EFECáceres

La Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura (UEX) ha entregado este miércoles a título póstumo el doctor honoris causa al entrenador de balonmano y profesor universitario Juan de Dios Román (Mérida, 1942), reconocimiento recogido por su viuda Elvira González.

El título fue aprobado en octubre de 2019 por la UEX, sin embargo, la pandemia y el fallecimiento en noviembre del pasado año de quien fuera seleccionador nacional ha impedido poder celebrarlo con él, ha explicado el rector, Antonio Hidalgo, que ha presidido el acto.

Al reconocimiento, que se ha podido seguir de forma telemática, han acudido presencialmente responsables de las federaciones nacional y extremeña de balonmano, así como exjugadores como Juancho Pérez, el expresidente de la Junta de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra y la consejera de Cultura y Deportes, Nuria Flores.

Su padrino, el profesor Sergio José Ibáñez, ha relatado la extensa trayectoria y los méritos deportivos, humanos y académicos del emeritense, el "mejor entrenador extremeño del todos los tiempos y uno de los mejores del mundo".

Dos medallas olímpicas de bronce en Atlanta 96 Sidney 2000 abrieron el camino para los posteriores logros internacionales de la selección, y varios metales en eurocopas son algunos de sus éxitos como seleccionador nacional, el que más encuentros internacionales dirigió, 260, y cuya federación acabó dirigiendo.

También logró seis campeonatos nacionales con el Atlético de Madrid y el Ciudad Real y cuatro copas del Rey, así como dos subcampeonatos europeos de clubes y una Recopa de Europa, una trayectoria en los banquillos que empezó en el colegio Nuestra Señora del Recuerdo en Chamartín, Madrid, donde consiguió que los estudiantes se proclamaran ganadores de la competición nacional juvenil.

"Su obra como entrenador y profesor ha marcado a muchos, que imitan al maestro", ha expuesto Ibáñez, para quien Juan de Dios era un "apasionado del balonmano".

Fue también profesor de Educación Física y Secundaria y un "obsesivo de la lectura" que contribuyó a la formación en balonmano con la traducción, junto con otros expertos, de manuales de Europa del Este, cuna de este deporte, y la publicación de ocho libros sobre sus fundamentos.

"Juan tuvo la inmensa suerte de hacer de su pasión su profesión", ha reconocido su viuda.

El hilo conductor de su trabajo, ha remarcado Elvira González, fue la educación, tenía "vocación por la enseñanza", y el "azar" le ofreció descubrir el balonmano en Chamartín, donde daba clase de Literatura y Filosofía.

Pasó más de 30 años dando clase en el Instituto Nacional de Educación Física y distinguía, ha explicado su viuda, entre entrenar y enseñar, una más ligada al cumplimiento de objetivos y la rigidez, y otra a la libertad y creatividad.

"Siempre me consideré un profesor que entrena" es la cita del homenajeado que ha destacado su viuda en el discurso.

En lo personal, ha recalcado su viuda, Román era un amante de su familia, la lectura y la música, una persona "tranquila, sosegada y reflexiva" que deja huérfanos a sus hijos Elvira y Marcos, ambos profesores universitarios, con el deseo de continuar su legado.

Por su parte, la consejera del ramo ha destacado también su cercanía, sencillez y humildad, y su vocación por la docencia, y ha subrayado los valores educativos, lúdicos y creativos del deporte que Juan de Dios Román impulsó.

Además, ha recordado que Román fue un firme defensor desde su juventud de la titulación universitaria en el ámbito del deporte y que siempre presumió de su origen extremeño.