EFEValencia

La judoca Ana Pérez Box dio hace una semana un paso casi definitivo para estar en los Juegos Olímpicos de Tokio tras conseguir la medalla de bronce en el Grand Slam de Kazan, una cita olímpica en la que Pérez considera que tendrá dos rivales por encima, pero que podrá competir de "tú a tú" con cualquiera del resto de las participantes.

“Me resisto a admitir que hay rivales insuperables. Este conformismo no va en mi ADN, pero siendo sensatos, sí es cierto que la francesa Amandine Bouchard y la japonesa Uta Abe están en un nivel casi inalcanzable. No son invencibles, pero siempre son las grandes favoritas”, explicó Pérez en declaraciones al Proyecto FER.

De hecho, Pérez, a la que solo una combinación prácticamente imposible en el Mundial le dejaría fuera de Tokio, ha caído ante ellas en los dos últimos torneos: contra la francesa en el Europeo de Lisboa y ante la japonesa en el Grand Slam de Kazán.

“Contra el resto hay mucha igualdad”, añadió.

La judoca alicantina, que puso fin en Kazan a una sequía de podios internacionales que ya duraba dieciocho meses, comentó que tuvo diversos problemas médicos que le impedían estar al cien por cien.

“Esta limitación física y todo lo que había pasado a raíz de la pandemia me generaron un déficit de confianza. La verdad es que, en la parte final de 2020 y en la inicial de 2021, sufrí un poquito. Ahora, afortunadamente, aquella etapa de ciertas turbulencias ya es historia”, afirmó.

Por este motivo, la deportista FER señaló que “la medalla lograda en Kazán no sólo ha sido providencial en términos numéricos. No sólo ha tenido un reflejo en el ranking olímpico hacia Tokio. Además, ha sido como una liberación”.

“Me ha aportado confianza y tranquilidad. Me hacía mucha falta. Ahora, iré al Mundial con mucha más seguridad, con mejores vibraciones y con ganas de certificar la clasificación olímpica de la mejor manera posible”, prosiguió Pérez, que estará en junio en Budapest en la última cita puntuable en la carrera olímpica.