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La imaginación de los aficionados irrumpió en los alrededores del estadio Dolicek de Praga, poblado de seguidores empeñados en ver el derbi entre el Bohemians 1905 y el Sparta Praga, de la máxima categoría del fútbol checo.

Los seguidores del Bohemians, un equipo anclado en la mitad de la clasificación de la competición cuya principal aspiración es evitar caer a la zona de descenso, coincidieron en torno al recinto provistos de cualquier objeto útil para contemplar el partido por encima del muro de varios metros de altura que delimita el campo.

Además de bufandas y banderas, los aficionados acudieron a la cita con escaleras domésticas, extensibles y plegables, de aluminio y de madera. Andamios, sillas de tijera e incluso algunos auxiliados con pequeñas grúas móviles. Cualquier objeto útil para poder superar el escollo de la pared.

Fue una jornada festiva para los forofos del fútbol de Praga, que tiraron de cualquier recurso para salir al paso de la normativa impuesta en los acontecimientos deportivos por la pandemia del coronavirus.

Tal y como sucede en la mayoría de las competiciones puestas en marcha en Europa, son a puerta cerrada los encuentros de fútbol. Sin embargo, los hinchas del Bohemians no pasaron por alto la cita contra su gran rival, el poderoso Sparta, y asistieron a la cita. Aunque no fuera en la grada o en alguno de los siete mil asientos que tiene el estadio.

Bajo la mirada policial y sin incidentes transcurrió el derbi de Praga, que terminó con victoria del Sparta con un gol de Benjamin Tetteh a seis minutos del final.