EFEMadrid

El Barça tratará de prolongar a partir de este viernes su hegemonía en la Copa del Rey de balonmano con la consecución de su octavo título consecutivo, en una fase final que contará como uno de sus principales atractivos: la presencia de público en las gradas del WiZink Center de Madrid.

Hasta un máximo de 1.500 espectadores podrán asistir en directo a una cita que, esta vez sí, supondrá la despedida del barcelonista Raúl Entrerríos del torneo copero.

La decisión de Entrerríos de aplazar su retirada hasta la conclusión de los Juegos Olímpicos de Tokio permitirá disfrutar por última vez en la Copa del inmenso talento del jugador más emblemático del balonmano español en los últimos años.

Pese al claro papel de favorito del conjunto azulgrana, que tan sólo ha perdido un encuentro en los últimos ocho años en todas las competiciones nacionales, los de Xavi Pascual no tendrán fácil el camino hacia la final.

Empezando por el encuentro de cuartos de final que le enfrentará este viernes con el BM. Logroño La Rioja, finalista en los años 2017 y 2018.

“Se tienen que alinear los planetas para ganarles, pero jugaremos con esa ilusión e intentando ser competitivos”, señaló el entrenador del conjunto riojano, Miguel Ángel Velasco, tras quedar emparejado con los azulgranas.

Competitividad que el cuadro logroñés ya mostró, pese al claro 36-27 final, en el encuentro que enfrentó hace dos semanas a ambos conjuntos en el Palau Blaugrana y en el que los riojanos lograron empatar 16-16 en la segunda parte.

Algo de lo que pocos equipos pueden presumir esta temporada no sólo ya en España, sino también en Europa, donde el Barça cuenta por victorias todos sus partidos en la Liga de Campeones.

Un parcial en el que jugó un papel fundamental el nuevo internacional español Agustín Casado, autor de once dianas, así como el joven central Eduardo Cadarso que no deja de crecer jornada a jornada.

Si el estreno de los de Xavi Pascual no se antoja nada sencillo, igualmente exigente se prevé, en el caso de derrotar a los riojanos, el cruce de semifinales, en el que el Barça se enfrentaría con el vencedor del duelo entre el Fraikin Granollers y el Ángel Ximénez Puente Genil.

Este encuentro se espera más igualado que el que catalanes y andaluces disputaron el pasado 20 de febrero y en el que el Puente Genil se impuso por un claro 31-24, gracias a la sobresaliente actuación de la pareja que conforman el central Juan Castro y el pivote Javi Rodríguez.

Mientras que el Barça se perfila como el indiscutible favorito para alcanzar la final por la parte alta del cuadro, por la baja todos sus integrantes se ven con opciones de acompañar a los azulgrana en el último partido, lo que les garantizaría su presencia en las competiciones europeas.

Un premio que ya logró el pasado año el BM. Benidorm, finalista de la última edición, que regresa a Madrid dispuesto a repetir la gesta que logró en 2020.

Para ello, el conjunto alicantino, que se ha reforzado este curso con la llegada de los extremos Mario López y el serbio Ivan Nikcevic, deberá repetir la sorpresa que ya protagonizó el pasado cuando se impuso al Bidasoa Irún en los cuartos de final.

Una lección de la que espera haber aprendido el equipo guipuzcoano, que confía en la experiencia del pivote Julen Aginagalde para no volver a quedar apeado del torneo, tal y como le ha ocurrido en las dos últimas ediciones, a las primeras de cambio.

La presencia del pivote internacional es otro de los grandes alicientes de la Copa, un torneo que Aginagalde, que ha militado las últimas siete temporadas en el Kielce polaco, no disputa desde 2013, cuando conquistó en Logroño su segundo título consecutivo con el extinto Atlético de Madrid.

El vencedor del duelo ente BM. Benidorm y Bidasoa Irún se medirá en las seminales con ganador del encuentro de cuartos entre el ABANCA Ademar de León y el Bada Huesca, la gran revelación de la presente temporada.

Un encuentro en el que el conjunto oscense, tercer clasificado de la Liga Sacyr ASOBAL, intentará repetir el triunfo (27-24) que ya logró hace tan sólo tres semanas sobre un Ademar, que recupera para la cita a piezas básicas como el portero argelino Khalifa Ghedbane, el central croata Tin Lucin y el pivote internacional español Rubén Marchán.