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Miguel Ángel Sánchez Muñoz, 'Míchel', declaró emocionado que se sentía "preparado" para seguir como entrenador del Rayo, admitió resignado que el fútbol son "números y no sentimientos" y dijo que, después de salir dos veces del club en contra de su voluntad, podría ser que hubiese "alguna tercera vez para volver".

Míchel, considerado un símbolo del Rayo por su trayectoria en el club desde niño hasta futbolista profesional y después entrenador del primer equipo, ha sido destituido por los malos resultados tras encadenar siete derrotas consecutivas.

"Me he ido dos veces. Me fui como jugador en contra de mi voluntad y hoy como entrenador igual, pero un rayista nunca se rinde. Puede ser que haya alguna tercera vez para que pueda volver", dijo Míchel, en conferencia de prensa.

"Es difícil convivir con siete derrotas seguidas y al jugador hay que comprenderle y valorarle", dijo Míchel, que tuvo que interrumpir varias veces sus respuestas debido a la emoción por despedirse del club de su vida.

El entrenador madrileño, que por ahora no seguirá ligado al Rayo en otro puesto, mandó un mensaje a los que han sido sus jugadores y en los que confía para la salvación.

"Espero que se pongan a las ordenes del nuevo entrenador y consigan el objetivo de la permanencia. Yo ahora estoy fuera y no quiero ser foco de nada", apuntó.

"Todos nos sentimos que hemos hecho todo lo posible porque las cosas salgan bien y ellos tienen una etapa de seguir haciéndolo. Con ellos me he sentido entrenador. Siempre he notado su respeto en los buenos y malos momentos. Un entrenador, cuando ve que uno intenta mejorar, y los jugadores tratan de cumplirlo se siente realizado. Lo he vivido así a pesar de estos últimos malos resultados", confesó.

El entrenador madrileño recordó la última derrota frente al Villarreal, un rival directo por la permanencia, que desencadenó su cese.

"El club me ha apoyado siempre y me ha dado confianza, pero las decisiones se toman porque los números están ahí. Lo intenté todo, los jugadores trabajaron al cien por cien, pero muchas veces por pequeños detalles no ha podido ser", declaró.

"El fútbol son numeros, no sentimientos. Hemos hecho un buen trabajo, había que tomar una decisión y espero que sea para bien. Confío en ellos, creo que son capaces de salvar al equipo y espero que el Rayo siga mucho tiempo en Primera", manifestó.

"Me veía preparado, con fuerzas, y entiendo la postura que se ha tomado. Hay veces que las cosas no salen. El cambio viene por siete derrotas y necesitamos un revulsivo, una idea nueva. Espero que ellos lo saquen adelante porque tienen capacidad y estoy orgulloso del trabajo que han hecho. Las cosas salen bien o mal, pero las personas siguen y sé que hay gente con la que podré contar", declaró.

Durante su despedida, Míchel agradeció a todos los estamentos del club su confianza durante estos años "maravillosos" y se acordó de " la gente que forma el club, que es una gran familia y los grandes éxitos son gracias a ellos".

"Me llevo personas como amigos, ellos lo saben, y que son el mayor éxito que puedo tener. Entrenadores de la cantera con los que he trabajado y he aprendido mucho, porque el tú a tú te hace mejor", apuntó.

Por último, Míchel dio las "gracias a la afición" y dijo que el Rayo "pierde un entrenador pero gana un aficionado más. Ahora tendrán un Bukanero más animando", concluyó.