EFEBarcelona

La historia de Radomir Antic en el Barça es el recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue, de cómo un gol en la prórroga de unos cuartos de final de la Champions frustró una semifinal ante el Real Madrid y de qué hubiera ocurrido de no haber llegado en una etapa tan convulsa en el Camp Nou.

Fichó Antic y estuvo seis meses en el cargo para levantar el ánimo a un equipo bajo mínimos, derrengado tras el paso de Louis van Gaal, con el vestuario dividido y a tres puntos del descenso.

Se hizo cargo de un equipo que podía irse al garete, en aquel caótico Barça de Joan Gaspart que hacía agua por todos lados, que en pocos meses se quedó sin entrenador y sin presidente. De hecho, antes de convocar elecciones, un vicepresidente (Enric Reyna) tomó el mando y se aferró al cargo mientras los resultados le acompañaron.

Antic, el único entrenador que dirigió a los tres grandes del fútbol español, era un técnico cercano. Capaz de relacionarse con los periodistas y llamarlos por su nombre, de hablar de fútbol tras la rueda de prensa e incluso de compartir mesa y mantel con ellos.

Llegó a Barcelona de la mano de Joan Gaspart, que había pensado en él para solventar la papeleta que le había dejado Louis van Gaal en su segunda etapa en el Camp Nou. El equipo andaba mal en La Liga, pero tenía sus opciones en Europa y se había clasificado para cuartos de final ante el Juventus.

"Aquellos seis meses para mí fueron seis años. Me encontré con muchos problemas", dijo tiempo después Antic en una entrevista en 'Jot Down'.

Se encontró Antic en periodo electoral, con cuatro precandidatos, con las portadas de los periódicos hablando continuamente de fichajes y de bajas. Demasiado ruido y poco fútbol.

Era un Barça en el que empezaba a despuntar Iniesta y que Gabri tenía algo de protagonismo, pero sobre todo era un equipo con muchas 'capillitas', por un lado los holandeses, herencia del paso de Louis van Gaal, por otro los argentinos y el resto.

También Antic se reivindica como el entrenador que adelantó en el dibujo del equipo a Xavi Hernández, hasta entonces con un perfil 'Guardiola', jugando por delante de los centrales, una demarcación que lastraba sus cualidades de juego.

"Mira, tienes un buen tiro desde media distancia -le dijo a Xavi-, tienes un gran pase al espacio, tienes un gran sentido de combinación. ¿Eres capaz de añadirle a tu posición treinta metros hacia la portería del rival? Porque tenemos a Overmars y tenemos a Saviola, que son rápidos. Necesitamos a un jugador que pueda poner balones al espacio", recuerda Antic en la citada entrevista.

Xavi le dijo que a los centrales no les gustaba que interfiriera en su juego, pero Antic fue capaz de ver las virtudes del centrocampista que luego hizo historia en el fútbol mundial.

No fue el único cambio táctico que hizo el serbio. Puso a Carles Puyol junto a Frank de Boer, para equilibrar la lentitud del holandés como central, cambió de banda a Overmars y las cosas empezaron a funcionar en el momento en el que los jugadores dejaron de lado sus diferencias, porque Antic consideraba que para el éxito era tan fundamental contar con buenos jugadores como un buen ambiente.

Antic llegó al Barça en el momento equivocado. El punto de inflexión se pudo producir en la víspera del día de Sant Jordi de 2003.

Los azulgrana recibían al Juventus en los cuartos de final de la Champions. Traían un 1-1 de la ida (gol de Saviola) y en la vuelta el partido acabó con el mismo resultado, después de que Antic recuerda cómo Luis Enrique falló un gol muy claro ante el meta juventino.

El Barça perdonó ocasiones ante un equipo que jugaba con diez y el uruguayo Zalayeta, a seis minutos del final, desmontó el tinglado. A partir de aquel momento, todo se precipitó.

A pesar de que los azulgrana se clasificaron para la Copa de la UEFA, la suerte de Antic estaba echada. Reyna convocó elecciones, las ganó Joan Laporta y Frank Rijkaard fue su entrenador.

Francisco Ávila.