EFEOrio (Gipuzkoa)

Empezó dejando de salir y llevando al extremo el control de la comida para dar lo mejor de sí misma siempre, en todos los entrenamientos, en todas las regatas porque el remo es su pasión, pero este afán de superación le llevó a una rueda autodestructiva. Ahora, Sandra Piñeiro cuenta en un libro cómo ha negociado su ciaboga mas difícil, la batalla contra la anorexia.

Piñeiro practica este deporte desde pequeña, primero en su Boiro (A Coruña) natal y desde 2018 asentada en el club de Orio, la localidad guipuzcoana donde el remo es religión.

En 2019 y 2020 las chicas de la trainera amarilla ganaron la Liga Euskotren y las Banderas de La Concha y fue precisamente entonces cuando se hizo viral la imagen de Piñeiro remando con una sola pala porque se le había roto el tolete en una ciaboga.

"Es un deporte muy exigente" que requiere un "entrenamiento ordinario" de tres horas al día en el agua, con pesas o corriendo y un "entrenamiento invisible" que es cuidarse, descansar, no hacer fiestas para poder rendir al día siguiente, señala Piñeiro.

No puede poner una fecha concreta de cuándo comenzaron los problemas porque la anorexia es un trastorno "progresivo", pero sí detalla que en 2016 pesaba unos 67 kilos y el año pasado llegó a 52.

Ir de fiesta con los amigos era una tentación porque podía comer algo más o beber una copa, así es que lo restringió completamente.

Con la comida primero fue eliminar la pasta y el arroz, pero llegó un punto en el que comía una ensalada con "ingredientes meticulosamente contados y dos piezas de fruta" con unos horarios rigurosísimos.

Hasta que un día la pasión por el deporte y el control de su cuerpo se convirtieron en una "tortura" que se tradujo en una "frustración y una angustia enorme", reconoce.

"No sabes cómo enfrentarte a eso porque no tienes las herramientas y al final eres tú contra ti misma", confiesa.

Tras vencer la vergüenza de reconocer que una chica "deportista y fuerte" tiene esa faceta vulnerable, Sandra recurrió a una amiga nutricionista que trabajó con la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia de Gipuzkoa y le puso en contacto con una psicóloga.

"Ves que algo va mal, pero crees que es el mundo el que no sabe lo que hay que hacer para exigir y crees que eres la que hace las cosas bien. Pero te das cuenta de que eso te está acarreando problemas físicos y psicológicos", relata.

"Mis analíticas eran pésimas, pero en el momento en el que iba en declive no podía parar esa forma de actuar", recuerda.

Cuando le dijeron que la única manera de recuperarse era dejar de remar fue consciente de que para ella esa solución "no era viable".

"Trabajando y, gracias al club, a los médicos, la nutricionista, la psicóloga se pudo redireccionar esa conducta y al mismo tiempo no dejar el remo" aunque el tratamiento continúa, porque salir de la anorexia es un "proceso largo", asegura.

Un fruto de ese camino es "Remando en la oscuridad", un libro que decidió escribir el día que cumplió 25 años y que saldrá a la venta el próximo verano.

Como parte de la terapia, la psicóloga le puso los "deberes" de recoger en un "diario de emociones" los momentos que le provocaban angustia como las comidas o la tensión para entrenar más.

"Remando en la oscuridad" es una "recopilación de esos momentos" porque para Piñeiro el remo es "como un faro que da la luz dentro de tus propias oscuridades" y dentro de esa oscuridad ella decidió seguir remando y "al final la calma llega y la tormenta pasa".

Para llevar a cabo el proyecto inició una campaña de micromecenazgo que cerró a los dos días porque ya contaba con el objetivo que se había marcado.

Ahora, afirma que se siente "liberada" por haber soltado sus impresiones en esas páginas que además pueden servir a otras personas que están en la misma situación, también en el mundo del deporte, donde "son muy comunes estos trastornos" aunque suponen un tema tabú, asegura.

De hecho, muchos compañeros del remo y de otras disciplinas le han llamado para decirle que sufren en silencio situaciones parecidas pero no han dicho nada. Sandra Piñeiro ha optado por dejar de estar callada porque verbalizar es el primer paso hacia la solución.

Mercedes Zabaleta