EFEMadrid

Cuando el deporte revise su historia, como ha hecho la revista Time en el especial '100 mujeres del año', es probable que el perfil de Serena Williams emerja como nombre dominante. Por el palmarés que construyó tras haber pasado parte de su infancia en un barrio marginal de Los Ángeles y por su compromiso lejos de las líneas que delimitan la cancha.

Muchas veces ha alzado su voz contra el racismo o en favor de la igualdad, lo que le ha valido ser considerada uno de los iconos de su tiempo. Y es que, más allá de Coco Gauff o Naomi Osaka -dos de las nuevas realidades del tenis profesional-, miles de mujeres en todo el mundo se han dejado inspirar por la estadounidense.

Serena Williams es, a un tiempo, madre, tenista y empresaria. La conciliación no es sencilla. De hecho, confiesa sentirse "exhausta y estresada", con la pequeña Alexis Olympia en brazos, mientras espera turno para saltar a la pista.

"Entonces tengo que salir a jugar y soy yo la que se siente inspirada por todas esas mujeres que lo hacen cada día", reflexionó hace algunas semanas en su perfil de Instagram.

Todavía son pocas las deportistas que han decidido cruzar el umbral de la maternidad. Muchas menos las que lo han hecho dos veces, como Amy Rodríguez.

De la mano de sus dos hijos, la futbolista del Utah Royals suele alargar los minutos sobre el césped del estadio Río Tinto una vez terminan sus partidos. Espontáneamente, se regalan un sinfín de carantoñas.

"La verdad es que verme en esa fotografía me hace sonreír", expone al verse durante uno de esos momentos de complicidad junto a sus hijos. "Me muestra en el rol de madre futbolista", subraya en una conversación con EFE desde Salt Lake City.

La maternidad le exige adaptar sus horarios de entrenamiento. La franja es variable. Unos días se ejercita a las 5 de la mañana; otros, a las 10 de la noche.

"Prepararme requiere de mucha disciplina y de mucha dedicación", remarca Amy Rodríguez.

Este esfuerzo extra, sin embargo, le compensa a la futbolista estadounidense por la "nueva perspectiva" que le ha ofrecido acerca de la competición y de ella misma.

"Ahora me siento mucho más relajada en el campo. Me siento más fuerte y más empoderada que nunca. Gracias a esta experiencia, sé que puedo hacer todo lo que me proponga si trabajo duro. También soy más complaciente conmigo cuando las cosas no me salen bien a la primera", agrega.

La atleta española Anna Comet comparte su visión: "Lo que más cambia es la organización y el tiempo que tienes. Yo, por ejemplo, me he vuelto más exigente en el día a día. Tiene que caber todo lo que hacía antes, con un crío en medio".

Ella suele entrenar y trabajar por las mañanas. "Por las tardes me coordino con mi marido y nos alternamos, un día cada uno, para estar con el niño y trabajar. Así podemos disfrutar del enano y hacer nuestras cosas", puntualiza.

Establecieron ese pacto antes del nacimiento de Gil, para que Anna Comet pudiese proseguir su exitosa carrera deportiva.

"Ahora vendrán unos años más de competir a tope. Estoy teniendo una buena época a nivel deportivo y profesional y tengo ganas de aprovecharlo. Luego, ya veremos si vamos a por otro", bromea la ganadora del maratón de Transgrancanaria.

El retorno de Anna Comet al deporte ha sido "muy positivo", acompañado de victorias y de podios de prestigio, que le han valido la llamada de la selección española pocos meses después de dar a luz. La catalana atribuye su nivel a las "adaptaciones fisiológicas y psicológicas" que ha experimentado tras el embarazo.

"En mi caso, no sé otras mujeres, he notado una mejora muy importante de cómo gestiono a nivel psicológico la presión. La ansiedad que solía tener antes, ahora no la tengo. Esto me ha hecho ser paciente, entrenar bien, y eso se ve reflejado en los resultados. A nivel emocional, ser madre me ha quitado mucha presión, porque las prioridades cambian mucho. Estoy disfrutando como nunca", revela.

Comet es una de las deportistas que se han beneficiado de la línea de subvenciones que la Subdirección General Mujer y Deporte del CSD ofrece en España "por nacimiento, adopción o acogimiento (entre otras ayudas sociales como son la conciliación familiar y la formación académica) a mujeres que tengan la consideración de deportistas de alto nivel". "La ayuda consiste en el pago directo de 3.000 euros a cada deportista de alto nivel que haya sido madre en el año inmediatamente anterior a la convocatoria. En 2019 se concedió esta ayuda a 9 mujeres. En 2018, a 12 deportistas", informaron a EFE fuentes del Consejo Superior de Deportes.

Casos como los de las piragüistas Teresa Portela o Maialen Chourraut han contribuido a normalizar una realidad que parecía reservada para después de la vida deportiva, si bien otras voces siguen considerando incompatibles la maternidad y el deporte.

"En mi caso, por el deporte que hago, por lo peligroso que es", apunta la motociclista Laia Sanz. "Yo no podría ir a un Dakar teniendo a un hijo o a una hija en casa. En el momento en que decida ser madre, como mínimo, aparcaré un tiempo mi carrera", advierte.

A ese parón impuesto por el embarazo sumó la regatista Blanca Manchón su indignación por la pérdida de algunos de sus patrocinadores.

"El problema no es que una empresa 'X' retire un patrocinio por una ausencia de competición por embarazo. Hay que profundizar más y concienciar de las peculiaridades del deporte femenino. Y entender que en esos momentos es cuando más ayuda necesita una deportista que vive de su profesión con un sueldo normal", demanda la andaluza.

"Puedo entender que una empresa no vea rentabilidad en esa circunstancia y retire y no renueve un apoyo. Por eso creo que el problema es más profundo. Sobre cómo se entiende el deporte femenino. No se puede equiparar al masculino. Ni mejor, ni peor. Diferentes. Por eso, el trato tiene que ser diferente. No favorecer, en absoluto, pero sí entender que es una profesión donde tus mejores años deportivos coinciden con los mejores para ser madre. Hay que buscar que sea compatible. La especie humana depende de ello", asevera Manchón.

Su rebelión contra esta injusticia fue amplificada por la voz de la atleta estadounidense Allyson Felix. Logró que Nike cambiase su política de reducir los pagos a sus deportistas durante el embarazo. La multinacional ya es parte de la nueva corriente que ha implementado cláusulas de protección a la maternidad en los contratos.

"En ese aspecto, yo sufría un poco por ver qué pasaría, pero la verdad es que todos mis patrocinadores se han portado súper bien. Es lo que tienen que hacer, ¿eh?", comenta Anna Comet.

"En uno de los contratos, por ejemplo, en el caso de embarazo me daban 30 meses para volver; en otro, estipulaban que no sería motivo para rescindirlo. Es importante que empecemos a tener cláusulas específicas para que estemos tranquilas en esto", insiste.

El primer convenio colectivo para las futbolistas de la Primera División española -"que no está todavía publicado en el Boletín Oficial del Estado porque UGT lo impugnó", recuerdan fuentes del CSD- contempla el escenario del embarazo. El texto especifica que cuando la jugadora se encuentre en la última temporada de contrato, éste debe ser prorrogado en las mismas condiciones por un año.

"Es cierto que el embarazo es algo que las futbolistas no se llegaban a plantear, ya no solo porque no existiese un convenio que protegiese y favoreciese esa decisión sino porque la inestabilidad laboral y la precariedad de los salarios imposibilitaban que se planteasen tener un hijo. Al final, no tenían medios para hacer frente a lo que supone ser madre. Por eso, más allá de que se haya incluido una cláusula específica que protege el embarazo, es importante que se haya regularizado la situación laboral y que se haya aumentado el salario hasta una cantidad algo más digna, aunque es cierto que rondamos los 12.000-16.000 euros (anuales brutos)", razona la delegada de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), Tania Tabanera.

En este nuevo horizonte, el fútbol español aguarda, según sus palabras, "a su pionera, a esa primera jugadora profesional que rompa la barrera y los prejuicios iniciales".

Lo hizo Alex Morgan cuando, embarazada de varios meses y una barriga incipiente, compartió vídeos de sus entrenamientos. Pretendía llegar en plena forma a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, ahora aplazados al verano de 2021. Tendrá un año más de margen para prepararse tras haber dado la bienvenida a su primera hija el pasado 7 de mayo.

"La imagen de Alex Morgan entrenando embarazada refleja que el profesionalismo de las deportistas llega a todos los ámbitos y el del embarazo es uno más. Alex Morgan demuestra que, incluso en una situación de embarazo, es capaz de mantener una rutina adecuada para que la favorezca a la hora de volver lo antes posible; por supuesto, sin correr ningún riesgo. La carrera de la deportista es muy corta, todo el mundo quiere exprimir al máximo sus años en la élite, sin dejar al margen la conciliación familiar. Las deportistas quieren llevar una vida familiar paralela que sea enriquecedora, pero al mismo tiempo son profesionales y van a intentar trabajar hasta el último día de embarazo que puedan para reincorporarse lo antes posible", concluye Tabanera.

En los últimos años, no obstante, se suceden los regresos dorados. Las madres deportistas siguen siendo campeonas. ¿Maternidad o deporte? ¿Por qué elegir?

Lucía Santiago