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Heineken España ha puesto en marcha en Sevilla el proyecto ‘Última Milla’, iniciativa para, mediante pequeños vehículos eléctricos, repartir sus barriles de cerveza sin daño ambiental alguno a las calles del centro histórico.

Se trata de una de las iniciativas de la empresa relativa a su propuesta de tener cero emisiones antes del año 2040, lo que implica no solo la fábrica, sino toda la cadena de valor desde el campo hasta el bar, “con un proyecto de movilidad que va a permitir repartir de forma sostenible nuestras cervezas en el centro de las ciudades”, ha explicado la directora de Relaciones Corporativas de la empresa, Carmen Ponce.

Según ha concretado, se ha desarrollado un vehículo específico para repartir en el casco histórico de Sevilla y en el de otras ciudades, “y arrancamos un piloto en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla pero con la perspectiva de ampliar y expandir a nivel nacional”.

Ponce ha añadido que en la empresa está convencidos “de que con este reparto sostenible vamos a a poder contribuir a que se tenga una mejor calidad de vida en todas las ciudades”.

El proyecto consiste en la incorporación de una flota de ciclomotores eléctricos a su reparto de “última milla”, que se encarga de transportar cerveza a bares y restaurantes, con lo que un camión traslada las cervezas desde la fábrica al perímetro del casco urbano y estaciona para realizar el reparto con estos vehículos que no emiten gases contaminantes a la atmósfera.

El vehículo ha sido específicamente diseñado para el transporte de cerveza junto a la "start-up" andaluza Scoobic, aprovechando las últimas innovaciones de movilidad eléctrica.

Cuenta con una capacidad de carga de hasta 500 kilos (8 barriles), tiene una autonomía de unos 150 kilómetros en desplazamientos urbanos y una cilindrada de 49 centímetros cúbicos, y a ello añade sus reducidas dimensiones -solo un metro de ancho y 2,9 metros de largo-, que le permiten circular por las calles más estrechas a una velocidad de siete kilómetros por hora.

El responsable de la Delegación Comercial y Marketing en Scoobic, Sergio González, ha explicado que ha sido fácil desarrollar el proyecto, porque “al fin y al cabo los Scoobic están diseñados para reducir la contaminación acústica y visual”, ya que son “vehículos compactos para moverse por las calles estrechas del centro de Sevilla”.

Con esta iniciativa, Heineken evitará la emisión de 21.450 toneladas de CO2 cada año, contribuyendo a la lucha contra el cambio climático y a crear espacios de vida más agradables en las ciudades, descongestionando el tráfico, con una menor contaminación acústica y visual, mejorando la calidad del aire y la salud de los ciudadanos, a la vez que cuidando el suelo y el patrimonio cultural de los cascos antiguos.

El acuerdo firmado con el Ayuntamiento hispalense a través de Aussa, la empresa encargada de gestionar los aparcamientos públicos, busca probar los beneficios ambientales y sociales de esta iniciativa para diseñar el plan más adecuado para fomentar la movilidad y el transporte sostenible en la ciudad.

El concejal de Gobernación, Juan Carlos Cabrera, ha indicado que se está trabajando “en hacer una ciudad mucho más sostenible, mucho más habitable y confortable desde el punto de vista también medioambiental”, con especial incidencia en luchar contra la contaminación en zonas como la parte histórica de Triana y el Casco Antiguo.

La incorporación de vehículos de “última milla” a la flota de reparto también impulsa la generación de empleo, con la próxima apertura de la fábrica de vehículos híbridos de la "start-up" en Sevilla, que supondrá una inversión de más de 13 millones de euros y generará más de 200 empleos directos.