EFEParís

Rafael Nadal y Carlos Alcaraz buscarán mañana el pase a octavos de final de Roland Garros frente a dos rivales en progresión ascendente, el holandés Botic van de Zandschulp y el estadounidense Sebastian Korda.

A sus 26 años, el holandés, 29 del ránking, vive el mejor momento de una carrera, que tardó en explotar y que se ha caracterizado por una fe ciega en su juego y por haber protagonizado numerosas remontadas.

Todo eso sucedió en 2021, cuando el holandés apostó por incrementar su actividad. Se apuntó a las fases previas de muchos torneos y entró en el cuadro final de casi todos, hasta el punto de que su rodaje fue tal, que en el Abierto de Estados Unidos llegó como el tenista que más victorias tenía en Grand Slam, contando las de la clasificatoria.

Van de Zandschulp se granjeó una fama de tenista correoso, difícil de ganar, sobre todo en partidos a cinco sets. En Roland Garros remontó dos sets en contra frente al polaco Hubert Hukacz, antes de caer en segunda ronda frente al español Alejandro Davidovich.

En Wimbledon volvió a superar una ronda y en Estados Unidos firmó un trayecto brillante: remontada con dos sets en contra al español Carlos Taberner, uno al noruego Casper Ruud y al argentino Facundo Bagnis y victoria en cinco parciales frente al también argentino Diego Schwartzman.

Solo el ruso Daniil Medvedev pudo detenerle en cuartos de final, pero no sin antes concederle un set en blanco.

Van de Zandschulp, cuyo nombre puede traducirse por "concha en la arena", cuenta que su afición al tenis es temprana, porque acompañaba a su madre y a su hermano mayor.

Aunque no destacaba en exceso en júniors, ganó algunos torneos de adolescente y su inclusión en el centro de tenis de Amstelveen fue clave para que se cruzara con entrenadores que supieron explotar su talento

El holandés, que ronda el 1.90 de altura, se instaló entonces en el top50 y esta temporada alcanzó la final del torneo de Múnich, disputado sobre tierra batida.

Nadal ya advirtió de que el duelo contra Van de Zandschulp será una buena vara para medir su estado actual.

Tampoco parece sencillo el cruce de Alcaraz, que se medirá contra el único rival que esta temporada le ha vencido sobre arcilla.

El estadounidense Sebastian Korda también saltó a la fama en Roland Garros. Fue en 2020, cuando superó la previa y alcanzó los octavos de final, donde en vísperas de enfrentarse a Nadal hizo una confesión que dio la vuelta al mundo: le puso a su gato Nadal en homenaje al tenista español, por el que siente una gran admiración.

"Es mi ídolo absoluto. Es una de las razones por las que juego al tenis", agregó el jugador, que tenía entonces 18 años. No decía del todo la verdad. El tenis corría ya por sus venas porque el joven Sebastian es hijo de Petr Korda, tenista checoslovaco ganador del Abierto de Australia de 1998 y, gracias a ello, número 2 del ránking.

Su madre, Regina, también jugó al tenis, aunque no llegó al nivel de Petr,pero sí estuvo en el top100, jugó unos octavos de final en el Abierto de Estados Unidos y representó a Checoslovaquia en los Juegos de Seúl.

De aquella, el pupilo de Dean Goldfine, el histórico técnico de Andy Roddick, vio su carrera propulsarse y los resultados progresar. Al año siguiente, ganó los títulos de Quimper y Parma y alcanzó la final de los jóvenes, la NextGen, lo que le introdujo entre los 50 mejores.

Esta temporada sus resultados en tierra no han sido los mejores, aunque es el único que puede presumir de haber superado a Alcaraz en esa superficie.

Un triunfo al que el español no concedió demasiada importancia, porque él llegaba a ese torneo con el triunfo de Miami fresco y sin tiempo para adaptarse a la arcilla.

Luis Miguel Pascual