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La primera mujer sudamericana que sumará dos participaciones olímpicas en luge cuando se suba al trineo en Pekín el próximo 7 de febrero será la argentina Verónica Ravenna, una 'rara avis' en el panorama deportivo de su país y de la región.

Además de dedicarse con éxito a esa vertiginosa disciplina, a sus 23 años Ravenna ya es una pequeña, pequeñísima empresaria en ámbitos tan dispares como la artesanía del chocolate y los tratamientos de belleza, negocios que ha emprendido con el objetivo de sufragar luna mínima parte de los gastos de su carrera.

"La Federación Internacional (FIL) me ayuda un montón y tengo una beca del COI, pero el resto lo cubren por ahora mis padres. Tengo que ver si los próximos cuatro años esa diferencia la puedo cubrir yo, ya no le quiero pedir más a mis padres, después de quince año me toca a mí", aseguró Ravenna a Efe desde Alemania, antes de partir este viernes rumbo a Pekín en busca de su segundo sueño olímpico.

En el primero, los Juegos de PyeongChang 2018, terminó vigésima cuarta.

Nacida en Buenos Aires hacer 23 años, residente desde los seis en Canadá, en el paraíso de los deportes invernales que es la localidad de Whistler, Ravenna llega a estos Juegos tras pasar un mes en tierras germanas, entrenándose con el tres veces campeón olímpico y mundial George Hackl y con su equipo.

"Me ha cambiado tanto... No solo compartir su tecnología, sino también recibir consejos, aprender trucos...Tener a la leyenda Natalie Geisenberger (oro en 2018) explicándome con un vídeo en el ipad lo que debía hacer, nunca habría soñado con ello hace cuatro años. Ahora tengo su teléfono y puedo llamarla cuando quiera si tengo alguna pregunta. Es increíble", indicó la argentina.

Ravenna subrayó que "definitivamente es más difícil cuando vienes de un país en el que tu deporte es apenas conocido y en el que no obtienes el apoyo que tiene, por ejemplo, un esquiador", por lo que no se quita méritos y admite que "sí, ir a dos Juegos Olímpicos la verdad es que es un logro importante".

"Los mejores recuerdos de 2018 son los de mi familia allí, viendo mi debut olímpico. Desgraciadamente, debido al covid ahora no podremos tener el apoyo de familiares o espectadores, pero soy más fuerte mentalmente, he madurado mucho en los últimos cuatro años y me siento menos nerviosa", comentó.

Para Ravenna, los meses de pandemia han ofrecido incontable ejemplos de lo que es el espíritu olímpico, como ella bien ha comprobado durante su estancia en Alemania.

"Lo hemos visto en esta última temporada, cuando muchos deportistas pusieron sus resultados en segundo plano y se dedicaron a ayudar a otros, incluso si eso significaba que podían mejorar y convertirse en rivales. No se trata solo de perder o ganar, sino de ayudar a que cada deportista llegue a lo máximo a lo que pueda llegar", comentó con orgullo la argentina.

Ravenna y su familia solían ir a su país al menos una vez al año para pasar allí un largo periodo de cuatro o seis semanas, pero debido al covid llevan dos años sin hacerlo.

La 'luger' forma parte del pequeño equipo albiceleste que disputará los Juegos de Pekín, que integran seis deportistas y, por primera vez desde Lillehammer 1992, más mujeres (4) que hombres. "Es genial", apuntó Ravenna.

"Un objetivo grande para mí, que tristemente no se pudo hacer, era el honor de llevar la bandera. Pero al final, como siempre pasa en Argentina, eligieron a dos esquiadores", lamentó. "En lo deportivo, más que nada quiero hacer cuatro bajadas que sienta que fueron las mejores que pude hacer. Que representé a mi país de la mejor manera. Si termino mejor que en los anteriores Juegos sería un extra. Quiero terminar la cuarta bajada feliz de lo que pude hacer".

El lunes 7 serán las dos primeras y el martes 8 las dos siguientes, que decidirán las medallas.

Ravenna ya conoce la pista del Centro Nacional de Deslizamiento de Yanqing, considerada única porque cuenta con el primer giro de 360 grados del mundo y con 16 curvas.

"Estuve allí tres semanas en noviembre. Es una pista muy, muy diferente, con enormes curvas, en zonas con gravedad cero en las que es muy difícil tener el control. Es incomparable con cualquier otra", aseguró.

¿Habrá unos terceros Juegos para Verónica Ravenna? Asegura que aún no lo sabe-

"Cuando termine voy a casa y pienso si voy a seguir cuatro años más o si digo chao. Para decidir hacer cuatro años necesito alguna beca o algún patrocinador más, el luge es un deporte muy caro, no puedo estar cuatro años más trabajando todo el verano para pagar el invierno y no seguir desarrollando mi vida", explicó la deportista.

"Se hace un poco difícil viniendo de un país en el que no tengo tanto apoyo. Aunque tengo mucho de la gente de Argentina, es enorme la cantidad de mensajes que tengo, me hace refeliz leerlos todos los días. Es algo que me ayuda un montón", añadió.

Ravenna hizo una pausa en sus estudios, que este año quier retomar gracias a las facilidades on-line propiciadas por la pandemia. Y, mientras tanto, lo intenta con sus pequeños negocios.

"Tengo una empresa chiquita de chocolates y también estoy abriendo un tipo spa de pestañas y tratamiento faciales", indicó.

Trabaja el chocolate, sobre todo en épocas como Navidad, San Valentín o Pascua, "haciendo huevos de Pascua rellenos de bombones o con encargos para pedidos especiales". Todo ayuda para sufragar una carrera única que alcanzará un nuevo hito en apenas unos días en China.

Natalia Arriaga