La directora granadina, aunque afincada en Málaga, Violeta Salama, ha cumplido uno de sus sueños de niña en estos días de Festival de cine de Málaga: ha presentado un trocito de su ópera prima, "Alegría", un cuento 'femenino-feminista' que se apoya en la leyenda de la Kahina para contar el presente.

Salama, que presentó su obra acompañada por algunas de sus protagonistas, las actrices Laia Manzanares, Sarah Perles y Mara Guil, en la sección NeoCine Málaga, ha señalado en una entrevista con Efe que su primer largometraje está inspirado en su propia historia personal a la que ha dado una visión de "realismo mágico y colorido".

Es, de lo visto en esas primeras imágenes, una mirada diferente y luminosa sobre Melilla, la ciudad donde pasó su niñez, y una "nueva realidad" centrada en las mujeres.

"Hemos rodado fijándonos mucho en las miradas de ellas. Planos muy centrados que enfatizan más su mirada que lo que ven realmente", ha contado Salama.

La historia de la Kahina que está en la base de esta historia "es una leyenda con la que hemos crecido todos en el Magreb, dice a Efe la directora, criada en Melilla y que aspira a quedarse a vivir en Málaga "como todos", afirma entre risas.

"Es un mito que hemos creado entre todos -explica-. La única mujer que se enfrentó a la invasión árabe cuando llegó a la África de los bereberes en el siglo II. Se fantaseó mucho con su religión (kahina significa 'sacerdotisa') porque los bereberes eran politeístas, tenían mezclados judíos, católicos y árabes", señala.

"Ella es el símbolo de la resistencia y a mí me gusta muchísimo porque la cuentan como la más valiente, la que se enfrentó a todo, y que sólo renunció por su maternidad, porque su punto débil eran sus hijos: tenía tres -relata-, cada uno de una religión diferente y ganase quien ganase una guerra, los otros dos debían morir".

"Y ese es el conflicto de 'Alegría'", explica Salama, una mujer que ha dejado a su familia "porque no quería enfrentarse al modo en el que la sociedad le imponía cómo tenía que ser judía".

Aclara que el punto de vista no es el de un feminismo actual y que ese cuento, esa secuencia que ha presentado en imágenes, es el punto de partida del encuentro con su hija, su debilidad, "porque su dolor es que no consigue entenderse con ella porque son muy iguales".

La historia de la mezcla de las tres culturas es "muy Melilla", dice, y allí ha sido rodada en su mayor parte, también en Sevilla, aunque recrea "a la perfección" escenarios árabes.

Licenciada en Comunicación Audiovisual, máster en Documental Creativo y postgrado en Cine en la Vancouver Film School, Salama ha trabajado en series de televisión como "Crematorio" o "Amar en tiempos revueltos".

"Alegría" cuenta con la producción de La claqueta, empresa detrás de "La trinchera infinita", entre otras.