EFELondres

Después de haber jugado el mejor partido de su carrera en Wimbledon, contra la checa Petra Kvitova, Paula Badosa ofreció este lunes su peor cara ante la exnúmero uno y antigua campeona del torneo Simona Halep, quien se deshizo de la española sin mayores dificultades en una hora de juego (6-1 y 6-2).

Solo en el primer juego del partido pudo verse a una Badosa cómoda sobre el césped. Su juego en blanco al servicio no pasó de ser un espejismo. Halep puso en marcha la trituradora con la que cocina los partidos desde el fondo de la pista sin que la española pudiese oponer réplica.

La rumana la movía de un lado a otro de la pista, sin que Badosa pudiese siquiera colocar las pelotas que le llegaban francas.

Badosa no acostumbra a esconder sus sensaciones, y su lenguaje corporal dejaba claro su estado anímico: miradas a su palco, meneos de cabeza, golpes a las manos...

La primera manga se cerró con el juego más disputado, insuficiente para que Badosa escapase de su mala tónica.

Las cosas parecieron cambiaron al inicio del segundo set. Tras conseguir su primer juego de los últimos ocho al servicio, Badosa gozó de su primera bola de rotura, que también sería la última. Llegó a conservar el saque otra vez más, pero de ahí en adelante de nuevo el rodillo rumano le denegó cualquier esperanza.

Sentada con la toalla por encima de la cabeza y sacudiendo la cabeza de uno a otro lado, de la misma forma en que saldría de la pista, la española evidenciaba que aquél no era su día y devolvía al recuerdo las malas sensaciones que arrastra en los últimos meses, y que parecían disiparse en Londres.

Superada por su rival en todos los aspectos estadísticos, Badosa solo consiguió conectar siete ganadores (por 17 de Halep), al tiempo que cometió 21 errores no forzados, por 9 de la rumana. Aunque quizá el peor dato para ella fue que sólo consiguió hacerse con el 46 % de los puntos con su primer servicio.

En ningún momento pudo soñar Badosa con devolverle a su contrincante la dolorosa derrota que le infligió en el Masters de Madrid, cuando ya entonces le dejó en cuatro juegos.

Halep reconoció tras el partido que había echado mucho de menos jugar en Wimbledon, donde no lo hacía después de su victoria en 2019, primero por causa de la pandemia y el año pasado por una lesión.

Ahora, observo cómo tiene un cuadro relativamente despejado para revalidar aquel título, aunque en cuartos de final le espera antes la estadounidense Amanda Anisimova, vigésima cabeza de serie.

Badosa, por su lado, vuelve a salir del torneo londinense en octavos de final, como el año pasado, con una mezcla de sensaciones pero el regusto amargo de su dura derrota ante Halep.

Enrique Rubio