EFELondres

"Tiene que mejorar su español", bromeaba Carlos Alcaraz al hablar de su amistad con Jannik Sinner, con el que mantiene una buena relación y con el que apunta a crear una de las grandes rivalidades del futuro, porque el italiano y el español son los dos grandes diamantes que ahora mismo el tenis masculino tiene entre sus manos.

El transalpino podría haber tomado un rumbo muy diferente, ya que hasta los 13 años su futuro estaba ligado al skí, que practicaba en los Alpes y que le llevaba por el camino del éxito, con varias victorias en campeonatos juveniles. Pero el espigado pelirrojo escogió la raqueta y no se equivocó. En los últimos tres años ha disfrutado de una progresión sostenida, sin grandes altos ni bajos.

Se dio a conocer en el torneo de Amberes a finales de 2019, cuando pese a estar fuera de los 100 primeros del mundo, hizo semifinales, al dejar por el camino a Gael Monfils y Frances Tiafoe, y dos semanas después se coronó como el mejor joven del mundo al ganar las Next Gen Finals de Milán.

Sinner era visto como el gran talento de su generación, el que recogía el testigo de 'Next Gen' de los Alexander Zverev, Stefanos Tsitsipas y compañía, con una pizca de consistencia más que ellos.

El italiano escaló poco a poco en el ránking, sin grandes brillos, hasta que hizo cuartos de final en Roland Garros 2020, donde perdió contra Rafael Nadal. La aventura en París le catapultó a sus primeros éxitos. Títulos en Sofía y Melbourne, final en Miami, semifinales en Barcelona y 'top 20' mundial. A sus 19 años, Sinner era el mejor joven.

Hasta que le pasó Alcaraz por la derecha. Cuando Sinner perdía la final de Miami contra Hubert Hurkacz en marzo, Alcaraz aún compaginaba los ATP con los Challengers y estaba fuera de los 100 mejores del mundo. Es dos años más joven, por lo que había margen para que el murciano le cogiera.

Ese verano, comenzó el adelantamiento. Alcaraz subió en los ránkings como la espuma gracias a su tercera ronda en Roland Garros, su título en Umag y, sobre todo, sus cuartos en el Abierto de Estados Unidos. Ese torneo fue el que le consolidó como el favorito del público.

Para finales de año, Alcaraz sustituyó en el palmarés a Sinner como el mejor joven del mundo al ganar en las 'Next Gen Finals' y terminó la temporada a orillas del 'top 30'. Sinner, con los títulos en Washington, Sofía y Amberes, entró por primera vez entre los diez mejores del mundo. La diferencia cada vez era menor y se diluyó con los primeros meses de temporada.

Alcaraz ganó en Río de Janeiro, hizo semifinales en Indian Wells y ganó en Miami. El 11 de abril, pasó en la clasificación a Sinner y confirmó el 'sorpasso', el comienzo de una rivalidad que vivirá su tercer capítulo este sábado.

Sinner y Alcaraz se han enfrentado dos veces, en 2019 en el Challenger de Alicante, con victoria para el murciano, y en el Masters 1.000 de París-Bercy la temporada pasada, también con victoria para el español.

"Es un gran jugador y tiene buen nivel en hierba", dijo Alcaraz sobre su rival. "Ha ganado grandes partidos aquí y va a ser una ronda complicada. Quiero disfrutarlo, porque quiero jugar esta clase de partidos, esta clase de retos. Somos los más jóvenes del cuadro, quizás seamos los más talentosos, pero hay muchos jóvenes buenos", explicó.

"Es difícil predecir ahora mismo", comentó Sinner sobre una posible rivalidad con Alcaraz. Somos ambos muy jóvenes, buenos jugadores y buenas personas. Veremos qué nos depara el futuro, pero sí, podría darse la rivalidad. No pienso mucho en ello, pienso más en mí, porque tengo mucho trabajo por hacer".

"Vamos a tener una bonita rivalidad, creo que vamos a jugar grandes partidos", apostilló Alcaraz.