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Asociado a esa condición imprevisible, tan ingeniosa y definitiva unas veces como inoportuna otras, y a la sensación de revulsivo en el Atlético de Madrid, Ángel Correa resurgió con un golazo decisivo para la victoria de su equipo, otro más, mientras aún soportaba el peso del penalti cometido en Turín.

"Estaba dolido por el error que cometí en ese partido (el duelo de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, en la pena máxima que supuso el 3-0 y la eliminación de su equipo) y que nos costó la derrota. Ahora estoy contento, tratando de dar lo mejor de mí cada partido", expuso el futbolista al término del encuentro.

Desde aquel penalti, que transformó Cristiano Ronaldo para remontar definitivamente el 2-0 de la ida en el Wanda Metropolitano, al tanto de este miércoles en el Wanda Metropolitano ha transcurrido un mes y medio sin un solo gol, con cuatro suplencias, todas seguidas tras la derrota en Turín, más la de la última jornada de Liga, y dos titularidades, contra el Celta de Vigo y el Eibar.

No marcaba un gol desde mucho antes. En competición oficial, desde el pasado 16 de enero, cuando anotó una de las dianas del 3-3 en los octavos de final de la Copa del Rey contra el Girona; en la Liga, desde tres meses antes, desde el 7 de octubre de 2018, cuando logró el gol de la victoria ante el Betis en el Metropolitano (1-0).

"Siempre creo que es importante para el jugador marcar. Yo estaba tranquilo, tratando de cuando me toca ayudar al equipo. Estoy contento porque el gol sirvió para ayudar al equipo", explicó el atacante tras el triunfo contra el Valencia, que también le sufrió de la misma forma hace un año, con un 1-0 similar del '10' atlético.

Es su temporada menos goleadora, con cinco tantos en los 45 duelos que ha jugado, 25 de ellos como titular. En 2015-16 anotó ocho dianas en 36 encuentros, 12 desde el once; en 2016-17, otras ocho en 47 duelos, diecisiete desde el comienzo; y en 2017-18, nueve en 56 partidos, 36 desde la alineación inicial de Diego Simeone.

Este curso, lo ha jugado todo menos dos encuentros. Sólo se perdió uno por sanción, el 2-0 al Getafe en el Metropolitano, el pasado 26 de enero, y otro por decisión técnica, inutilizado en el banquillo por el técnico argentino por única vez en este ejercicio, en el triunfo por 2-0 sobre el Villarreal, el pasado 24 de febrero.

"Es una alegría inmensa que el entrenador confíe en mí para jugar en todos los partidos, de titular o entrando en la segunda parte. Por eso tengo que prepararme bien y tratar de cumplir cuando lo necesite", expone el futbolista, al que "no" le molesta "para nada" la etiqueta de revulsivo que siempre le ha seguido en el Atlético.

Los números relatan un jugador que ha disputado 192 partidos oficiales con el conjunto rojiblanco, 70 desde el once inicial y 122 desde el banquillo. También que ha marcado trece de sus treinta goles cuando ha salido de suplente. Los otros diecisiete corresponden a los encuentros en los que comenzó en la alineación.

Con él como protagonista indispensable de la victoria contra el Valencia, el Atlético retomó este jueves los entrenamientos, ya con la mirada en el Valladolid, el siguiente reto del equipo, en el Wanda Metropolitano, a falta de cuatro jornadas para el cierre del campeonato, en el que defiende la segunda plaza de la tabla.

Mientras, los titulares del miércoles tuvieron sesión de recuperación en el gimnasio, los suplentes de ese choque ya iniciaron la preparación para el duelo del próximo sábado, con las únicas dos bajas de José María Giménez, lesionado, y Diego Costa, sancionado, además de Lucas Hernández, intervenido en la rodilla derecha, traspasado al Bayern y que ya no jugará más de rojiblanco.