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Relajarse y bajar el pistón tras una temporada preolímpica muy dura, pero sin perder el contacto con los entrenamientos y la competición: ese es el reto de los deportistas que, como la judoca española Julia Figueroa, están aún pendientes de asegurar su plaza en los Juegos de Tokio.

Cuando se cumplen este jueves seis meses del aplazamiento de los Juegos a julio de 2021, Figueroa explicó a Efe que tuvo que replantearse su verano y "gestionar" el cambio de fecha con la inquietud de no saber "para qué entrenar" o si tenía que estar "más o menos en forma, porque cada mes anunciaban cambios en el calendario que luego no se cumplían".

"Me preguntaba, ¿puedo relajarme o no? ¿Puedo irme de vacaciones? No puedes estar todo el día pensando en lo mismo. Así que me tomé el verano con un poco de relax, sabiendo que en septiembre no se iba a empezar", señaló la judoca cordobesa, bronce en el último Europeo.

"Cada uno se gestiona como puede. Yo me he tomado más vacaciones de lo normal. Sin desconectar del todo, sin perder el contacto del todo, pero más relajada. Ha sido un ciclo muy duro y lo necesitaba", aseguró la cordobesa residente en Valencia, integrante del Proyecto FER impulsado por la Fundación Trinidad Alonso.

En sus planes se interpuso, además, una lesión que la ha llevado al quirófano para solucionar un SLAP en el hombro izquierdo.

"En agosto me hice daño, ya lo tenía lesionado y lo iba solucionando, pero entonces se me quedó bloqueado. No podía seguir así y me operé, así que por mí, la verdad, si la competición no se reanuda hasta enero, mejor", admitió Figueroa.

"Estoy con el brazo en cabestrillo y con ganas de tirar el cabestrillo por el balcón", confesó. "Espero que en dos semanas me lo quiten, de momento hago bicicleta para trabajar las piernas. En enero quiero estar ya para competir".

El buen nivel del judo español le permite tener en la categoría femenina de -48 kilos a dos candidatas a acudir a los Juegos de Tokio, la propia Julia Figueroa y Laura Martínez. La primera es cuarta en la clasificación mundial, con 4.407 puntos; la segunda es octava con 3.578. Una de ellas estarán en los Juegos, pero falta saber cuál será.

"Matemáticamente la plaza está ganada, pero solo hay una por peso y por país y Laura Martínez está también muy bien posicionada. La que esté mejor en el ránking olímpico irá a los Juegos. No sabemos hasta cuándo se va a alargar la clasificación ni los torneos que vamos a tener. La diferencia de puntos no es tan grande y, si aprietan por detrás, hasta el final no se va a saber", dijo, prudente, Figueroa.

La Federación Internacional había programado tres competiciones preolímpicas a partir de octubre "y ya ha tenido que cancelar una y las otras dos están en vilo. Hasta el último momento", incidió, "hay que esperar".

A juicio de la judoca andaluza, que ya fue olímpica en Río 2016, los Juegos de Tokio serán, pase lo que pase, distintos.

"Con normalidad no creo que se hagan los Juegos Olímpicos. Quizás haya algún tipo de cuarentena previa y tengamos que ir con más antelación", aventuró.

Cuando se pospusieron los Juegos hace ahora medio año ella estaba "en un estado de forma muy bueno".

"Las últimas salidas a torneos habían sido muy positivas, pero sabiendo que si iba a los Juegos Olímpicos podía meter un saltito más de forma", señaló.

Pese a que en Río fue eliminada en su primer combate, con la perspectiva del tiempo cree que la experiencia fue "muy buena" y le sirvió para ser hoy mejor judoca.

"Llegué en un gran estado de forma, así que no me conformaba solo con estar en los Juegos, aunque ese sea el sueño de cualquier deportista. Pero en judo te lo juegas todo en día, me tocó un combate muy duro en primera ronda y me quedé ahí. Fue un poco decepcionante, pero me sirvió para replantearme las cosas. Ahora", afirmó, "soy más completa. He aprendido a tomar decisiones de manera más fría durante los combates".

Natalia Arriaga