EFEBilbao

El cineasta Víctor Erice (Karrantza, Bizkaia, 1940) ha saldado su "pequeña deuda" con el escultor Jorge Oteiza con la videoinstalación titulada "Piedra y cielo", que se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, y que muestra el monumento que el artista guipuzcoano dedicó al compositor Aita Donosti, que está situado en la cima del monte Agiña, en Lesaka (Navarra).

"Con motivo del centenario de Oteiza, a quien conocí, me encargaron un documental y no pude rodarlo por motivos de trabajo; lo sentí mucho y con 'Piedra y cielo' saldo la deuda", ha explicado durante la conferencia de prensa de presentación de la obra audiovisual.

"Piedra y cielo", de 16 minutos de duración, consiste en dos proyecciones de grandes dimensiones, denominados "Espacio día" (11 minutos) y "Espacio noche" (6,35 minutos), y que incluye el sonido de una pieza emblemática de la producción de Aita Donosti, "Andante doloroso", su última composición para piano fechada en 1954.

Erice, ganador de múltiples premios en numerosos festivales de cine, ha destacado que en esta obra ha llevado a cabo un "despliegue de imagen y sonido, desprovisto de texto salvo una poesía del propio Oteiza", a quien ha calificado de "grandísimo poeta visionario que debería ocupar un lugar importante en este ámbito literario".

La proyección de día ofrece unas imágenes donde la naturaleza convive con las "huellas de la historia", mientras que la visión nocturna intenta captar "algo de la dimensión metafísica del escenario iluminado por la luna".

"La filmación de noche sigue el pensamiento de Oteiza: la noche es un espacio fundamental para la reflexión", ha destacado Erice.

Sobre la capilla de Vallet (1894-1984) ha comentado que "quizás" es su obra más representativa y que fue concebida formalmente como un "sencillo paraboloide inclinado" que representa una embarcación varada en la montaña.

Respecto al hecho de exhibir su obra en un espacio museístico en vez de en una sala de cine, el director ha opinado que la evolución del cine ha sido "extraordinaria" desde que se inventó la imagen digital, y a partir de ese momento, los cineastas "han entrado" en centros culturales y espacios públicos "donde se trabaja en mejores condiciones de libertad e independencia que con las grandes corporaciones".

"Debo admitir que sustituyo con gusto las salas de cine por los museos; son espacios abiertos, con movilidad de visitantes y otro concepto de duración", ha dicho.

"Piedra y cielo" se ha llevado a cabo en el marco del programa de Videoarte y Creación Digital desarrollado conjuntamente entre el Museo de Bellas Artes de BIlbao y la Fundación BBVA.