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El ex vicepresidente institucional del Barcelona Emili Rousaud (Barcelona, 1966), fundador y director general de Factor Energía, está intentando encontrar el consenso para construir una candidatura unitaria y transversal de cara a las elecciones del club azulgrana que aglutine todas las sensibilidades del barcelonismo en un momento de mucha complejidad para la entidad.

Así lo explica en esta entrevista con EFE, en la que Rousaud asegura que, a diferencia de la candidatura aglutinadora de Joan Gaspart en el año 2000, él no tendrá ningún problema en decir que no cuando sea necesario aunque eso signifique acabar llevándose mal con alguien.

Pregunta: ¿Le sorprendió la dimisión de Bartomeu?

Respuesta: Sí, más que nada porque el día anterior hizo un discurso de una hora diciendo que no dimitía. Pero, sin partidos de fútbol, quien hubiese acudido a votar mayoritariamente en el referéndum del voto de censura hubiesen sido los socios motivados para echar al presidente. Así que Bartomeu tenía muchos números de perder.

P: Una de las últimas decisiones de Bartomeu antes de dimitir fue presentar el proyecto 'Barça Corporate'. ¿Qué le parece?

R: Esta iniciativa la interpreté como la necesidad de generar 'cash'. Es decir, yo cojo todos los activos que me quedan (Barça Innovation Hub, Barça Studios, Barça Academies, Barça Licensing & Merchandising) y los pongo en valor para que salga la posibilidad de que un fondo de inversión me pueda pagar por ello.

P: ¿El negocio es a corto o a largo plazo?

R: El problema es que estos acuerdos son a largo plazo y a mí me parece muy curioso este planteamiento en una junta directiva que ya estaba en una situación de salida. Si no vas a cerrar este ejercicio no empieces a coger compromisos con fondos de inversión a largo plazo. Es una manera de generar caja ahora, pero a lo mejor condicionas el futuro del club en unos 10 o 15 años. A mí me parece una muy mala política porque esta forma de hacer se ha llevado a cabo en muchos otros temas. Por ejemplo, en el pago diferido de 300 millones en fichajes que debes a los otros clubes, en los sueldos diferidos y en las ampliaciones contractuales surrealistas que ha habido desde mi punto de vista.

P: ¿Entonces también le parece mal el préstamo de Goldman Sachs para financiar el Espai Barça?

R: No lo pongamos en el mismo saco. Es un producto muy bien negociado por parte de Quique Tombas (extesorero), no hay recursos patrimoniales y se basa en ingresos futuros de la obra, con los cuales se pagará el préstamo. Para mí el producto es perfecto.

P: ¿Usted podría liderar una candidatura a la presidencia del Barcelona?

R: Sí, podría.

P: ¿Ya ha tomado la decisión?

R: No, pero el podría es un condicional. Lo que estoy haciendo es entrevistarme con muchos precandidatos porque creo que en esta situación tan crítica para el club sería bueno una junta directiva de concentración, transversal, que acogiera todas las tendencias del barcelonismo y tuviese neutralidad ideológica. El objetivo sería generar consenso en los puntos fundamentales.

P: Pero estamos ante un problema de egos. ¿Quién daría un paso al lado para que otro liderara la candidatura?

R: Si no se puede superar el problema de los egos no se podrá hacer este tipo de candidatura.

P: ¿Cuál ha sido el 'feedback' de los precandidatos en las reuniones que usted ha mantenido con ellos?

R: De entrada no aparece un problema de ego. Hasta ahora hemos tenido una forma de gobernanza muy presidencialista y, ya que toda la junta se juega su patrimonio, el club merece tener una toma de decisiones colegiada.

P: Su propuesta recuerda a la de Joan Gaspart del año 2000, cuando intentó aglutinar todas las tendencias en su candidatura después de la larga etapa de Josep Lluís Núñez para que nadie estuviese mal con nadie.

R: Busco el consenso, pero no tengo problema en llevarme mal con alguien si es necesario. Yo tomo las decisiones en base a factores económicos. En Factor Energía ficho a buenas personas, capacitadas y comprometidas. Y a las personas en las que delego les digo que deben aprender a decir que no, porque si no terminas en una red de intereses extraños.

P: ¿Cuándo decidirá si se presenta?

R: Durante las próximas semanas. Me falta volver a hablar con todos los precandidatos para saber si se unen a mi propuesta o no. Será difícil que cristalice por culpa de los egos, pero igualmente tenemos un proyecto definido muy completo que podemos llevar a cabo. El apartado deportivo llevo tiempo trabajándolo con Josep Maria Minguella.

P: ¿Contaría con alguno de los seis directivos que dimitieron con usted?

R: Algunos me han dicho que no quieren volver al Barcelona porque quedaron muy quemados. En esta junta había muchos amigos de Sandro Rosell, y entre estos seis directivos, Silvio Elías lo era. Contaría con dos de estos seis directivos. A algunos les sentaron muy mal las declaraciones de Bartomeu calificándonos de desleales al club. Otra cosa es que no fuéramos leales al presidente.

P: ¿Usted habló con Bartomeu antes de la dimisión?

R: Sí, pero hay que poner contexto. En el acta de la última reunión de la junta de directiva a la que asistí, en pleno confinamiento, hay una frase mía explícita que dice: "Barto, tenemos que hacer una rebaja salarial del 30% a los jugadores". Nos dimos cuenta de que Bartomeu no nos escuchaba y ya estábamos hartos, sobre todo teniendo en cuenta lo que había pasado con las redes sociales. Bartomeu dice lo que sabe que le hará quedar bien, pero después no lo cumple y eso originó una falta de desconfianza total de los jugadores hacia él. A causa de todo esto nueve directivos nos planteamos la dimisión en la siguiente reunión de la junta y seis ya teníamos la decisión tomada si no adelantaba elecciones. Pero alguien le chivó nuestras intenciones y suspendió la reunión. La excusa que me puso para echarme fue que yo había hablado mal de los jugadores ante la prensa, cosa que es mentira. Lo único que dije es que teníamos que ser más ambiciosos en la reducción de salarios y lo había dicho en la junta, no a la prensa.

P: ¿Antes no se plantearon dimitir? Por ejemplo, después de la eliminación en Liverpool.

R: Entonces lo que le pedimos a Bartomeu fue que echara a Ernesto Valverde. Y por una vez le obligamos a hacer algo que no quería. No se cargó a Valverde, pero decidió echar a Pep Segura como secretario técnico y eso hizo enfadar mucho a Jordi Mestre.

P: ¿Cree que la Generalitat de Catalunya tiene un especial interés en que el nuevo presidente del Barcelona sea de su cuerda?

R: Considero que la Generalitat siempre ha tenido este interés. Ya sucedió con Sixte Cambr (senador ligado a Convergència i Unió; y vicepresidente en el Barça de Núñez entre 1993 y 1999). Pero yo creo mucho en la independencia política y económica del Barcelona. El club se manifestará cuando suceda algo, pero no tomará partido.

P: ¿En las reuniones de junta Bartomeu escuchaba a los directivos?

R: En el ámbito deportivo los directivos refrendábamos cosas que ya estaban hechas. No había debate. Y el tema deportivo condiciona totalmente la parte económica y patrimonial.

P: ¿Usted se sentía poco importante?

R: Los primeros años fueron oscuros. Yo no era del entorno de Bartomeu y me escogió porque yo le dije que me hacía mucha ilusión ser directivo del Barcelona. El primer problema que tuve es que llegó el momento de votar la condena penal del club (caso Neymar) y yo no voté a favor. Quique Tombas y María Teixidor, tampoco. Eso Bartomeu se lo tomó como una ofensa personal. Hasta que llegó un momento en el que quiso montar una comisión para asegurarse de que las contrataciones eran limpias y transparentes.

P: La Comisión de Adjudicaciones que usted llevaba...

R: Efectivamente.

P: Y el 17 de febrero de 2020 estalla el 'Barçagate'.

R: Un contrato de un millón de euros anual tenía que haber pasado por mi Comisión. Entonces te explican que se ha troceado en diferentes departamentos. La primera pregunta que hago es: ¿cuántos contratos más se han pasado de esta manera? Porque esto puede ser un túnel de metro.

P: ¿Qué le pareció la reacción del club?

R: En la rueda de prensa sobre la auditoría de PriceWaterHouseCoopers (PwC) hubo cosas surrealistas. En ese resumen de cinco páginas que mostraron pone que contrataron a una empresa que no tenía ni activos ni trabajadores y nadie dijo nada. O que una de las empresas está radicada en Uruguay, un país que está un escalón por debajo de un paraíso fiscal. Pero el presidente tiene mucho poder en la prensa. El Barcelona decide qué periodista hace la entrevista a Leo Messi, eh. Y estos medios afines nos atacaron. La auditoría en ningún momento dice que se ha demostrado que el Barcelona no usó esas cuentas para difamar y Bartomeu hace poco sentenció eso.

P: El directivo dimitido Xavier Vilajoana tiene muchos números de convertirse en precandidato. ¿Qué le parece?

R: Hay cosas naifs. Vilajoana era el directivo responsable del fútbol formativo. Al final tienes que hacer un ejercicio de realidad.

Sergi Escudero/Francisco Ávila