EFEZaragoza

El escritor Chesús Yuste vuelve a reunir al "club de los miércoles", las fuerzas vivas de Ballydungael, un pueblo imaginario de la Irlanda rural, para resolver un crimen cometido 70 años antes, en plena Guerra Civil, y cuyo hilo central es la "delgada línea" que separa al traidor del héroe y viceversa.

"La memoria de la turba" es una novela negra en la que, como explica Yuste en una entrevista con Efe, "quizá lo menos interesante es el crimen, sino los perfiles de los personajes, el escenario en que se produce y cómo resuelven el caso, con métodos de antes, sin "CSI" ni hackers; en el que hay que aplicar la pericia del investigador y que sirve además como "ejercicio para recordar cómo era el mundo de hace no demasiado tiempo", en este caso 1993.

Pregunta: ¿De dónde viene el título?

Respuesta: Es un homenaje a la cultura oral irlandesa, a los cuentacuentos que han mantenido viva la transmisión de la sociedad irlandesa desde tiempo inmemorial y, como en este caso, para resolver un crimen de hace 70 años echan mano de todos los elementos que faciliten información sobre el pasado. La turba es el carbón vegetal con el que se calentaban las casas tradicionalmente y en torno al cual se contaban historias.

P: ¿Por qué le gusta repasar el conflicto norirlandés?

R: Es un acontecimiento con el que acabó el siglo XX en el que se puso de manifiesto cómo conflictos de siglos se pueden resolver a través del diálogo, la cooperación. Elegí Irlanda como parte de mi narrativa porque es una sociedad que sabe combinar lo trágico y lo ético con un modo de entender la vida "muy mediterráneo", con un sentido del humor muy peculiar y socarrón, parecido al nuestro. El estilo de mis relatos combina un cierto costumbrismo y crítica social.

P: El descubrimiento de que la muerte de uno de los vecinos convertido en héroe no fue un crimen de guerra demuestra la facilidad con que se reabren las heridas.

R: La verdad oficial se ha construido a partir de mentiras, muchos héroes se han creado a partir de esas verdades oficiales y una guerra civil es un escenario ideal para el crimen perfecto, para matar al vecino que te cae mal, para zanjar rencillas y eso pasó en la Guerra Civil española y ¿por qué no pudo pasar en la irlandesa?.

P: ¿Es una manera de desmitificar las falsedades?

R: Es una reflexión sobre las "fake news" de la guerra porque la historia la escriben los vencedores. Hemos estado durante décadas soportando una verdad escrita por los vencedores. En el caso español después de la Transición, cuando los vencidos han llegado al gobierno nos encontramos que cada vez que queremos devolver la veracidad, los nietos de los vencedores se revuelven. Es un tema que se zanja desde la historiografía, desde la verdad y desde el recuerdo.

P: Introduce temas como el problema del pueblo kurdo o palestino.

R: Es una manera de explicar cómo una persona solidaria, aparte de todo lo que hace por sus vecinos, se preocupa por lo que ocurre en otras partes del mundo. Son pequeños detalles para trazar el retrato de personajes, que son complejos y que van evolucionando a lo largo de la trama.

P: Utiliza elementos relacionados con las mujeres como la adquisición de productos de lencería que actualmente podrían considerarse políticamente incorrecto.

R: Es una excusa para introducir elementos fundamentales en la trama y pensé que el personaje de una vendedora de lencería podría dar juego para crear el escenario.

P: También incide en el puritanismo de la sociedad irlandesa.

R: La irlandesa era la más reaccionaria de Europa hasta hace muy poco, en las últimas décadas ha vivido un proceso de secularización enorme a raíz del escándalo de pederastia que ha sacudido a la Iglesia católica y que ha sido letal para la institución. Un Gobierno democristiano ha sido el que ha impulsado la investigación y el que ha aprobado el matrimonio igualitario y a través de referéndum, eso demuestra que es una sociedad que ha evolucionado hacia situaciones que parecían impensables. Son elementos que se introducen en la novela y permiten ver cómo ha evolucionado Irlanda en estos temas como el de la Iglesia católica o la homosexualidad, que era un delito penal.

P. ¿Identifica los personajes con personas reales?

R: Sí, y en este caso uno de ellos es el historiador que trata de desmitificar la guerra civil y los mitos de la guerra, Julian Newhouse, basado en el prestigioso profesor de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova. Es una pequeña broma que espero que no le sepa mal.

P: En sus obras siempre hay periodistas y halaga su trabajo.

R: En una sociedad democrática el trabajo del periodismo es fundamental. Sin periodismo libre no hay democracia. El principal contrapeso al poder viene de la prensa y ahí viene el problema, el profesional de la prensa que trabaja comprometido en la búsqueda de la verdad y los intereses económicos de la empresa periodística. En este caso, una de las protagonistas trabaja de locutora en la emisora local haciendo programas poco interesantes para ella que ha trabajado en ámbitos más amplios y que cuando tiene la oportunidad de hacer investigación de verdad se lanza a la piscina con todo el entusiasmo del mundo.

P: ¿Cuál es el motivo de que los nombres de los personajes sean en gaélico?

R: Es un guiño a la cultura e historia irlandesa, a la lengua. De hecho, el escenario de sus novelas es una zona imaginaria ubicada en la costa oeste, en la frontera con Irlanda del Norte, en la época en la que empieza a apuntar el proceso de paz del conflicto, y que ha conservado la lengua. Cada vez que escribo algo sobre Irlanda lo ubico en Ballydungel. Es la quintaesencia del espíritu irlandés, la Irlanda que ha sobrevivido a la globalización, la que nos gusta a todos. Personifica todas las cosas que nos gustan de Irlanda.

P: ¿Continuará la saga?.

R: Cuando hice "La Mirada del bosque" di con un escenario y unos personajes que me gustaban y que alguien definió como un protagonismo coral en una novela policíaca y me pareció un formato curioso. Una vez que hay un segundo libro con "El club de los miércoles" es algo que puede coger cuerpo, un registro en el que me siento cómodo y en la sociedad irlandesa encaja bien ese tipo de relatos donde se mezcla lo trágico, lo épico, el costumbrismo.

P: ¿Le gustaría que se tradujera?

R: La verdad que sí. Todas las respuestas que he tenido de irlandeses que se han leído el libro han sido positivas, se han sentido identificados.

Por M. Rosa Lorca