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Toni Nadal, entrenador durante muchos años del mejor tenista español de todos los tiempos, Rafael Nadal, habló con EFE sobre su visión del tenis, declaró que "la actitud personal es la que marca la diferencia" en el deporte y opinó que "la motivación" de su sobrino "va acorde con los resultados".

Tras 27 años y 75 títulos ganados, Toni Nadal decidió poner punto y final en noviembre de 2017 a su etapa como entrenador de Rafael Nadal, aunque sigue vinculado al tenis.

Ahora está centrado en su nueva etapa profesional en la Academia de Manacor, en la que trabaja con la pasión de "intentar que algún chico llegue a ser buen jugador", según dijo a EFE tras participar en un encuentro privado organizado en Madrid por la primera consultora especializada en posicionamiento de líderes, Thinking Heads.

P: ¿Cómo está siendo esta nueva etapa sin entrenar a Rafael?

R: Todo lo de la vida lo considero normal, o casi todo. Me gustaba hacer lo que hacía, entrenar a mi sobrino, y ahora me gusta estar en la Academia y seguir los entrenamientos de los chicos. Era más satisfactorio entrenar a Rafael, pero ahora estoy bien.

P: Cuando empezaba Rafael Nadal dijo que soñaba con que fuera muy buen jugador. Ha llegado a ser número uno. ¿Qué siente al pensarlo?

R: Ha sido uno de los mejores de la historia y por dentro me recorre la satisfacción de ver a un sobrino al que le han ido las cosas tan bien. También la satisfacción de haber colaborado, sabiendo que prácticamente el trabajo es todo suyo. Cuando ha sido número uno y ha ganado cualquier título me he sentido muy contento.

P: ¿Ha tenido alguna oferta de otro tenista para entrenarle?

R: Es muy difícil porque la gente me asocia con Rafael. No soy un entrenador normal, soy un entrenador que es familia. Es difícil que ayude a alguien para jugar y ganar a mi sobrino. Si me dijeran entrenarle todo el año diría que no. Si alguien que considerase buena gente me pidiera ayuda en unos cuantos torneos, según quién, diría que sí. Durante un año tendría un conflicto grande si tuviera que jugar contra mi sobrino.

P: Rafael ha ganado muchos títulos pero también ha tenido épocas sin victorias. ¿Es más importante saber ganar o perder?

R: Saber ganar, porque perder todos perdemos alguna vez y de eso aprendemos. Saber ganar es lo más importante, pero si entiendes la competición como lo que es, también sabes perder. En la vida las cosas no siempre vienen de cara. Hay momentos para todo. Hay que aceptarlo y seguir, nada más.

P: Muchos deportistas, a raíz de una derrota, no se saben levantar y no vuelven a su nivel.

R: Rafael ha tenido una condición muy buena y, por ejemplo, ha sabido siempre recuperarse de las lesiones. Se acostumbró a ellas. Desde pequeño entendió bien el deporte. Nunca tuvo animadversión al rival y nunca hizo de una derrota una tragedia. Luchas por salir de aquella situación y si las cosas van bien perfecto.

P: El talento se puede perfeccionar, pero las ganas no. ¿Qué importancia le da a que un jugador tenga siempre ganas de más?

R: Cada cual tiene unas características. Hay gente que destaca porque tiene muchas ganas, otras personas entienden muy bien el deporte, otros tienen una gran habilidad, otros un buen saque...El que desarrolla bien sus capacidades es el que normalmente suele tener éxito. El talento, que habría que definirlo bien, es importante, pero hay gente que con las ganas lo suple en algo.

P: Lleva muchos años dedicado al mundo del tenis. ¿Cómo se mantiene esa pasión por una misma actividad?

R: Me gusta mucho el deporte y me gusta mucho entrenar, la sensación de enseñar. Me gusta intervenir en la educación de mis hijos, darles discursos y hablar. Cuando me preguntan por los mejores recuerdos con Rafael siempre digo que hay victorias importantes, pero los mejores momentos siempre fueron cuando era más pequeño y estábamos en la pista, en Manacor, aprendiendo un golpe e intentando mejorar. Lo que me apasiona es intervenir y entrenar ahora a los chicos de la Academia. Me apasiona intentar que haya algún chico que llegue a ser buen jugador.

P: En la web de la Academia hablan de enseñar el Método Rafael Nadal. ¿En qué consiste ese método?

R: Basarse en los principios que a él le han funcionado. Principios de valores. Son principios de compromiso con lo que haces como intensidad, apasionamiento en el juego e ilusión por mejorar. No hay más. Con los años en el circuito, después de haber visto como un chico de tres años salía a jugar y llegaba al número uno, he visto las cosas que uno hace bien y hace mal.

P: En este tiempo que lleva con la Academia, ¿se ha encontrado chicos que viendo el éxito de Rafael quiere ir más rápido de lo normal?

R: Las etapas no las puedes saltar. Hay un ránking, unas victorias y unas derrotas. Evidentemente el mundo ha cambiado y la gente quiere que las cosas pasen más rápido, pero los resultados son los que son. Si el entrenador no me da la oportunidad no voy a ir.

P: ¿Se ha encontrado en la tesitura de tener que decir a algún chico que a lo mejor ha llegado a su tope?

R: No. Nunca se lo diría a nadie porque además creo que no es real. Siempre se puede mejorar y siempre se puede avanzar. ¿Hasta cuando? No lo sé. Hasta que la cabeza dé. El tope lo pones tú mismo. Por definición sé que no siempre puedes batir el récord del mundo, pero mejorar un poco, entender mejor el juego o jugar la pelota un poco más larga sí. Siempre se puede mejorar y si no lo creyera igualmente no se lo diría al jugador porque en la propia vida hay dos en una: la real, la que vivíamos cada día, y la de ilusionarse. Este cuento de la lechera es muy válido, aunque no lo consiga. No soy quién para quitarle la ilusión a alguien.

P: Pero igual no todo el mundo vale para ser un gran profesional en una determinada actividad como el tenis.

R: Eso no lo sé y no sería tan animal como para decirle a un padre o a un niño que ha llegado a su tope. Sería una falta de sensibilidad, de corrección y de empatía.

P: ¿Qué grado de importancia le da a que un chico que empieza a ganar títulos para mantenerse tenga un buen entorno?

R: A nivel profesional no mucha, pero a nivel de persona sí. Veo a mucha gente que no ha tenido muy buen entorno y han sido muy buenos. No creo que Maradona haya tenido un gran entorno. No es fundamental.

En lo personal sí es importante el entorno. Es determinante. Después hay otro tema, porque en la vida te vas poniendo obstáculos. Tengo que ir de aquí hasta allí. Si me pongo piedras será más difícil que llegue. En cambio, si hago todo lo que a priori haría en un examen, ¿es más fácil llegar siendo buena gente o mala gente?, ¿es más fácil trabajando media hora o dos horas?, ¿con buen entorno o mal entorno? Si haces todo lo que es más fácil tendrás más facilidad para llegar alto.

P: Su Academia está patrocinada por Movistar. ¿Están aplicando algún tipo de tecnología para desarrollar el tenis?

R: Siempre estamos en contacto con gente de Movistar porque siempre hay tecnologías nuevas que se pueden aplicar, pero aún habiendo estas tecnologías lo fundamental sigue siendo la persona. Las tecnologías te pueden ayudar, pero no te van a solventar los problemas. A veces nos confunde un poco. Al final es la actitud personal lo que marca la diferencia en el deporte y eso es lo que yo les digo a los chicos: 'Yo te puedo ayudar a que seas mejor, pero no te voy a hacer un campeón. Eso lo vas a hacer tú'. Mi implicación y mi compromiso es lo que me hará destacar o no.

P: ¿Usar la tecnología puede mejorar a un tenista?

R: Tu ves un partido de tenis y sabes las probabilidades que tiene Djokovic de sacarte a la derecha, a la izquierda o si saca a este lado el siguiente golpe por dónde puede ir. Son detalles que te cambian en un momento dado. La tecnología ayuda, pero no hay que basarlo todo en ella. Por ejemplo, a los ciclistas les ayudará a conseguir cosas, pero sin capacidad de sacrificio es imposible.

P: ¿Cómo mantiene un deportista como Rafael Nadal la motivación después de tantos años?

R: Tú te ilusionas y sigues motivado cuando tu esfuerzo tiene una recompensa. Si intentara hacer lo mismo y viera que va perdiendo posiciones en el ránking y no acaban de salir las cosas se iría. Tiene suerte de tener una motivación que va acorde con los resultados, entonces todo es más fácil.

P: Cuando se sienta en el sofá de su casa a ver tenis, al margen de Rafael, ¿qué tenista le gusta?

R: Me gusta el golpeo de la pelota de Federer y su estética, aunque no me gusta lo rápido que va. Me gusta ver a Djokovic cuando juega muy bien, me parece casi imbatible, muy bueno. En general me gusta la gente que pone pasión en lo que hace. Cuando entrené a Rafael de pequeño el modelo que tenía de deporte era el de un tío apasionado, que se entregaba y eso es lo que me gusta ver. Me gusta ver a alguien que va a por todas y hace un golpe extraordinario.

P: En la Academia, ¿qué perfil de chicos hay más, los que llegan atraídos por la figura de Rafael o los que llegan atraídos por la pasión del tenis?

R: Creo que se combinan las dos. Hay gente en la Academia a la que también le gusta Federer u otro tenista. No a todos les gusta el juego de Rafael. Lo que sí es cierto es que a todos les apasiona el tenis. Los que vienen llegan por la pasión de jugar.

P: En su libro 'Todo se puede entrenar' (2015) dice una frase que llama mucho la atención. 'La frivolidad generalizada que nos aqueja nos hace despreciar lo que no es fácil y de sencilla digestión'.

R: Es normal. Hoy en día leer un libro tiene que ser fácil y la canción tiene que ser muy pegadiza porque la tenemos que cambiar a las dos semanas. Las cosas de esfuerzo están perdiendo valor. El tenis es complicado. Es un esfuerzo continuado de bastantes años y esto hoy en día, visto como va la tecnología que te dice que te ayuda y lo hace todo más fácil, está reñido.

Yo creo que al final va en detrimento de la persona. La persona, cuando realmente rinde, es cuando las cosas le cuestan. Ha sido siempre así. Uno es un buen cazador cuando cuesta cazar la pieza, no cuando se la ponen a tiro. Uno espabila cuando tiene problemas, no cuando está en la playa tomando el sol.

David Ramiro