EFEBarcelona

La Fundación Antoni Esteve ha organizado este martes una jornada virtual, bajo el título "La ciencia impaciente", que ha reunido a dos decenas de expertos para analizar cómo han actuado periodistas e investigadores frente a los inesperados retos que ha planteado la pandemia de la covid-19.

La jornada se ha dividido en tres apartados: "Tratamientos farmacológicos", "Vacunas" y "Los riesgos de una investigación acelerada".

El jefe del servicio de Farmacología Clínica del Hospital Germans Trias, Magí Farré, ha señalado que, ante la situación de emergencia provocada por el virus, los hospitales "se han adaptado de forma muy rápida", lo que tiene su lado positivo pero también cosas negativas.

Por ejemplo, se han probado medicamentos a partir de estudios "con fundamentos muy débiles", parecía que "todo el mundo sabía un poco de todo" sin que se identificaran claramente especialistas en la materia, en España se hicieron más de cuarenta estudios sobre la hidroxicloroquina con poca coordinación entre sí, al tiempo que los distintos hospitales mantenían poca comunicación.

El periodista Javier Salas, a su vez, se ha adentrado en las informaciones imprecisas o directamente falsas, a menudo producto de "intereses cruzados" y que han generado "un tsunami de incertidumbre en medio de una crisis de confianza" hacia los medios.

Todo ello, en parte porque "no hay una bala de plata ni un remedio milagroso" para frenar el virus de la covid-19, sino una suma de investigaciones que deben trasladarse a la población con la mayor claridad posible.

El sociólogo Josep Lobera ha destacado en este sentido que hasta hace poco eran revistas especializadas las que determinaban el "consenso científico" a seguir, pero ahora la necesidad de salir de la actual crisis lo más rápido posible ha convertido a los medios generalistas en "árbitros" que deberían decidir con rigor a quién dar voz y cómo contextualizarla.

Los medios "más que de altavoz deben de hacer de 'gate keeper'", ha añadido el coordinador de Contenidos Digitales del Instituto de Salud Carlos III, José Antonio Plaza.

Con relación a las vacunas, la viróloga del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Margarita del Val ha pedido mitigar las "esperanzas" depositadas, dado que nos adentramos en un "terreno muy resbaladizo" porque lo que se conoce hasta ahora son anuncios que deben acabar de ser verificados.

La ha secundado la periodista Milagro Pérez Oliva, quien ha alertado de que los medios de comunicación son "prisioneros del calendario" de las farmacéuticas, que deciden cuándo informar sobre sus avances en materia de vacunas, pero ello no les debe impedir "mantener su propia agenda".

A modo de ejemplo, ha destacado que los anuncios sobre vacunas han llegado en lunes, el día en el que se abre el mercado bursátil, algo que se hace con lógica comercial más que para informar a la opinión pública.

"Negocio y salud maridan mal y eso agranda las sospechas" de la población sobre las vacunas, ha lamentado al apuntar que existe "una guerra comercial detrás de la información" que se transmite.

La viróloga del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) Isabel Sola se ha mostrado de acuerdo en este aspecto, al tiempo que ha destacado que se puede "mantener la dualidad entre los intereses de las farmacéuticas y el interés sanitario" de las vacunas.

Algo en lo que también ha incidido de nuevo Lobera, que ha subrayado que existen "sistemas públicos muy sólidos de verificación", de modo que es importante transmitir una idea: "No estamos solos frente a los intereses privados".

La directora del Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad de la Universidad Pompeu Fabra, Gema Revuelta, ha sostenido asimismo que la ciencia ha "entrado en un nuevo paradigma" en el que notas de prensa o estudios preliminares ya saltan a las portadas de forma antes considerada como prematura.

Tirando de este mismo hilo, la catedrática en Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Valencia Ana María García ha afirmado que la pandemia ha "amplificado los problemas" de las publicaciones científicas, ahora más "faltas de contexto" y que han "acelerado el ritmo" para responder a la inmediatez.