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Cosmin Contra, seleccionador de Rumanía, no aseguró su continuidad y tomará un tiempo para decidir su futuro tras medirse a la selección española en la última jornada de la fase de clasificación a la Eurocopa 2020, en la que no consiguió el objetivo de clasificarse y lo buscará a través de la repesca que ofrece la clasificación en la Liga de las Naciones.

"Han sido días difíciles, no solo para mí, para todo el equipo. Los caracteres fuertes sobreviven y cuando todo el mundo te pisa tienes que levantarte y seguir luchando. No nos hemos clasificado por el grupo pero tenemos una nueva oportunidad a través de la Liga de las Naciones. Hay que aprender de la derrota ante Suecia y prepararnos mucho mejor para marzo", dijo en rueda de prensa.

Contra espera "una reacción por parte de los jugadores" aunque reconoció que "psicológicamente están afectados" después de perder delante de su afición contra Suecia y enterrar las opciones de clasificación directa que tenían.

"Jugamos contra España un sitio que es como mi casa, especial para mí. Espero tener un mejor resultado y clasificarnos en marzo. Dar otra imagen y transformar la crítica negativa en positiva", manifestó.

Contra dejó su continuidad en el aire después de las reuniones que ya ha mantenido con la Federación de su país. "He hablado con el presidente pero no sobre si voy a seguir o no. Como seleccionador quiero acabar con este partido, hacer un análisis con mi equipo, un balance y a final de la próxima semana reunirnos para ver que va a ocurrir en el futuro".

"No he tomado ninguna decisión. Necesito tiempo para pensar y hacer un análisis. Si pienso que no tengo que seguir no lo haré pero mi contrato acaba en diciembre y al final de la semana que viene vamos a hablar. Tengo derecho a seguir hasta marzo pero soy una persona correcta y me gusta analizar lo que ha ocurrido. Hay cosas buenas que no se destacan porque desafortunadamente en los partidos importantes del grupo no hemos ganado nunca y soy el responsable", reconoció.

Contra se mostró cansado de la crítica y denunció que la última tras la derrota ante Suecia sobrepasó los límites. "Siempre me han criticado, incluso cuando no había perdido ningún partido y las cosas iban bien. Ahora han sido críticas más fuertes y no hay que ofender porque nosotros también tenemos familias y esas ofensas nos afectan".

"Ahora mismo no tengo una respuesta sobre si quiero seguir. Lo que quiero es ver a mis jugadores jugar bien mañana delante de mucha afición rumana que vendrá a ver el partido. Tras la lección de los suecos de como jugar un partido para clasificarse, me gustaría dejar una imagen mucho mejor", sentenció.