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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presenciará hoy en Pionyang el histórico partido de clasificación para el Mundial de 2022 que enfrenta a las Coreas, según adelantó a Efe una portavoz del Ministerio de Unificación surcoreano.

Infantino tiene previsto aterrizar hoy en la capital norcoreana a bordo de un avión privado y presenciar el partido en el palco del estadio Kim Il-sung, según ha podido saber el ministerio a través del máximo órgano internacional del fútbol.

La presencia de Infantino contrasta con el extremo hermetismo activado por el régimen norcoreano en torno al partido, el primero que enfrenta a ambos vecinos en suelo norcoreano en casi 30 años.

Tras el acercamiento diplomático vivido en 2018, Corea del Norte ha optado por endurecer tremendamente su postura ante su vecino por la falta de avances en las negociaciones sobre desnuclearización con Estados Unidos y por ello solo ha concedido visados a los jugadores y cuerpo técnico de la selección surcoreana.

Ni aficionados, periodistas o equipos de retransmisión televisiva del Sur han obtenido el permiso especial que requieren para ir al país vecino, por lo que el encuentro no se emitirá en directo.

Estas restricciones hicieron que a la rueda de prensa ofrecida el lunes en Pionyang por el portugués Paulo Bento, seleccionador surcoreano, y el lateral derecho sureño Lee Yong solo acudieran cinco periodistas norcoreanos.

Representantes de la selección surcoreana tienen a su disposición dos conexiones de internet, una en el estadio Kim Il-sung y otra en el famoso hotel Koryo de la capital norcoreana, donde se aloja el equipo sureño.

Un portavoz de la federación surcoreana de fútbol (KFA) ha comentado a Efe que están estudiando la posibilidad de enviar algún tipo de información en directo sobre el partido y que posiblemente empleen la página web del organismo para publicarla.

El encuentro corresponde a la tercera jornada del grupo H dentro de la segunda ronda de clasificación en la región asiática para el Mundial de 2022.

La historia favorece a los sureños, que han ganado siete de los 16 encuentros intercoreanos disputados (ocho acabaron en empate), aunque los norcoreanos cuentan con la baza de que su única victoria llegó precisamente en octubre de 1990, en el único partido disputado hasta la fecha por los dos equipos en Pionyang.