EFEBakú

El Qarabag es sólo un club de fútbol, pero su nombre es sinónimo de guerra. En medio del cruento conflicto entre azerbaiyanos y armenios por el control del territorio de Nagorno Karabaj, cada gol, cada victoria en el terreno de juego vale mucho más que tres puntos.

“El Villarreal es un rival duro, pero el Qarabag ya se midió de igual a igual e incluso derrotó a otros clubes europeos no menos poderosos”, comentó a Efe Maxim Medvédev, capitán del equipo.

De hecho, debido a los combates, el partido del jueves de la Liga Europa entre el Qarabag y el Villarreal no se jugará en Bakú, como estaba previsto, sino en Turquía.

“Es lo ideal, ya que se trata de un país hermano. Amamos a Turquía y ella nos corresponde. Turquía es también nuestra patria”, señaló Gurbán Gurbánov, entrenador del equipo, en alusión a que Ankara es el principal aliado de Bakú en la guerra.

EL BARCELONA DEL CÁUCASO

El Qarabag no es un club cualquiera. En una ocasión ya alcanzó la fase de grupos de la Liga de Campeones e incluso le arrancó dos empates al todopoderoso Atlético de Madrid.

Por su afición al fútbol de toque, es conocido como el “Barcelona del Cáucaso”, no en vano ha ganado las últimas siete ligas azerbaiyanas, es un habitual de las competiciones europeas y casi siempre ha contado con futbolistas españoles en sus filas.

Hace cuatro temporadas el español Dani Quintana fue el máximo goleador de la liga azerbaiyana con la camiseta del Qarabag, donde ahora juega su compatriota Jaime Romero.

“El Villarreal es uno de los mejores equipos españoles con un particular estilo de juego y con un magnífico técnico, Unai Emery, pero lo daremos todo para ganar”, advierte Gurbánov.

Al ganar en el estadio del Legia Varsovia y clasificarse para la fase de grupos de la Liga Europa, los jugadores no pudieron esconder su júbilo y rindieron tributo al Ejército azerbaiyano, que ya estaba en guerra con su enémigo acérrimo, los armenios, lo que le valió una reprimenda de la UEFA.

“El partido ya había terminado, al igual que la retransmisión televisiva, las tribunas estaban vacías. Eran los primeros días de la guerra. En un arrebato de emoción, mis jugadores querían demostrar así su solidaridad”, se disculpó el técnico del Qarabag desde hace doce temporadas.

FUTBOLISTAS REFUGIADOS

El club fue fundado en 1951 en la ciudad de Agdam, que se encuentra en la frontera administrativa de la antigua autonomía soviética de Nagorno Karabaj, con el nombre Mejsul (Cosecha).

En 1987, un año antes del estallido del conflicto, el club recibió su actual nombre, Qarabag, un adelanto de lo que vendría después, ya que las tensiones étnicas estaban ya entonces a flor de piel.

Llegó a ascender a la segunda división soviética, pero su nombre se convirtió en su maldición. El Ejército armenio tomó Agdam el 23 de julio de 1993 y los futbolistas del equipo se convirtieron en refugiados como casi un millón de azerbaiyanos.

Uno de los actuales futbolistas del equipo, el centrocampista Gara Garáev, tenía un año cuando su familia tuvo que abandonar la localidad de Goradiz, en el distrito de Fizulin.

“No me acuerdo de nada”, asegura a Efe.

GANAR LA GUERRA, VOLVER A CASA

Por eso se puso tan contento cuando el presidente, Ilham Alíev, anunció la reconquista de su localidad natal.

“Soy inmensamente feliz. Por fin mi familia podrá regresar a Goradiz. En cuanto pueda, yo también iré”, asegura.

Le secunda el técnico del equipo, quien asegura que en el club están “convencidos de que muy pronto la guerra se acabará y en breve el equipo podrá disputar sus partidos de casa en Agdam”.

Lamenta que “las negociaciones de paz no dieran resultado” y que de nuevo estallara la guerra, pero no deja de alegrarse de las victorias del Ejército azerbaiyano en el campo de batalla.

“Los azerbaiyanos llevan muchos años soñando con el retorno de sus territorios. Algunos distritos ya han sido liberados y los refugiados, que han vivido 30 años en la nostalgia de su patria, podrán volver a sus casas”, señaló.

Habitualmente, el Qarabaj juega en un modesto estadio en las afueras de Bakú con capacidad para 6.000 espectadores. Eso sí, los partidos de competiciones europeas se disputan en el estadio republicano Tofik Bakhrámov -que lleva el nombre del linier que dio por válido el polémico gol del inglés Geoff Hurst en la prórroga de la final del Mundial de Inglaterra 1966 ante Alemania -, de más de 30.000 asientos.

”Nuestro equipo es una de las víctimas directas del conflicto. Ya son 27 años que el club no puede jugar los partidos de casa en su ciudad, Agdam. Por eso, es normal que la liberación de territorios de Azerbaiyán nos alegre y nos infunda ánimos”, comentó Medvédev.

El Qarabaj se ha medido a equipos españoles en otras dos ocasiones. Le arrancó dos empates al Atlético (1-1 y 0-0) y cayó ante el Sevilla (0-3 y 0-2).Farid Gajramánov

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