EFE(Actualiza con intervenciones en la cumbre árabe) Riad

Arabia Saudí pidió hoy firmeza a sus socios árabes y que usen "todos los medios" para hacer frente a Irán, durante dos cumbres de emergencia convocadas en La Meca para buscar apoyos en las crecientes tensiones desatadas en el golfo Pérsico.

El rey saudí, Salmán bin Abdelaziz, hizo un duro alegato contra el país de los ayatolás, al que acusó de "amenazar la seguridad regional y mundial" en su discurso de apertura de la primera cumbre, que citó a los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y a la que siguió una cumbre con los 21 miembros en activo de la Liga Árabe.

El monarca acusó directamente a Teherán de ser responsable de los sabotajes contra oleoductos y petroleros saudíes en aguas del Golfo hace dos semanas, y afirmó que el atrevimiento de Irán ha llegado tan lejos porque los países árabes no tomaron antes "una postura decisiva".

"Pedimos el uso de todos los medios para impedir que el régimen iraní interfiera en los asuntos internos de otros países y patrocine actividades terroristas en la región y en el mundo", dijo el monarca desde el palacio real Al Safa, situado al lado de la Gran Mezquita de La Meca, considerada el centro del mundo para los musulmanes.

En la retahíla de agravios contra su principal enemigo, el rey Salmán acusó a Irán de patrocinar el terrorismo "desde hace cuatro décadas" y de mantener su programa nuclear "en desafío a las resoluciones internacionales".

A pesar de la escalada retórica, el rey aseguró que la intención de Arabia Saudí es mantener la paz en la región.

"El reino va a trabajar para mantener la paz y la seguridad de la zona y para evitar la gravedad de una guerra", aseguró el monarca saudí.

En la cumbre de la Liga Árabe, que arrancó pasada la media noche, los mandatarios de la región expresaron su apoyo a Arabia Saudí frente a las injerencias iraníes.

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, concordó con la posición del rey saudí y afirmó que se deben usar "todos los medios" contra las "amenazas sin precedentes" a la seguridad en el Golfo.

"Los árabes no aceptarán que sus derechos sean violados", dijo Al Sisi después de condenar los ataques contra las instalaciones petroleras saudíes.

El presidente de Irak, Barham Saleh, afirmó que la seguridad de Arabia Saudí "es la seguridad de Irak", a la vez que alertó de los "peligros de guerra" y abogó por el uso de la diplomacia para solucionar la crisis.

Saleh, cuyo país se ha ofrecido como mediador para frenar la escalada de tensión entre Washington y Teherán, dos estrechos aliados, dijo que "Irak no cejará en esfuerzos" para solucionar la crisis por medio del diálogo.

Las cumbres están rodeadas de un significado religioso, por celebrarse en pleno corazón de La Meca durante el mes sagrado del Ramadán, pero también están dotadas de una escenografía bélica.

Arabia Saudí recibió a los mandatarios extranjeros con una exposición de armas de fabricación iraní -misiles, drones, buques y otros materiales- que fueron usados, según Riad, por las milicias patrocinadas por Teherán para atacar el reino.

El portavoz de la coalición militar árabe que interviene en el Yemen, coronel Turki al Malki, hizo de maestro de ceremonias y enseñó los misiles a los mandatarios extranjeros nada más llegar al aeropuerto de Yeda, ciudad próxima a La Meca donde se instaló la exposición.

Al Malki les remarcó que estas armas son "pruebas de la implicación del régimen iraní en estos actos terroristas".

La exposición, llamada "Verdades en minutos", incluye un misil balístico tipo Qiam que fue lanzado contra Riad el 25 de marzo de 2018 y otro cohete similar que supuestamente tenía como objetivo La Meca en 2016, algo negado por las milicias rebeldes del Yemen.

En los últimos años, los rebeldes hutíes han atacado decenas de objetivos en Arabia Saudí con drones y misiles lanzados desde el Yemen en respuesta a los bombardeos de la coalición capitaneada por Riad.

Arabia Saudí acogerá este viernes una tercera cumbre, esta ordinaria, de la Organización de Cooperación Islámica, en la que participarán 56 países con el mismo propósito: aunar esfuerzos para hacer frente al régimen de los ayatolás.

Además de los países árabes, en esa cumbre participan líderes de países africanos como Senegal, Chad o Uganda; asiáticos como Afganistán, Pakistán, Indonesia, Malasia o Tailandia; y un sudamericano como Surinam.

Las cumbres, que comenzaron poco antes de la medianoche debido al Ramadán, se producen en pleno aumento de tensión en el Golfo y después de que Washington, estrecho aliado de Arabia Saudí, reforzara su presencia militar en la zona.