EFEParís

Cristian Garin vuelve a recuperar el nivel que le ha llevado a ser uno de los mejores tenistas sobre tierra batida de temporada. El chileno, de 24 años, ganó su partido de entrada en Roland Garros, pocos días después de haber caído en las semifinales de Hamburgo.

Fue su segundo triunfo en la capital francesa y contra un rival correoso, el veterano germano Philipp Kohlschreiber, un experimentado tenista siempre peligroso, pero sobre todo en arcilla, al que tuvo que emplearse a fondo para derrotarle por 6-4, 4-6, 6-1 y 6-4, en casi tres horas de partido.

Garin está ante su gran oportunidad. El Grand Slam de tierra batida llega cuando el chileno parece haber dejado atrás las nefastas consecuencias del parón de la temporada por la pandemia de COVID-19, que dejaron en dique seco su progresión fulgurante en el terreno ocre.

"He mejorado mucho en tierra batida y es una pena que este año no haya podido jugar algunos Masters 1.000 por culpa del confinamiento. Estoy siendo muy regular, muy parejo con mis golpes. He ganado muchos partidos y torneos y eso me ha dado mucha confianza", dijo tras su victoria en París.

A la fiesta de la tierra batida llega como el segundo tenista del año que más triunfos ha amasado en esa superficie, solo superado por el noruego Casper Ruud.

EL MÁS EFICAZ DE LA TIERRA

Con el sumado en Roland Garros, son ya 14 de los 16 triunfos sobre tierra batida que tiene en su cuenta de resultados esta temporada, en la que es el tenista más eficiente.

Más del 82 % de sus duelos en arcilla se han saldado con triunfo de chileno, que se ha apuntado los torneos de Córdoba y Río de Janeiro.

El parón por la pandemia detuvo esa impresionante progresión que en febrero le hacía tener unos números muy sólidos y con el retorno a las pistas ha visto frenado su balance.

En Roma, el único Masters 1.000 que se ha disputado esta temporada sobre tierra batida, pagó la falta de tiempo de adaptación y cayó en primera ronda contra el croata Borna Coric.

Pero poco a poco ha ido recuperando el tono de febrero pasado y en Hamburgo ya demostró que vuelve a ser un temible contrincante en arcilla.

Su raqueta se cruzó en semifinales contra la del griego Stefanos Tsitsipas, sexto tenista del mundo, al que obligó a elevar su nivel para finalmente ceder en puertas de su tercera final del año, 7-5, 3-6 y 6-3.

"Tengo mucho por mejorar y eso también me motiva para concentrarme en esta superficie. Es importante sumar partidos en esta temporada que me costó mucho volver a competir", aseguró.

Fruto de esa progresión, Garin afronta con fe un torneo que no duda en considerar su favorito.

"Sería lindo poder llegar lejos, pero hay que respetar a los rivales e ir paso a paso. Estoy volviendo al ritmo que tenía en febrero, cuando jugué un mes de un buen nivel. Sería un sueño poder seguir avanzando pero hay que estar tranquilo y con los objetivos claros de la siguiente ronda", consideró.

TEMIDO EN EL CIRCUITO

Sabe que los ojos del circuito están sobre sus espaldas, y que su tenis vuelve a tener el fuego de febrero pasado.

Reconoce que el parón por la pandemia, en el que ni pudo jugar partidos de exhibición, le afectó y que ha necesitado tres torneos para volver a sentirse competitivo.

"Ahora voy a hacer todo lo posible por volver a ganar, dejar el máximo y cada partido una oportunidad de seguir avanzando, lo valoro muchísimo", dijo.

En Roland Garros tiene la oportunidad de romper su techo en un Grand Slam y acceder a la tercera ronda. En su camino se cruza el australiano Marc Polmans, de 23 años y 122 del mundo, rescatado de la fase previa, que ganó su segundo partido en un Grand Slam al derrotar al francés Hugo Humbert por 6-2, 6-2, 3-6 y 6-3.

Luis Miguel Pascual