EFEMadrid

La santanderina Bea Pérez es una de las internacionales de la selección española de hockey que ha regresado al CAR de Madrid para participar en los entrenamientos voluntarios del equipo, en los que las jugadoras se ejercitan en pequeños grupos, por turnos y evitan tocar la bola y el material común con la mano.

De vuelta también en la residencia Blume, de la que fue desalojada el pasado 12 marzo antes de la declaración del estado de alarma, Bea Pérez compartió con EFE sus sensaciones al poco de reanudar la actividad, con "ejercicios adaptados a volver a empezar, básicos de conducción, de habilidad, pases a las compañeras y tiro a puerta".

"Yo me he encontrado muy cansada, torpe y hasta tengo agujetas, porque a pesar de haber hecho en casa todos los físicos que nos dijeron no tiene nada que ver estar en el campo o en un gimnasio. Ha sido mucho tiempo sin coger el palo y la bola. Confío en que lo recuperemos en cuanto entremos en dinámica", dijo.

La imposibilidad de trabajar con el stick también por el cierre de instalaciones es uno de los motivos por los que Bea Pérez optó por volver a Madrid esta semana y participar en las sesiones organizadas por la selección durante todo julio, en las que las internacionales trabajan con la preparadora física, Esther Morencos, y un miembro del staff, Andrés Mondo.

"El lunes entrenamos solo dos porque hubo un problema de permisos de listado y la tercera que tenía que venir, que es de MAdrid, no pudo entrar. Los controles son estrictos. Tienes que estar en el listado, al entrar te toman la temperatura, hay que usar mascarilla hasta que pisas el campo, mantener la distancia de seguridad con compañeras y entrenadores y evitar tocar el material común, las bolas solo las toca el entrenador, nosotras no, y están desinfectadas", explicó a EFE.

También el trabajo se hace en pequeños grupos, no más de seis, y en días alternos. El suyo, al que se suman jugadoras que viven en Madrid, lo hace lunes y miércoles y el otro martes y jueves porque "el viernes es más opcional todavía".

"Entrenamos de 9 a 11 y por la tarde desde las 19.30. Mi idea es quedarme 15 días a entrenar tanto con la selección como con el Club y hacerlo progresivo", comentó Pérez, que es licenciada en psicología y máster en neuropsicología, con idea de matricularse en psicología general sanitaria el próximo curso en la UNED, "porque es el habilitante para ejercer".

También las condiciones de la residencia Blume, donde ha regresado igual que Carmen Cano y Patricia Álvarez, son ahora diferentes, con menos residentes y con medidas de prevención y varios turnos para el comedor.

"Cuando llegué se veía que habían desinfectado todas las habitaciones, hay dispensadores de gel por todos los pasillos, al entrar te toman la temperatura, el comedor está al 50%, con turnos, el autoservicio te lo hacen las trabajadoras de la cocina y hay paneles separadores, pero el funcionamiento está bien", aseguró.