EFERecife (Brasil)

El éxito del técnico portugués Jorge Jesús con el Flamengo, campeón de la última liga brasileña y de la Copa Libertadores, y la buena campaña del argentino Jorge Sampaoli, con el segundo lugar del Santos en liga, le abrieron este año aún más las puertas a los entrenadores extranjeros en el fútbol brasileño.

Brasil, que siempre fue el país de Suramérica con el menor número de futbolistas extranjeros, pasó en este siglo a aumentar cada año la presencia de jugadores foráneos en las filas de los equipos de primera y segunda división y, más recientemente, de los responsables de sentarse en el banquillo de los entrenadores.

En 2019 Jesús condujo al club de Río de Janeiro a la cúspide en la liga nacional, tras una década de espera, y al título de la Copa Libertadores, luego de 38 años.

Una situación diferente vive Sampaoli, que renunció al Santos pero cuyo nombre se mantiene en el sonajero de otros clubes para continuar su carrera como entrenador en Brasil.

PORTUGUESES DE MODA

Con Jesús como espejo, justamente el Santos apostó para este año por el experimentado técnico portugués Jesualdo Ferreira, que releva en el banquillo a Sampaoli, y la moda por fichar a técnicos del país ibérico llevó al Avaí de Florianópolis, que descendió a la segunda división, a fichar a Augusto Inácio.

El paulista Bragantino, campeón de la segunda división, insistió hasta el último momento en contratar al también portugués Carlos Carvalhal, pero no se llegó a un acuerdo y el entrenador continuará al frente del Río Ave de su país.

Además de los portugueses Jesús y Ferreira, el Atlético Mineiro de Belo Horizonte anunció para esta temporada al técnico venezolano Rafael Dudamel y el Internacional de Porto Alegre al argentino Eduardo 'Chacho' Coudet, lo que torna a la liga brasileña de 2020 como la de mayor presencia de entrenadores extranjeros.

Por Brasil han pasado técnicos de diversos países y algunos entrenadores de Inglaterra, Hungría, Italia, Uruguay, Paraguay, Portugal y Argentina han salido como campeones regionales, pero solo Jesús, el año pasado, y el argentino Carlos Volante, con el Bahía de Salvador en 1959, consiguieron el título nacional.

El uruguayo Diego Aguirre (Atlético Mineiro, Internacional y Sao Paulo) ha pasado por varios equipos del país, mientras que exjugadores históricos de sus selecciones como Lothar Matthaus (Alemania), Freddy Rincón (Colombia), Roberto Rojas (Chile) y Darío Pereira (Uruguay) no alcanzaron mayor éxito como técnicos en Brasil.

RESPALDO

A pesar de que muchos entrenadores extranjeros recientemente dejaron clubes brasileños para dirigir selecciones nacionales, como los argentinos Ricardo Gareca (Palmeiras) y Edgardo Bauza (Sao Paulo) y los colombianos Reinaldo Rueda (Flamengo) y Juan Carlos Osorio (Sao Paulo), existe un clima favorable para los foráneos.

"La llegada de entrenadores extranjeros a Brasil es algo que lo veo como normal. Creo que hay espacio para todos y es importante el trabajo de cada uno", comentó a EFE Vampeta, el volante campeón con Brasil en el Mundial de Corea del Sur-Japón 2002 y comentarista de la Radio Jovem Pan.

Para Vampeta, "Brasil nunca tuvo tantos técnicos extranjeros como hay ahora, pero no tengo nada en contra porque nosotros los brasileños estamos repartidos por todo el mundo: deportistas y entrenadores. Esa llegada es muy buena".

"Hoy el mundo está globalizado y no veo nada de raro en eso", añadió el extécnico del Gremio de Osasco en el Campeonato Paulista.

RENOVACIÓN

El periodista del portal Globoesporte Felipe Zito atribuyó el aumento de técnicos extranjeros a la "discusión por renovación" de los clubes y que pasa por la contratación de futbolistas, modelos de gestión de clubes -principalmente de Europa- y ahora de entrenadores.

"La búsqueda de una identidad es una cosa que va y viene muy fácil y la presencia de técnicos extranjeros en este año tiene que ver con el éxito de Jesús y de Sampaoli, pero también porque Brasil tiene un grupo de entrenadores consagrados y se paró un poco con esa renovación", dijo Zito a EFE.

Algunos equipos, como el Palmeiras de Sao Paulo, "tuvieron que optar por falta de opción por viejos conocidos", como Mano Menezes y ahora Vanderlei Luxemburgo, para ocupar el lugar dejado por Luiz Felipe Scolari, completó.

Waldheim García Montoya