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De la pluma y la imaginación de Juan Luis Iborra y de la retranca, la agudeza y la gracia de Pepa Rus solo puede salir una comedia, ¡Viva la Pepa!, que parte de una realidad agria: retratar una sociedad codiciosa por crear héroes con pies de barro y unos políticos que no cumplen u olvidan lo que prometen.

Juan Luis Iborra (Alfaz del Pi-Alicante, 1959) confiesa que le gusta escribir de personajes al límite y, en esta ocasión, parte de una premisa: una mujer frágil, sola y sin nada en la vida, salvo dos bebés a los que no puede alimentar y a la que el azar coloca en una posición protagonista en la que capta la atención de medios de comunicación y políticos.

"Juego con el absurdo", ha explicado Iborra en una charla con Efe, para contar la historia de esta mujer, que se estrena en el Teatro Bellas Artes el próximo 30 junio, donde permanecerá hasta el 8 de agosto.

Melilla es la ciudad en la que vive Pepa, a quien los medios de comunicación y los políticos convierten en "heroína" al salvar a un águila en peligro de extinción, en un escenario en cuyo decorado hay una verja que representa muchas cosas: la de la gente salta y la metáfora de su encierro, de una vida que parece que no tiene salida.

En ese momento medios y políticos "le prometen todo y ella les cree", pero solo la "utilizan. Solo sus amigos le permiten ver la realidad" y le dan el valor suficiente para dedicarse a algo que no había pensado nunca: la política.

La exposición mediática y seguir a quienes se exponen "se ha convertido en una droga para la gente y hace mucho daño", un mundo en el que Iborra dice que ha entrado la gente joven "a la que se premia por hacer cosas básicas".

Asegura que "la sociedad se está volviendo fría, nos relacionamos menos que antes y con menos empatía y eso hace que el mundo sea peor".

Pepa Rus (Chiclana de la Frontera, 1985) advierte que "vivimos en un tiempo en lo que todo está mediatizado, todo se viraliza y cualquier circunstancia azarosa permite que te conviertas en alguien muy conocido", parece que "te va cambiar la vida", pero no.

Ella sabe bien de lo que habla. Casi de un día para otro, se convirtió en una actriz muy popular al formar parte de la serie "Aida", en la que interpretaba a "Inma", reconoce que "fue impactante, pero nada que ver con lo que sucede ahora", comenta.

A pesar que no hace mucho tiempo de ello, "nadie te grababa sin permiso, la gente se acercaba con respeto para hacerse una foto, nada más".

Iborra añade que llegará el momento de la "sensatez y la cordura" y divertido compara la situación actual como la de vivir en un "after", una fiesta continua. Necesitamos incorporar la parte lenta". La pandemia -incide- debería habernos ayudado a recapacitar.

Ambos, autor y actriz, coinciden al señalar que la sociedad vive en un constante consumo de usar y tirar que no parece tener consecuencias. "Todo se olvida con facilidad, las promesas de los políticos, las historias en televisión. Se construyen héroes en cuestión de segundos", afirma Iborra.

Hay gente que a través de las pantallas busca "sentirse querida, pero nadie está preparado para vivir una exposición pública tan grande de una manera repentina", señala.

Rus cree que el mensaje de la función es que "cada uno tiene que decidir por sí mismo" sin dejar que otros tracen el camino, con una premisa clara: "tus amigos, de verdad, son los de siempre".

Una pieza con crítica, pero en clave de comedia, "un bien necesario" en estos tiempos, dice la actriz, a lo que apostilla Iborra, "se puede ser muy crítico, pero desde un punto de vista positivo, si no, no conectas con la gente".

Por ello incluye una crítica política. "Los políticos están también viralizados. No ofrecen mensajes a largo plazo" y apunta o que no se acuerdan de lo que dicen o no lo cumplen. "Viven el ahora, dicen una cosa y dentro de unas semanas ya veremos".

¡Viva la Pepa! es un monólogo de 75 minutos que a Rus se le "pasan volando", porque se divierte haciéndolo, aunque confiesa que pasa un miedo "atroz" en el escenario donde la responsabilidad recae solo en ella. "Cuando hay más personajes te apoyas en un compañero, pero aquí eso no ocurre".

Y deja como reflexión una frase de la obra: "Contra todo pronóstico una buen persona llega a la política".