EFEParís

Uno de los principales ingredientes en el plato del morbo que se servía este miércoles en el Parque de los Príncipes era ver frente a frente a los dos arqueros que se disputaron la portería madridista hasta hace unas pocas semanas, Keylor Navas y Thibaut Courtois.

Sin embargo, el combate resultó nulo. Sobre todo porque uno de los contendientes, el nuevo guardameta del Paris Saint-Germain (PSG) apenas fue puesto a prueba por sus excompañeros madridistas, que le ahorraron así cualquier odiosa comparación con Courtois.

A buen seguro, el "tico" se marchó a casa mucho más contento que el belga gracias al triunfo de su nuevo equipo, en el que, recién llegado, ya luce rango de capitán general.

Cuando el nombre y la foto de Keylor aparecieron en los videomarcadores del estadio antes del encuentro, la afición prorrumpió en una fuerte ovación.

No es para menos. En París se ha instalado la sensación de que por fin hay portero.

El marco del PSG ha sido un agujero negro en los últimos años, en los que se ha probado de todo: desde la experiencia del veteranísimo Gig Buffon hasta apuestas extranjeras como el alemán Kevin Trapp o el italiano Salvatore Sirigu, o incluso hombres de la casa como Areola, que este año ha hecho el camino inverso de Navas, hacia el Santiago Bernabéu.

Esta temporada los parisinos han refrescado caras y, además de Keylor, han aterrizado en el Sena el español Sergio Rico y el joven polaco Marcin Bulka.

Pero el marco del PSG tiene un nombre y un apellido claros, los de Keylor Navas, los mismos que llevó la portería del Madrid victorioso en tres Ligas de Campeones (2016, 2017 y 2018).

Con su marcha, el debate quedó cerrado en el Santiago Bernabéu, pero no serán pocos quienes a lo largo de la temporada escruten los partidos del costarricense para buscar si el Real Madrid ganó al cerrar una polémica o perdió al dejar escapar por 15 millones de euros a uno de los mejores del mundo en su puesto.

En su primer cara a cara, Keylor fue poco más que un espectador, aunque Courtois tampoco tuvo excesivo trabajo, aunque pueda parecer paradójico tras encajar tres goles.

Los dos primeros tantos que recibió el belga fueron dos genialidades de otro exmadridista, Ángel Di María, en las que poco pudo hacer. Si acaso en el primer tanto, cuando el balón entró por el primer palo, en teoría el que mejor custodiado debía estar. Se trataba del primer disparo a puerta del PSG.

El segundo tanto parisino llegó gracias a un magnífico golpeo desde fuera del área del argentino, que tuvo todo el tiempo del mundo para pensar por dónde iba dirigir su misil ante la pasividad de la defensa blanca.

En el tercer gol, resultado de un magnífico contragolpe ejecutado por los dos laterales del PSG, Bernat y Meunier, tampoco tuvo gran culpa Courtois, que quedó vendido ante los dos jugadores parisinos.

Sin realizar un mal partido, tampoco pudo el belga quitar la razón a sus detractores ni a quienes piensan que el Madrid cometió un error estratégico al optar por él en lugar de por el "tico".

El partido de vuelta de esta fase de la Liga de Campeones, en el Santiago Bernabéu, ofrecerá una nueva ocasión, quizá con mayores argumentos que este miércoles, para poder comparar el desempeño de ambos porteros.

Enrique Rubio