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El tridente más deseado por los seguidores del Atlético de Madrid, formado por el uruguayo Luis Suárez, el francés Antoine Griezmann y el portugués Joao Félix, desactivado por el planteamiento de la Real Sociedad, acabó rescatado por el uruguayo, cuyo olfato y picardía salvaron un punto para el vigente campeón y privaron de dos al líder 'txuri-urdin' (2-2).

Cuando el técnico de la Real Sociedad Imanol Alguacil parecía haber encontrado la fórmula para desactivar la amenaza rojiblanca, orden y velocidad a la salida que le permitían ganar 0-2 en el segundo tiempo, el 'Pistolero' uruguayo emergió. Un gol de cabeza y un penalti de Mikel Merino, considerado riguroso por el jugador realista, que el mismo Suárez se encargó de transformar, salvaron al Atlético.

El tridente de campanillas rojiblanco, hasta ahora solo visto durante 29 minutos en la remontada de Liga de Campeones frente al Milan en San Siro (1-2), tuvo su momento este domingo. Diego Pablo Simeone desactivó la defensa de tres centrales y dos carrileros para poner cuatro en línea, lo que le dio un puesto más para el juego de ataque. Griezmann y Joao ya habían cuajado juntos ante el Liverpool, hasta la expulsión del francés. A ellos se sumó, por primera vez de inicio, Suárez.

Ante una delantera tan imponente, Alguacil optó por colocar lo que en inicio parecía un doble lateral derecho, con Joseba Zaldua por delante de Aritz Elustondo, que luego mutó en una defensa de tres centrales y carrileros. Bien pertrechada atrás, la Real fió el partido a esperar y salir en velocidad.

El de Orio (Guipúzcoa) se había declarado en la víspera "a años luz" de su oponente en la pizarra, el argentino Diego Pablo Simeone, contra el que en los seis duelos precedentes había perdido tres duelos, ganado dos y empatado otro. Sin embargo, incluso las distancias estelares se pueden reducir con un buen plan.

Si el inicio pareció promisorio para los intereses rojiblancos, con un primer tiro mordido de Griezmann a los tres minutos, el plan de Imanol comenzó a surtir efecto cuatro después, cuando un robo de Ander Guevara sobre Joao Félix acabó en pase a la carrera de Alexander Isak, que aprovechó la tibieza de Mario Hermoso y a un desubicado Felipe Monteiro para ceder a su 'tocayo' Sörloth, directo a portería para marcar ante un sorprendentemente lento Jan Oblak.

El gol puso en marcha la segunda parte del plan. A partir de ese momento, cada salida de balón de la Real desde su portería se convertía en un ejercicio de paciencia en pos del error local. Álex Remiro aguantaba el balón junto a sus centrales, esperaba a que los rojiblancos salieran a la presión, y ponía el balón hacia el costado que quedaba desequilibrado para buscar el ataque.

Con ese planteamiento, la Real causó no pocos apuros al vigente campeón. Una pérdida de Joao puso a Sörlock a la carrera y acabó en tiro, tibio, de Isak. Otro robo del noruego a Lemar en la esquina del área acabó con Isak chutando en el área pequeña. Mientras tanto, nada se sabía del tridente rojiblanco. Tan solo una combinación entre Griezmann y Joao al filo del descanso, que Robin Le Normand despejó a saque de esquina, antes de saber que había fuera de juego.

Tras el descanso, Isak avisó primero con un centro raso que tuvo que despejar Oblak con apuros, y golpeó después con un lanzamiento de falta al palo del portero en el que pareció que el esloveno pudo hacer más.

El tridente de Simeone pasó a quinteto ofensivo con la inclusión del belga Yannick Carrasco y el argentino Ángel Correa, y de tanta acumulación de pólvora llegó el 1-2 de Suárez, de un cabezazo a centro de Joao. En plena avalancha, una patada por detrás de Merino sobre Suárez acabó con el uruguayo por los suelos y el colegiado José Luis Munuera Montero consultando el monitor.

El charrúa ejecutó fuerte y a la derecha el penalti para igualar el duelo 2-2. Su séptimo tanto de la temporada en 12 partidos. El tridente rojiblanco todavía no funciona, pero Luis Suárez sí. Y eso es oro para este Atlético tan frágil en el apartado defensivo.

Miguel Ángel Moreno