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La selección española de balonmano encajó su primera derrota en los Juegos de Tokio, este viernes por un claro 36-31 ante Francia, en un encuentro en el que el conjunto español no fue capaz de superar en ningún momento la ausencia del defensor Viran Morros.

Indispensable para explicar los éxitos del equipo español en la última década, la ausencia Morros, que se perderá lo que resta del torneo olímpico por lesión, situaba a los "Hispanos" ante un reto más difícil del que ya supone enfrentarse a Francia, demostrar que puede seguir aspirando a todo sin el "jefe" de su defensa.

Algo que se antoja, por lo visto este viernes ante Francia, tremendamente complicado, ya que sin la presencia de Viran Morros el conjunto español no logró alcanzar la excelencia defensiva en la que basado sus recientes éxitos.

Y es que España carece de un sustituto para el nuevo jugador del Fuchse Berlín, lo que obligó al seleccionador Jordi Ribera a buscar las más diversas fórmulas para tratar de paliar la ausencia de Viran Morros en el eje de la defensa.

Ni el pivote Julen Aginagalde, que jugó su primer partido en la capital japonesa, ni el lateral Antonio García mostraron la misma consistencia que Morros como compañeros de Gedeón Guardiola en el bloque central.

Tampoco resultó igual de efectiva la defensa 5-1 que alternó el conjunto español sin el concurso del defensor catalán, ante las mayores dificultades que tiene Gedeón Guardiola para defender a campo abierto.

Las dudas defensivas no tardaron en trasladarse tanto a la portería como, sobre todo, al ataque, donde los jugadores faltos de la tranquilidad que les aporta su habitual seguridad defensiva cayeron rápidamente en las urgencias.

No tardó Francia en castigar esas prisas de la mano de un acertado con sus paradas Vincent Gerard y de un Nadim Remili que, sin perder sus dotes de cañonero, cada día se está convirtiendo en un mejor central.

Y eso que los "Hispanos", con el cambio a la defensa 5-1, que permitió a los de Jordi Ribera enjugar (6-6) los tres goles de diferencia con los que rápidamente se había situado el equipo francés, pareció haber encontrado el camino.

Un mero espejismo, ya que España no tardó en volver a caer en sus problemas defensivos posibilitando la escapada definitiva del conjunto francés que se marchó al descanso con una renta de seis goles (18-12) en el marcador.

Diferencia que convirtió el segundo período en un mero trámite en el que España, incapaz de pelear realmente por la victoria, se centró en que la renta de Francia no se disparase de forma escandalosa en el marcador.

Objetivo, que al menos en este caso, España sí consiguió como demostró el 37-31 final, ya que el otro, paliar la ausencia de Viran Morro, al menos ante Francia no lo pudo lograr.

Javier Villanueva