EFEMadrid

Ilustradoras contemporáneas como Sara Hernández, Raquel Riba Rossy, o Akira Pantsu dan forma a través de sus trazos a las historias de “Voces que cuentan”, una antología compuesta por relatos íntimos y personales que escriben desde Almudena Grandes a Estefanía Molina o Leticia Dolera, y que hacen de esta novela gráfica un canto a “la sororidad”.

“Yo crecí sin referentes femeninos, toda la ficción que leía era masculina, y nunca había reparado en que no leía a autoras. A medida que fui creciendo me di cuenta de que esas historias no siempre me representaban”, ha dicho esta mañana durante la presentación la ilustradora Sara Herránz, cuyos dibujos representan el texto de Almudena Grandes, parte de esta antología.

La Casa del Libro ha acogido, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, la presentación de la novela gráfica “Voces que cuentan” (Planeta Cómic), un compendio de nueve historias que hablan del “despertar feminista” a través de situaciones cotidianas. Sara Hernández, Sandra Sabater, Akira Pantsu, Leticia Dolera, Estefanía Molina y Raquel Riba Rossy han debatido sobre el proyecto, en el que todas ellas se unen bajo el nexo del feminismo a través de historias del día a día.

Fieles a sus códigos, estas exponentes del panorama de la ilustración y la literatura se unen para dar forma a nueve relatos cortos, que abordan desde “conversaciones cotidianas en un bar” a temas delicados como la anorexia, la imposición de cánones imposibles o el “síndrome de la impostora”, presente en casi todos los relatos e historias de estas escritoras e ilustradoras y uno de los ejes centrales durante la presentación.

“Parece ser que mi historia, sin yo saberlo, trata del síndrome de la impostora, y fueron otros los que me lo dijeron al leerla; es tan sutil que he hecho una historia que va de ello sin ser consciente”, desgrana sobre su texto la peridoista Estefanía Molina, poniendo de manifiesto una realidad que, según ha aseverado el resto de sus compañeras durante la presentación, todas han experimentado en el ámbito creativo.

Del síndrome de la impostora a la anorexia o la forma en la que “los comentarios ajenos pueden cambiarte la vida”, que es el tema que ilustra Akira Pantsu, una de las pocas mujeres consagradas en el dibujo japonés de estilo manga, y que a través de estos códigos pone cara, trazos y hasta color al efecto de la persecución de cánones imposibles, así como a los comentarios hirientes.

Sobre cánones también ha hablado Leticia Dolera, asegurando que aunque “los estereotipos existen para todos, en el caso de las mujeres vienen con un canon de sexualidad, belleza y eterna juventud que tenemos que aprender a gestionar desde pequeñas”, ha explicado la directora y actriz, que define su texto como “un capítulo sobre morder la manzana”, que deja patente que “las mujeres sumamos más juntas”.

“El feminismo y la sororidad son herramientas que nos ayudan a gestionar estas realidades, y a ser conscientes de las cadenas que llevamos, porque quien no se mueve, es incapaz de sentirlas”, ha dicho Dolera.

A su texto, que narra una historia intimista que trascurre en un bar entre dos mujeres, ha puesto imágenes la ilustradora Raquel Riba Rossy, conocida como Lola Vendetta: “Todas hemos quedado en algún momento con una amiga para explicarle algo que ha pasado, al no estar claro si es justo, si es normal, si estás exagerando o no”, describe esta situación cotidiana que plasma sobre el papel.

“Muchas veces es al poner en común situaciones con amigas cuando te das cuenta de que has vivido una falta de respeto, y que no es que una misma esté tergiversando las cosas, algo en lo que la educación ha hecho mucho daño”, explica sobre este patrón en una afirmación con la que sus compañeras han coincidido.

De forma particular en esta historia y de manera general a través del mensaje que traslada esta novela gráfica, se pone de manifiesto que “el dolor a veces es común, y que ese arañazo a la autoestima siempre puede entenderlo otra mujer”, reflexiona sobre este aspecto cotidiano y arraigado en el tiempo, que también se ve reflejado en la historia narrada por Sandra Sabater, que rescata las vivencias de las mujeres de su familia durante la Guerra Civil.

“Como los de mucha gente, mis antepasados fueron esas mujeres que estaban condenadas a quedarse en casa en una época en la que el hombre miraba al mundo y la mujer únicamente al hogar, ellas lucharon para no tener que sucumbir a esto”, ha detallado durante la presentación.

Esta antología de nueve relatos, en la que también participan Julia Otero, Lola García o Eva Amaral, entre otras, cuestiona las asociaciones establecidas entre lo masculino y lo femenino a través de la “creatividad y la ensoñación”.

Por María Muñoz