EFECopenhague

El éxito popular está garantizado. El Tour de Francia nunca había salido de tan al norte y para su edición de 2022 ha elegido partir de Dinamarca, un país apasionado por el ciclismo que ahora vibra más con ese deporte ya que cuenta con una generación dorada en el pelotón liderada por Jonas Vingegaard.

El segundo de la pasada edición representa mejor que nadie el ascenso del ciclismo danés en los últimos años, una hornada que ha logrado colocar a once ciclistas en la línea de salida de su capital.

"Creo que tenemos más opciones que nunca", asegura el príncipe heredero de Dinamarca, Federico, que con su aspecto juvenil se ha convertido en una de las imágenes de los días previos a la salida.

La presentación de los equipos reunió a miles de personas en una céntrica plaza de Copenhague y está previsto que los daneses llenen las carreteras por las que discurrirán las tres primeras etapas, empezando por la contrarreloj de 13,2 kilómetros que servirá para designar al primer maillot amarillo.

Jacob Fuglsang, Kasper Asgreen, Michael Morkov son otros de los nombres importantes que llevarán los colores de Dinamarca durante la carrera y que pueden brillar durante la edición.

Además de la general, los daneses pueden buscar victorias de etapa, seguir la estela de Mogens Frey, el primero que levantó los brazos bajo una meta, en el año 1970 en Mulhouse.

Otros doce daneses han conseguido triunfos parciales en la ronda gala desde entonces, el último Soren Kragh Andersen, que sumó dos triunfos en 2020, en Lyon y en Champagnole.

LOS AÑOS CONVULSOS

Entre medias, el ciclismo danés ha tenido altibajos y parece haber superado una crisis en la que quedó sumergido a mediados de los 90, cuando los escándalos de dopaje parecieron atenazar a un país que históricamente ha vibrado con la bicicleta.

El nombre ligado a esa etapa es del de Bjarne Riis, el único danés que figura en el palmarés del Tour, aunque no lo hace con brillo, tras haber confesado que se dopaba.

Hombre clave de la época post Miguel Indurain, el gigante danés se impuso en 1996, pero su figura no estará entre los buenos recuerdos del Tour. Los organizadores han decidido no invitarle a la salida de la edición.

Más indulgentes se muestran con Michael Rasmussen, que aparece como comentarista de medios de comunicación daneses pese a que su nombre también lleva el estigma del dopaje.

El "pollo", como se le llegó a conocer, tenía bien encarrilado el Tour de 2007, con una cómoda ventaja sobre el español Alberto Contador, cuando aparecieron informaciones de prensa que aseguraban que había mentido sobre su paradero para escapar a controles antidopaje en periodo de entrenamiento.

Pese a sus desmentidos, la presión fue creciente sobre el equipo Rabobank, que tras la victoria del ciclista en el Aubisque que parecía dejar sentenciada la carrera, decidió apartarle de la competición en una trepidante noche en Pau, lo que abrió la puerta al primer triunfo de Contador.

Ahora, el país parece haber dejado atrás ese periodo convulso y tiene su corazón puesto en los prometedores jóvenes, con un Vingegaard que, a sus 25 años es uno de los favoritos para la victoria final.

"Si tiene opciones de ganar prometo ir a los Campos Elíseos a acompañarle", asegura el príncipe heredero, que quiere mostrar así el apoyo de todo un país a su baza más sólida.

Luis Miguel Pascual