EFEEstambul

"Bienvenido al infierno", saludaba un hincha del Galatasaray en la entrada al estadio Ali Sami Yen, ahora conocido también como Turk Telekom Arena. Una vez más, el equipo rojiamarillo no pudo alcanzar su objetivo. Un tanto del alemán Toni Kroos en la primera parte aplacó el fuego y sirvió para que el Real Madrid obtuviera un triunfo, el primero del curso europeo, imprescindible.

El encuentro entre el equipo anfitrión y el Real Madrid se adivinaba tenso: ambos conjuntos estaban en la cola de su grupo en la Champions, con una derrota y un empate en su haber, y para ambos, ganar era una obligación.

"Ganaremos, por supuesto", aseguraba otro fan, pero sin demasiada convicción frente a un rival que se cuenta entre los mejores del mundo, si bien no vive su mejor etapa. "Bueno, será lo que diga el destino", matizaba, prudente. El resultado le contradijo.

La afición estaba alegre, pero no desbordante. Más bien reinaba una expectación contenida, hasta desconfiada de su propio equipo. Ni siquiera había bengalas, salvo un breve episodio ante las puertas del estadio. Hasta los 'UltrAslan', la hinchada más entregada, con sus propias camisetas, parecía más bien 'modosita'. Un niño, también con los colores del equipo, acariciaba un gran león de peluche.

"Ganaremos, ganaremos, y será por un 2-1", vaticinaba otro hincha. "Claro que el Real Madrid es fuerte, ¡pero nosotros tenemos el Ali Sami Yen!", dijo en referencia al famoso estadio del Galatasaray, que se llenó salvo en la zona para la afición madridista, donde se reunió un millar de seguidores.

Al contrario que en otras ocasiones precedentes no hubo pancartas ni consignas más allá de la música oficial. Quizás fueran los nervios: todos sabían que el Real Madrid no se podía permitir una derrota con Zidane en el disparadero aunque absolutamente respaldado por la plantilla, como demostró el capitán, Sergio Ramos, en la conferencia de prensa de la víspera.

Eso sí, cuando el árbitro pitó el arranque del partido, el griterío fue de órdago. En esto, el estadio no ha cambiado: a juzgar por el volumen de la hinchada, los jugadores del Real Madrid parecían entrar en el infierno, pero entre las intervenciones en el primer tramo del meta belga Thibaut Courtois y el tanto de Toni Kroos, acabó por no ser tanto.

Aún así, la hinchada del 'Galata' soñó con evitar la derrota en determinados momentos. El Real Madrid perdonó y los seguidores locales, al igual que sus jugadores, siempre tuvieron cerca salvar algún punto. No ocurrió y el cuadro de Zidane sale vivo deportivamente, con un triunfo clave, imprescindible, del 'temido' Ali Sami Yen.