EFEBirzeit (Cisjordania)

La incertidumbre es parte de la rutina del británico Lloyd Precious, profesor de literatura inglesa en la universidad palestina de Birzeit. Como otros docentes extranjeros, Israel le denegó su petición de visado de trabajo en Cisjordania ocupada y no sabe cuánto tiempo más podrá permanecer en el lugar.

Su situación no es única. Estos últimos años ha afectado a decenas de profesores, denuncian hoy la Universidad de Birzeit junto a la ONG israelí Adalah y la palestina y Al Haq que aseguran que hay una "creciente política discriminatoria" israelí, que "se niega a emitir permisos de trabajo para académicos internacionales" que quieren trabajar en instituciones palestinas.

Las autoridades israelíes "han intensificado sus esfuerzos para obligar a los profesores internacionales a abandonar el país" o "impedir su entrada", y rechazan "renovar los visados" a docentes con contrato, lamentan estas entidades, que exigen "el cese inmediato de esta política".

El día a día de Precious, veterano profesor de 64 años, se reduce desde hace un año a trasladarse entre la ciudad cisjordana de Ramala, sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), y el campus universitario de Birzeit, a unos 10 minutos en coche, que acoge a unos 14.000 estudiantes, donde da clases en el Departamento de Lengua y Literatura Inglesa.

"Técnicamente, ahora estoy aquí como ilegal", dice el docente, que explica a Efe que sus primeros tres meses en Birzeit los pasó con un visado israelí de turista que obtuvo al llegar al aeropuerto de Ben Gurión, cerca de Tel Aviv, una puerta de entrada a Israel, que también usan quiénes visitan los territorios palestinos de Jerusalén Este y Cisjordania, ocupados desde 1967.

Tras entregar una carta de la universidad que acreditaba que trabajaba allí, Precious intentó conseguir un permiso de residencia que le fue denegado el pasado noviembre y desde entonces espera la respuesta a su recurso de apelación.

Haneen Adi, estadounidense de origen palestino, también profesora de Literatura Inglesa en Birzeit, se encuentra en una situación similar.

La joven, de 28 años llegó a Palestina hace dos años pero, "pese haber presentado un contrato de trabajo", asegura a Efe, su petición de visado ha sido denegada dos veces. Ahora sigue batallando para lograr su permiso vía judicial.

Durante este tiempo, explica, no ha viajado fuera por miedo a que Israel, que controla las fronteras de los territorios palestinos, le prohíba volver a entrar durante varios años.

"En ese momento estoy constreñida a un área reducida porque no tengo la documentación adecuada. Si saliera de Birzeit o Ramala y me topara con un control (militar) israelí, podría ser deportada", lamenta.

Según la Universidad de Birzeit, una de las principales de Cisjordania, entre 2017 y 2019, siete profesores extranjeros "se vieron obligados a abandonar el país y no pudieron continuar su enseñanza porque Israel rechazó renovar sus visas", mientras que este año "negó la entrada a dos académicos internacionales con contrato" en el centro.

"Israel renovaba alrededor del 50 % de visados hasta hace tres años" pero, recientemente, "ha incrementado su presión contra las instituciones de educación superior palestinas", señala a Efe Ghasan Jatib, doctor en Estudios Culturales en Birzeit, que remarca que otros centros perjudicados son la Universidad de Al Quds o el Conservatorio de Música Edward Said.

Esta escuela, punto de referencia en el ámbito musical palestino, ha visto como "en los dos últimos años académicos, la denegación de visados" para su profesorado internacional "aumentó un 200 %", indica la ONG Adalah.

El pasado 30 de abril, esta organización pidió a las autoridades israelíes "el fin de las restricciones para los profesores internacionales" en Birzeit que garantice "su libertad académica", e instó a que se establezca "un procedimiento claro y legal" para expedir "permisos de trabajo en Cisjordania".

Portavoces del Ministerio del Interior y del COGAT, organismo militar israelí encargado de los asuntos civiles en los territorios palestinos con el que los docentes internacionales tramitan sus permisos, declararon a Efe que no han recibido la misiva de Adalah.

E insistieron en que la política para la entrega de visados en el territorio cisjordano o la entrada al país de extranjeros con contrato en universidades palestinas "no ha cambiado" recientemente.

Según manifestó una portavoz del COGAT, los docentes internacionales pueden seguir obteniendo permisos de estancia limitados al área de Cisjordania si entregan un documento que acredite su trabajo para centros académicos palestinos.

Joan Mas Autonell