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Corría el año 1978 cuando el entonces técnico y ojeador del Nápoles Gianni Di Marzio, de visita en Sudamérica para cazar talentos durante el Mundial de Argentina, oyó hablar a un taxista que le llevaba a su hotel de un jovencísimo jugador del Argentinos Júniors que deslumbraba por su talento: se trataba de Diego Armando Maradona, quien este viernes celebra sus sesenta años.

Di Marzio (Nápoles, 8 de enero de 1940) cuenta este jueves en una larga entrevista con EFE que organizó de forma inmediata una cita para conocer a Diego, del que quedó "hipnotizado" tras verle apenas quince minutos en el campo y con el que firmó ese mismo día, de acuerdo con el Argentinos Juniors, una opción para llevarle a Nápoles por 270.000 dólares.

El rotundo "no" del presidente del Nápoles, Corrado Ferlaino, impidió que Diego llegara al club sureño ya en 1978, pero no rompió un profundo vínculo de amistad con Di Marzio que sigue hasta hoy. Y tampoco lastimó el vínculo entre el Pibe de Oro y Nápoles, que finalmente juntaron sus caminos en 1974.

"En 1978 yo entrenaba al Nápoles y fui a ver el Mundial en Argentina. En un viaje en taxi, el conductor empezó a hablarme de fútbol y me dijo que había un chico joven que (el seleccionador argentino) César Luis Menotti no había incluido en la lista definitiva para el Mundial, era un chico de 17 años, que según él era el mejor. Yo tomé nota de ese nombre y entendí que jugaba en el Argentinos Juniors", asegura Di Marzio, que recuerda a Diego con el cariño de un padre.

Le acompañó la buena suerte. Antes de entrenar al Nápoles, Di Marzio había conseguido grandes resultados en la segunda división con el Catanzaro y uno de los máximos mandatarios de Argentinos Juniors, el ítalo argentino Settimio Aloisio, era precisamente aficionado de ese equipo en Italia.

"Me acompañó a Villa Fiorito, el barrio en el que vivía Maradona, y allí hablé por primera vez con él. Le dije que quería verle jugar, que podía confiar en mí, que le llevaría a Italia y que tendría éxito.

"Fuimos al campo, estaba curioso por verle. Yo estaba en la grada y tras quince minutos de partido llamé a Aloisio para decirle que le sacaran del césped. Le prometí que si le sacaba, firmaríamos en el mismo vestuario un acuerdo con el Nápoles. Jugó quince minutos, marcó tres goles, una falta directa, regates como sabe hacerlos él, algo espectacular", cuenta Di Marzio a EFE, todavía emocionado.

"El chico salió del campo y le hice firmar en los vestuarios. El presidente firmó también, declaró que el jugador Diego Armando Maradona fichaba por el Nápoles por 270.000 dólares", agregó.

A partir de ese momento, durante toda su estancia en Argentina, Di Marzio compartió mucho tiempo con Diego: "Entendí que era una perla rara, una joya increíble que solo necesitaba ser forjada. También cuando regresé a Nápoles le envié una camiseta número 10, además de otros regalos para él y su familia".

Sin embargo, el sueño de Di Marzio de llevar a Diego a su equipo desvaneció ante el rotundo no del presidente del club, Corrado Ferlaino.

"El presidente Ferlaino me dijo 'usted está siempre hablando de jóvenes, aquí estamos en Nápoles, hay que ganar partidos, si no ganamos nos matan y usted me habla de chicos'. Yo le propuse dejarle cedido en otros clubes, pero me impidió ficharle. Pero desde ese momento, Diego siempre se ha portado no bien conmigo, muy bien", repasa el técnico y ojeador italiano.

Finalmente Diego fichó por el Boca Juniors y a continuación llegó al Barcelona. Su primer fichaje fallido por el Nápoles se concretó finalmente en 1984, cuando abrió la etapa más gloriosa del club "azzurro" y se convirtió en ídolo inolvidable de todo aficionado napolitano.

Di Marzio, que había dejado al Nápoles en 1979, sigue con un profundo remordimiento, pues cuando Diego llegó a la ciudad sureña italiana no contó con la protección que necesitaba.

"Yo hablé con todos de este fenómeno, decía que para mí sería un gran jugador. Yo estaba enamorado del jugador. Cuando llegó al Nápoles, en 1984, siempre se ha portado bien conmigo. Lástima porque yo sería un protector para él, yo le habría aislado de todos quienes le usaron, aprovecharon de él, le acercaron a los delincuentes que le traían mujeres. No fue protegido ni por sus compañeros ni por el club. Esto es mi remordimiento", reconoció.

Di Marzio destacó que Diego "siempre fue excepcional como hombre" y que ningún jugador que ha compartido el vestuario con él puede "hablar mal de él como persona, no solo como jugador".

A 42 años de distancia del primer día en el que Maradona y Di Marzio se conocieron, el italiano quiso enviar todo su cariño al actual entrenador del Gimnasia La Plata y desearle un feliz sesenta cumpleaños.

"Para mí Maradona es siempre el niño que conocí. Le deseo que esté libre mentalmente, natural, limpio como estaba cuando le conocí. Le deseo que esté siempre protegido por sus familiares y sus amigos más cercanos", afirmó.

"Debe fiarse de sus familiares y nada más. Con 60 años vivió muchas cosas en su vida y no solo a nivel deportivo. Futbolísticamente ha demostrado que no existe un jugador de su nivel, ni siquiera el gran Pelé. Ahora debe pensar en su salud", añadió.

"Hay gente lamentablemente que no tiene vergüenza, que trató de hacer quedar mal al más grande futbolista de todos los tiempos", concluyó.

Andrea Montolivo