EFEBerlín

Alemania honra este sábado a los héroes del atentado fallido contra Adolf Hilter el 20 de julio de 1944, fecha simbólica para recordar a la resistencia en toda su amplitud y diversidad y de cuya memoria, advierten muchos, trata de apropiarse 75 años después la ultraderecha para legitimarse.

La "Operación Valkiria", la conjura de la élite de la Wehrmacht, tenía como objetivo derrocar el régimen nazi previo asesinato de Hitler y restablecer el Estado de derecho, pero el impulsor y ejecutor del atentado, el coronel del Estado Mayor Claus Schenk von Stauffenberg, y su entorno fueron considerados aún años después "traidores".

Para Johannes Tuchel, director del centro conmemorativo a la resistencia alemana ubicado en el Bendlerblock, actual sede del Ministerio de Defensa y lugar en cuyo patio fue fusilado Stauffenberg en la misma noche de la operación, "hoy en día ya nadie puede poner en duda la legitimidad del atentado fallido".

La memoria de Stauffenberg es controvertida: para unos fue un terrorista, para otros un héroe, un patriota.

Fue "un oficial alemán que vivió un proceso" en el que pasó de defender la política nacionalsocialista a ser su "firme adversario", y en ello radica "lo fascinante" de su figura, señala Tuchel en una charla con medios extranjeros.

Nadie diría hoy que fue "un demócrata irreprochable", tampoco brindó respuestas "claras, limpias y unívocas", sino que fue más bien "un ser de su tiempo", afirma.

En los años 39 y 40 participó todavía en campañas militares, en el 41 se hizo más crítico, sobre todo tras la invasión nazi de la Unión Soviética, en el 42 trató sin éxito de convencer a la cúpula militar de generales de la necesidad de actuar contra Hitler y en la primavera de 1943 regresó al frente en África, resume.

Allí resultó gravemente herido -perdió un ojo, una mano y dos dedos de la otra- y a su regreso a Berlín fue "la fuerza motora" en el intento de derrocar al Führer.

Esta "fijación" por Stauffenberg se debe a que fue un personaje "fascinante", "carismático", un "hombre político", un "oficial de gran talento", y "aparentemente todos tenemos la necesidad de figuras con las que identificarnos", aunque la suya no fuera impoluta, afirma.

Para Robert von Steinau-Steinrück, presidente de la Fundación 20 de julio de 1944, aunque no necesariamente se compartan los "estereotipos sociales" que representaba esa resistencia, todos ellos buscaban "poner fin al terror, a los crímenes, a la arbitrariedad, y restablecer algo así como un Estado de derecho.

"Eso lo intentaron en una situación desesperada y pagaron por ello con su vida", razón por la cual, señala, deben y pueden ser considerados un "ejemplo".

"Creemos que recordar a la resistencia es tan importante porque nos coloca a todos ante la pregunta atemporal de cómo nos comportamos cuando en nuestro entorno a alguien le sucede algo injusto", agrega.

En un mensaje con motivo del aniversario, la canciller alemana, Angela Merkel, afirma de los héroes del 20 de julio que "hicieron lo que les dictó su conciencia" y "determinaron así una parte de la historia de Alemania, que por lo demás estaba marcada por la oscuridad del nacionalsocialismo".

"También hoy tenemos la obligación de oponernos a todas las tendencias que quieren destruir la democracia" y entre las que se cuenta la ultraderecha, a la que no se debe dar ni una oportunidad, advirtió.

En una carta a la Fundación 20 de julio de 1944, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, pide "respeto" y "reconocimiento" al "gran valor y "enorme espíritu de sacrifico" de toda la resistencia contra el nazismo y se expresa con aún mayor contundencia.

"La resistencia luchó contra el totalitarismo, el racismo y el genocidio. El que hoy vuelve a instigar al odio, predica un nuevo nacionalismo y coquetea con regímenes autoritarios, no tiene ningún derecho a remitirse a la resistencia y sus símbolos", declara en un mensaje dirigido a los "populistas radicales" del espectro ultraderechista.

Tuchel subraya que "la resistencia contra una dictadura totalitaria es algo fundamentalmente diferente a la oposición en un Estado democrático y de derecho".

Para Von Steinau-Steinrück, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se remite a la historia y busca legitimarse con el argumento de que representa la resistencia a la "dictadura de Merkel", pero vivir en un Estado de derecho, recuerda, implica también "aceptar a los rivales democráticos".

Unos 800 descendientes de hasta cuatro generaciones asistirán este año a los actos en recuerdo de los héroes del 20 de julio, que lejos de constituir un grupo reducido, como se encargó de hacer creer la propaganda nazi, reunió a más de 200 opositores al régimen.

Elena Garuz