EFESevilla

El paraíso del líder de SFDK, Zatu Rey, y Javier ‘El pelu’, protagonista de su primera novela, "9 meses en el paraíso", está marcado con una chincheta en el mapa: la cordillera del Rif, en Marruecos, que es "como perderse en mitad de Despeñaperros" y donde con "todo plantado de marihuana a tu alrededor, ningún mal puede venir”.

El rapero y Javier ‘El pelu’ no solo comparten paraíso terrenal, sino también barrio, pasión por la música, el mundo del cannabis, los 80 como década de su infancia...". "Hay muchas cosas de mí en Javier", ha dicho el rapero en una entrevista con Efe, en la que ha explicado que "hay que estar en los 80 en ese barrio para hacerte una idea de cómo era la vida".

 Como carta de presentación para los lectores, lo primero que hace es situar a Javier en el espacio, en un barrio de Sevilla, "para entender a alguien, primero hay que entender sus circunstancias, de dónde viene", ha dicho Zatu, que ha añadido que la procedencia marca como una espada, "estás forjado" en ese lugar.

 Autor y personaje pasaron los primeros años de su vida en la misma década rodeados del mismo ambiente, "era muy divertido crecer en los 80, lo duro lo puedes analizar hoy", según el rapero, que ha precisado que "cuando eres niño no eres consciente de la dureza o de las circunstancias que te están rodeando en el momento".

Las drogas estuvieron muy presentes en las dos adolescencias. "Era la época de la heroína y era terrible, los vecinos caían como moscas, tenías que aprender a vivir con ello y muchas veces aún siendo tan niño, llegabas a verlo como enfermedad".

 Precisamente este ambiente vecinal hizo que Zatu Rey no tocase la droga hasta pasada su mayoría de edad y ha subrayado: "yo veía el mal y el peligro, ¿cómo iba yo a entrar por allí?".

 En "9 meses en el paraíso" se trata la droga desde muchas perspectivas, desde el mal, desde el bien, desde el negocio, desde la diversión, ha indicado Zatu Rey.

La vida de Zatu Rey ha cambiado a lo largo de los años y eso es una de las razones por las que se ha animado a escribir su primera novela.

 "Ya no estoy cómodo en sitios con mucha gente y paso mucho tiempo en mi casa", ha indicado el autor, que ha apuntado que así le cogió mucho gusto a la lectura y al final, de tanto disfrutar leyendo, quiso crear algo propio.

Esta novela, dio sus primeros pasos en 2017 y quedó en "stand-by" durante los siguientes cuatro años y "luego no sabía ni donde estaba el archivo pero la escribí casi entera menos el último capítulo, me aburrí, soy así", ha añadido.

Cuando la retomó, Zatu Rey no tuvo ninguna confianza en la validez de lo que había escrito cuatro años antes, pero cuando volvió a leerla se sorprendió de que estuviese bien y se vino "un poquito arriba".

Escribir, según él, es una cuestión de práctica y ha descrito que tuvo el mismo sentimiento cuando empezó en el mundo de la música. "Nadie nos podía decir 'el rap es de esta manera o de esta', lo descubrimos, intentamos copiarlo en cierta manera hasta que consigues crear tu estilo".

La canción, su ámbito habitual para contar historias, “tiene más limitaciones, de tiempo por ejemplo, porque aunque también haya un ritmo, a la hora de la narración es un ritmo que no está cronometrado, es mental”, según el rapero, que ha explicado que en una canción de 2 o 3 minutos no hay tiempo suficiente para desarrollar tantos detalles como en un libro.

El título de este libro, editado por Samarcanda, "9 meses en el paraíso", es un reflejo de un volver a nacer, porque es el tiempo que dura la gestación del ser humano pero también, el tiempo que tarda en crecer una planta de marihuana.

La primera novela de Zatu Rey ha recibido criticas de personalidades como el novelista y biógrafo de Woody Allen, Natalio Grueso, o el cómico Ángel Martín, además de las de su público, sobre lo que el Zatu Rey ha señalado estar contento ya que "no es un producto que pueda llegar a tanta gente como mis canciones, pero hay mucha gente que ya confía en mí".

Sobre si habrá una segunda novela ha afirmado: "Yo creo que sí, si no me pasa nada raro, otra novela, todavía tengo 45 años".

Por María Sopena Pielhoff