EFEParís

Rafael Nadal, número dos del tenis mundial, afronta la conquista de su duodécimo Roland Garros consciente de que ha superado un bache en su juego y en su forma, que da por terminado tras haber levantado el trofeo en Mónaco.

"En Roma di un salto adelante y parece que lo he consolidado. Estoy jugando bien, entrenando bien, estoy contento, disfrutando del día a día, algo que no me pasaba después de Indian Wells, que me costaba disfrutar, sobre todo por los problemas físicos sucesivos que me llevaron a tener un bajón", dijo el once veces ganador de Roland Garros.

Nadal aseguró que siente que la gira sobre arcilla ha sido positiva, porque ha notado una evolución paulatina que le llevó a levantar en Roma su único trofeo sobre la superficie, algo que rompió su costumbre de reinar en ese suelo.

"No me gusta comparar, pero creo que, entre el inicio de la temporada de tierra y ahora la sensación es completamente diferente. Mi energía interior, la forma de moverme en la pista y golpear la pelota es un mundo diferente", analizó.

El jugador profundizó en la recuperación de la energía interior que aseguraba haber perdido tras Indian Wells, donde tuvo que retirarse lesionado en semifinales contra el suizo Roger Federer.

"Cuando te cuesta recuperarte de una lesión, mentalmente, a la hora de golpear la pelota no sientes la misma fuerza. Pero eso hace tiempo que lo he recuperado", dijo.

Reconoció que no tuvo una buena preparación en los días previos a Montecarlo, que abrió la gira de tierra batida, y lo achacó también a los problemas físicos.

Tampoco se encontró bien en los primeros partidos de Barcelona, donde sitúa el inicio de su recuperación, que se prolongó durante su participación en Madrid, hasta que tuvo un bajón en las semifinales contra el griego Stephanos Tsitsipas.

Pero, pese a que confesó que no jugó "especialmente bien", valoró haber alcanzado en cada uno de esos torneos las semifinales. "No gané pero no fue ningún desastre", dijo.

En Roma recuperó su mejor versión, se impuso en la final contra el serbio Novak Djokovic y ahora pretende prolongar ese momento en Roland Garros, su torneo favorito.

"Lo más positivo es que he tenido la humildad de valorar las pequeñas mejoras y eso me ha permitido ir en ascenso", aseguró.

Fiel a su costumbre, rechazó ponerse el cartel de favorito y aseguró que se centra en su juego, en estar al máximo nivel posible para rivalizar con los mejores, "los nombres que todo el mundo tiene en mente, Thiem, Novak, Federer, Tsitsipas, Del Potro, Nishikori".

"Yo no hablo de favoritos. Lo único que me preocupa es estar bien y si estoy al cien por cien puedo jugar un gran torneo. Ganarlo depende de muchas cosas", señaló.

Nadal entrenó por vez primera en la pista central de Roland Garros, cuyas gradas han sido totalmente renovadas, pero aseguró qu no ha sentido ninguna diferencia en cuanto a las sensaciones que se tienen en la pista.

"Solo he notado el cambio en el color de las sillas y los cristales en los fondos", bromeó.

"A nivel de juego no he sentido ninguna diferencia. El viento sigue entrando igual, la sensación de pista inmensa, de ver todo muy ancho es la misma, al igual que el golpeo de la bola, no he sentido que haga un ruido diferente", comentó.

Nadal aguarda rival, que procederá de la fase previa, al igual que su segundo adversario, que vendrá de un partido entre dos tenistas de esa misma fase.

El español parece haber recuperado las mejores sensaciones de las temporadas en las que levantó el trofeo.