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La célebre ópera inacabada de Giacomo Puccini, Turandot, no podía tener un final feliz, y por eso la versión que el director catalán Àlex Ollé ha producido y que se estrena hoy en Japón termina de forma terrible, fiel al estilo del compositor italiano.

"El final para nosotros era lógico que no podía ser un 'happy end', dada la idiosincrasia de los personajes y la situación en que viven", cuenta en una entrevista a Efe en Tokio el miembro fundador de La Fura dels Baus.

Esta versión de Turandot recorrerá cuatro teatros de Japón, entre ellos el Bunka Kaikan y el New National Theatre de Tokio, con la música de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) bajo la dirección del maestro Kazushi Ono.

El profundo trauma que devasta la vida de la princesa Turandot es uno de los ejes centrales del montaje del director catalán y un concepto que vertebra la puesta de escena y el hilo narrativo de la historia hasta concluir de la forma más trágica posible en un final que "hubiera podido ser una opción para Puccini", dice Ollé.

La ópera tiene un argumento fundamentalmente dramático: una princesa que rechaza el matrimonio porque recuerda cómo una antepasada fue violada por un hombre, y por ello obliga a todos sus pretendientes a resolver tres enigmas, con la condición de que si responden erróneamente se les cortará la cabeza.

Los últimos veinte minutos son un enigma, tanto en la música como en la narración, ya que su creador falleció antes de terminarla, aunque el compositor Franco Alfano la completó en una interpretación propia siguiendo las notas dejadas por el autor.

La muerte de la heroína es algo recurrente en el repertorio de Puccini, pero las representaciones de Turandot acostumbran a terminar con el triunfo del amor entre la princesa y Calaf, un hombre que se enfrenta a los tres enigmas y arriesga su vida para conquistarla.

"Cuando trabajas con la obra te das cuenta de que (este final) es incoherente de alguna manera con la trayectoria de Puccini", asegura Ollé, y añade: "Por eso hemos dado un final alternativo (...) que nos parece más adecuado a lo que creemos que hubiera propuesto si hubiera estado vivo".

Y ese final es trágico: Turandot renuncia al amor de Calaf y termina suicidándose.

En escena, decenas de miembros del coro que interpreta a los súbditos del emperador Altoum, padre de Turandot, desfilan por las escaleras del vertiginoso escenario diseñado por Alfons Flores e inspirado por las minas de oro en Serra Pelada (Brasil).

El vestuario del diseñador Lluc Castells, con características orientales, refleja la mezcla de etnias que conviven bajo un imperio tiránico imaginario situado en algún lugar de China.

La interpretación de Turandot recae en la soprano Iréne Theorin, papel que comparte con Jennifer Wilson, mientras que representan a Calaf los tenores Teodor Ilinc y David Pomeroy, a la esclava Liu las soprano Eri Nakamura y Ryoko Sunakawa, y al depuesto rey Timur los bajos Riccardo Zanellato y Hidekazu Tsumaya.

"Nuestro trabajo consiste en buscar el espectáculo total", insiste el director escénico, acostumbrado a trabajar con grandes escenografías y a mover a la gente en los espectáculos de La Fura, entre los que se encuentra la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

El proyecto de 'Turandot' en Japón está vinculado al programa cultural de Tokio 2020 y fue un encargo directo del maestro Ono, que también es director del New National Theatre, con quien Ollé había trabajado en anteriores producciones de ópera.

Esta es la cuarta visita del director catalán, que estuvo en Yokohama con La Fura dels Baus en 1989, presentó la Metaformosis de Kafka en la Expo Nagoya de 2005, y presentó en Kobe y Tokio con la Ópera de París en 2008.

"Estamos muy sorprendidos por el nivel profesional del teatro, es gente muy precisa, muy organizada. (..) Tenemos a gente de cuatro o cinco coros que vocalmente son una maravilla y a nivel de interpretación, y que superan a la mayoría de coros que hay en Europa", destaca el productor de su paso por Japón.

No está claro si Turandot saldrá de Japón, ya que se trata de una ópera que "no es fácil de mover por la escenografía" según su director, quien a pesar de todo no lo descarta.

"Depende del éxito", puntualiza Ollé. Un éxito indudable en Japón, donde el reclamo del fundador de La Fura director y la orquesta del maestro Ono ha hecho que las entradas están prácticamente agotadas.

Lejos del estilo de La Fura, pero con un "ADN" propio de esta, este Turandot es un ejemplo de como la escenografía juega un papel tan importante como la música en las producciones de Ollé: "Buscar el impacto visual y la espectacularidad. Cómo mover a la gente, generar emociones, eso está en todo nuestro trabajo".

Nora Olívé