La calcita devuelve la cohesión a la roca y los pequeños granos que antes se desprendían ahora se mantienen pegados al sustrato incluso aunque se toquen.

Así lo muestra a Efe con su propia mano el geólogo portugués experto en conservación lapídea José Delgado Rodrigues en la primera planta del andamio que recubre el gran arco construido en honor a las victorias militares del emperador Septimio Severo (145-211 d.C.), el primero de origen norteafricano y padre del célebre Caracalla.

"La calcita que se había perdido con la degradación del mármol se restituye con las bacterias que producen un mineral idéntico. Es una nueva calcita, pero es igual que la que se había perdido", argumenta Delgado Rodrigues.

Al contrario que las prácticas tradicionales de restauración, se trata de un método que actúa "de dentro hacia fuera y no de fuera hacia dentro".

El tratamiento se pulveriza durante una semana sobre la roca, que se cubre para generar oscuridad y evitar que las bacterias entren en contacto con los rayos ultravioletas, pero dejando pasar el aire que los microorganismos necesitan para vivir.

No en vano, las primeras pruebas realizadas en este monumental arco del Foro se hicieron en la esquina más ventilada para garantizar una renovación del aire constante.

La bioconsolidación sigue "un protocolo bastante complejo desde el punto de vista de aplicación, mucho más en monumentos como este, respecto a la temperatura, la humedad, la ventilación... Pero se pueden simplificar mucho los sistemas si se aprovechan las condiciones. Aquí, en este momento del año, no ha sido necesario crear grandes infraestructuras", comenta Nuno Proença, restaurador de Nova Conservação.

La técnica "facilita no solo la actividad biológica que buscamos nosotros, sino también la de otras especies presentes que pueden activarse, y eso no nos interesa. Por eso es importante generar las condiciones que marquen un control y un equilibrio sobre las distintas especies", añade.

"Hemos hecho mediciones para demostrar que, efectivamente, el tratamiento ha sido eficaz y ha producido lo que se esperaba: hacer que la superficie esté más cohesionada", narra, satisfecho, Delgado Rodrigues, colaborador de la sociedad lisboeta.

Los trabajos están a punto de terminar, tras siete meses, en la cara noroeste del arco, la que da a la Colina Capitolina, y después se afrontará la otra fachada.

Por su elevado coste y su exigente protocolo, esta solución se aplica solo en los puntos exactos en los que el mármol es más frágil, por lo que debe complementarse con los métodos tradicionales de restauración, que ahora mismo se usan en otros puntos del arco triunfal.

A sus pies, una restauradora seca al sol y criba arenas de diferentes colores. Ese mismo material forma la argamasa con la que otras sellan las fisuras de la roca en la parte más alta del monumento.

Al mismo tiempo, repartidas en las diez plantas del andamio, otros conservadores emplean técnicas como el láser o la limpieza tradicional con pequeños instrumentos.

Los investigadores de la Universidad de Granada llevan veinte años experimentando con la biomineralización bacteriana y últimamente la han empleado, por ejemplo, en las columnas del Patio de los Leones de la Alhambra.

Es un método que se ajusta al máximo al criterio ecológico de la "biorestauración", ya que no introduce elementos ajenos a la roca, sino que potencia los atributos de los materiales que la componen.

Mercedes Ortuño Lizarán