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El tenor Xabier Anduaga, flamante ganador del "óscar" del mundo de la ópera, el International Opera Awards al "mejor cantante joven" 2020, debutará el próximo 2 de junio con "Viva la Mamma", de Gaetano Donizetti, en el Teatro Real de Madrid, distinguido a su vez como mejor teatro de ópera del mundo.

Sinceramente agradecido por el prestigioso premio, el donostiarra ha confesado en una entrevista con Efe que, sin olvidar a los autores que más se ajustan a sus facultades vocales, Donizzetti, Rossini o Bellini, "nota" que, cuanto más estudia, su voz se va convirtiendo en una voz lírico-ligera, que "poco a poco va yendo hacia Verdi".

"Mi voz no es de tenor ligero y me doy cuenta de que voy tirando más a lírico-ligero con repertorio de Donizetti, un poco más dramático, y Bellini, y hacia Verdi. Pero bueno, con calma y sin prisa", comenta el joven artista.

Anduaga, que ha compartido exaequo este premio con la mezzosoprano rusa Vasilisa Berzhanskaya, está volcado en los ensayos de "Viva la mamma", junto a Carlos Álvarez, su debut en el Real.

Solista del Orfeón Donostiarra con tan solo quince años, el donostiarra se formó en el Conservatorio Superior de Música del País Vasco, Musikene. Tomó clases de canto con la soprano Elena Barbé y otros grandes intérpretes como Alberto Zedda, Ana Luisa Chova, Ernesto Palacio o Juan Diego Flórez.

Pregunta.- ¿Cómo se siente tras haber ganado este premio tan importante?.

Respuesta.- Estoy contento, ahora que lo veo con un poco más de perspectiva, contento, con ganas de seguir adelante y de que nos dejen cantar y que podamos seguir cantando y con los teatros abiertos.

P.- ¿Cómo cree y cómo espera que afecte a su carrera profesional?

R.- Más que a mi carrera profesional me afecta a mí por el sentimiento de responsabilidad para lo que viene en el futuro. Es verdad que un reconocimiento así pone tu nombre en una posición diferente a la que estaba antes, y los teatros y los programadores lo ven ya pasando de ser una joven promesa a ir consolidándome poco a poco, así que creo que sí, cambiará un poco la percepción de los teatros.

P.- No es la primera vez que recibe un premio, pero sí es el más importante hasta ahora. ¿Lo considera una especie de compensación 'moral' tras el año tan difícil que hemos vivido?

R.- A mí desde luego me sirve como una compensación moral porque ayuda a seguir adelante y a olvidarme un poco del año que hemos pasado, que ha sido muy complicado para todo el mundo, pero también para la Cultura y todos los que la hacemos. Así que, sí, ayuda un poco, la verdad.

P.- ¿Cómo ha vivido el parón de la pandemia en pleno proceso de labrarse un nombre en los teatros?

R.- Fue complicado para mí, porque tenía bastantes citas importantes: debutaba en América, volvía a París, tenía compromisos que me apetecían muchísimo y, de repente, todo se paró, no para mí, se paró el mundo entero. Ahora hemos retomado más o menos en el punto en el que estábamos y me ha valido este tiempo para estudiar, para mejorar todo lo que he podido, y aunque haya sido complicado he intentado sacar lo mejor de este tiempo.

P.- ¿Crees que los modos de trabajo de alguna manera han cambiado para siempre en vuestro sector?

R.- Pues no lo sé, a mí me gustaría que volviéramos a la normalidad (...). Hoy por hoy es complicado para los cantantes, porque casi todos los ensayos los hacemos con mascarilla, y es muy complicado ensayar con una mascarilla que te está tapando la boca. Es lo contrario a lo natural. Entonces, espero que al menos esa parte llegue a ser normal, y que haya público.

P.- Ha trabajado mucho en Italia y su repertorio es sobre todo belcantista, sobre todo, Donizetti y Rossini. Entiendo que tiene que ver con sus capacidades vocales, pero supongo que es también una apuesta o gusto personal por su parte.

R.- Tiene que ver un poco con el destino. Yo, cuando empecé, tuve la oportunidad de conocer al maestro Alberto Zedda, que era el director artístico y musical del festival de Pesaro, en Italia, que me escuchó en una audición en Madrid y me llevó a Italia a trabajar con él.

Yo no había cantado casi nada de Rossini hasta que le conocí a él, que fue el que me metió en este mundo de Rossini, con el que luego he seguido adelante. Obviamente, mis capacidades vocales eran las que marcaban un poco el repertorio, y así debería ser. Creo que nadie se levanta como cantante de ópera y decide qué compositor quiere cantar. Al final tus facultades y tu naturalidad en la voz es la que marca tu repertorio en cada momento.

Por eso es tan importante saber elegir el repertorio y hacer la progresión con los años. Si todos eligiéramos lo que nos apetece cantar, igual todos elegiríamos lo mismo. Por eso es importante elegir lo bueno para tu cuerpo, para tu voz, para tus músculos, no lo que te apetece hacer. Pero también es lo que me apetece hacer, no quiero decir que no me haya apetecido hacerlo.

P.- La voz de un cantante va evolucionando con su edad ¿hacia donde cree que podría evolucionar en un futuro?

R.- Yo voy viendo que mi voz poco a poco se va convirtiendo en una voz lírico-ligera, que obviamente sin dejar Donizzetti y Bellini, poco a poco irá yendo hacia Verdi. Mi voz no es de tenor ligero y estudiando me doy cuenta de que voy tirando más a lírico-ligero con repertorio de Donizetti, un poco más dramático, y Bellini, y hacia Verdi. Pero bueno, con calma y sin prisa.

P.- En junio debuta en el Teatro Real ¿se va a vincular más a este teatro a partir de ahora?

R.- Estoy feliz de poder decir que tengo muy buena relación y que no va a ser mi última ópera con el Teatro; sí que voy a tener una vinculación muy grande con ellos. Volveré muchas veces al Teatro y feliz, porque tengo que decir que pocas veces me he sentido tan bien y tan arropado desde el primer día como en el Teatro Real.

Marina Estevez/Alicia G.Arribas