EFELogroño

El corredor australiano Michael Matthewus, del Orica GreenEdge, ha cumplido hoy los pronósticos y ha logrado su segundo triunfo consecutivo en la Vuelta a La Rioja, que se ha resuelto al sprint en la meta de Logroño.

El ciclista australiano se ha reivindicado como uno de los mejores llegadores del pelotón mundial en un sprint en el que no ha estado "fino" pero aún así ha tenido fuerza para ganar sobre la misma línea de meta, con apenas unos centímetros sobre el corredor de la selección rusa Sergei Shilov.

La edición número 56 de la Vuelta a La Rioja se ha desarrollado durante 157 kilómetros de recorrido, por varias comarcas de esta comunidad autónoma.

Poco después del comienzo de carrera han saltado del pelotón cinco ciclistas, que han llegado a tener más de tres minutos y medio de ventaja; pero el Orica ha impedido que la fuga culminara, ha impuesto un fuerte ritmo y ha "cazado" a los tres que quedaban en cabeza poco antes de Logroño para preparar el triunfo de su líder.

Y aunque el desenlace fue casi el previsto, la "clásica" riojano tuvo prácticamente todo lo que se le podía pedir: velocidad, estrategia de equipos y emoción hasta el final.

Porque la mayor parte de los 16 equipos en carrera tenían claro que había pocas opciones para sorprender al Orica, una escuadra "world tour" que buscaba su tercer triunfo consecutivo en Logroño; del Movistar, el otro equipo de la máxima categoría en la prueba, se esperaba poco y así ocurrió, apenas se dejó ver.

Los otros, los "modestos" se jugaron sus bazas desde el inicio, imprimieron un ritmo fuerte de salida y cinco ciclistas lograron sorprender al grupo.

Antonio Molina (Caja Rural), Fernando Grijalba (MMR República Dominicana), Dion Smith (One Pro Cicling), Pablo Torres (Burgos) y Martjin Verschoor (Novonordisk) empezaron muy pronto a colaborar para ganar distancia y lo consiguieron, mientras el Orica, ya al frente del pelotón les dejaba hacer.

En realidad, el trabajo de la escuadra australiana tuvo casi una precisión milimétrica, tanto que los fugados llegaron a ilusionarse con llegar a la meta; pero fue solo eso, una ilusión de casi 125 kilómetros.

Sobre todo, los cinco ciclistas lograron una clara diferencia, de unos tres minutos, en la primera parte de la carrera y entre los kilómetros 50 y 70 disfrutaron de tres minutos y medio sobre el pelotón, comandado por el Orica.

En ese momento el conjunto australiano dio un primer aviso, subió la velocidad del grupo y recordó la desventaja para continuar con los fugados en donde quería.

En el ascenso al primer alto de montaña, el de La Degollada, la ventaja seguía estabilizada en torno a los tres minutos, pero poco después comenzó el verdadero trabajo del Orica, que ya redujeron la distancia en un minuto al llegar al segundo puerto, en el que el grupo de cinco se quedó en tres: Molina, Grijalba y Smith.

Los tres emprendieron en la bajada a Logroño una contrarreloj de cuarenta kilómetros, ya una ventaja de entorno a dos minutos.

Una distancia que no era suficiente ante un equipo hecho para tirar a bloque en grandes carreras mundiales y que hoy no estaba dispuesto a que le sorprendieran.

En la carretera de bajada el pelotón fue ganando metros poco a poco hasta cazar a los tres fugados en la entrada a la capital riojana.

Ya solo restaba preparar el sprint final, que hoy era propicio para las sorpresas, dado que se había variado el sentido respecto a ediciones anteriores y los ciclistas debían afrontar una curva a apenas cien metros de la llegada.

Algo que permitió a un ciclista que, en principio, no contaba, como Sergei Shilov, disputar el sprint hasta el final; su esfuerzo era lógico dado que la selección rusa -que sustituía al Lokosphynx de su país por una intoxicación de algunos de sus corredores- se juega en estas fechas los puntos para ir a los Juegos Olímpicos.

Matthews y el corredor ruso dejaron atrás con su golpe de pedal a Carlos Barbero (Caja Rural) y discutieron por la victoria hasta la foto finish, que dio el triunfo de nuevo al australiano por escasos centímetros.