EFEGranada

El duelo en el 'Diego Armando Maradona' napolitano fue el partido oficial número cuarenta que disputa el Granada esta campaña, más que ningún otro conjunto en Europa y sólo superado por el Tottenham Hotspurs inglés (41), una paliza física y mental que comienza a hacer mella en el equipo.

El hecho de transitar por "senderos y caminos que el Granada nunca había andado en noventa años", que es como describió el técnico Diego Martínez el camino continental de los suyos, llena de orgullo a toda una ciudad, pero está obligando a exprimir al máximo a la plantilla.

De hecho, el partido de Nápoles deja un largo reguero de problemas para los rojiblancos en forma de lesiones y de sanciones, lo que provocará que el técnico tenga que volver a hacer lo que él mismo ha calificado en varias ocasiones como encaje de bolillos para formar sus alineaciones.

Hasta cuatro jugadores del Granada se lesionaron en el choque ante los italianos, algo pocas veces visto en el mundo del fútbol y que condicionó sobremanera la gestión de los cambios y de los esquemas de juego que tuvo que plantear el técnico durante el choque, lo que da aún más valor a la gesta de los andaluces.

El venezolano Darwin Machís se retiró en el calentamiento tras haber sufrido ya molestias en el entrenamiento del miércoles; el francés Maxime Gonalons y Carlos Neva, éste último abandonando el campo entre lágrimas, lo hicieron en el tramo final del primer tiempo; y Germán Sánchez, al inicio del segundo.

A falta de que el Granada haga oficial un parte médico que será lo más parecido a uno de guerra, los tres últimos estarán varias semanas sin poder jugar, mientras que está por comprobar si Machís llegó a caer lesionado o no jugó por precaución al sentir molestias y estará ahora menos tiempo de baja.

A estos tres jugadores hay que unir que futbolistas como Joaquín Marín 'Quini', Alberto Soro, Luis Milla y los colombianos Luis Suárez y Neyder Lozano continúan en el dique seco, mientras que Jesús Vallejo, Roberto Soldado y el venezolano Yangel Herrera jugaron minutos en Nápoles saliendo desde el banquillo pese a estar recién incorporados al grupo tras lesión.

"En circunstancias normales, ninguno de los tres hubiera jugado", reconoció Diego Martínez, preocupado también por que otros jugadores sin dolencia aparente como Ángel Montoro, Jorge Molina o el brasileño Robert Kenedy, que son claves en sus esquemas, acabaran el partido exhaustos, los dos primeros incluso teniendo que ser cambiados antes del final.

Por si esto fuera poco, y a la espera de conocer la evolución de los quince futbolistas citados, es seguro que Germán, Yangel Herrera y Montoro, integrantes del núcleo duro del equipo, se perderán el partido de ida de los octavos de final de dentro de quince días al tener que cumplir ciclo por acumulación de tarjetas.

El Granada regresa este viernes de Nápoles, donde volvió a firmar una página más en la brillante historia que está escribiendo desde que Diego Martínez llegó a su banquillo hace dos años y medio, con la resaca de otra noche feliz pero con la incertidumbre del estado físico del equipo.

Y todo a dos días de que visite Los Cármenes el Elche, conjunto que marca el corte del descenso en una Liga Santander en la que los andaluces acumulan seis jornadas sin ganar, un campeonato doméstico donde no quieren sufrir también las secuelas de una inesperada andadura europea que está siendo tan extraordinaria como extenuante.

Javier Aguilera