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En la ciudad de Madrid estuvo nevando 30 horas seguidas entre el 8 y el 9 de enero, registrándose 50,5 litros por metro cuadrado de precipitación y acumulados entre 30 y 50 centímetros de nieve en distintos barrios, siendo más abundante en los distritos periféricos del sureste de la ciudad.

La nevada de los últimos días podría ser "una de las más importantes del último siglo, superando incluso los registros de 1971, 1977 y 1984", según ha explicado el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo.

Del Campo ha explicado que este lunes la capa de nieve en el suelo abarca, aparte de las zonas de montaña donde es habitual la presencia de nieve en invierno, buena parte del centro e interior peninsular y puede tardar varios días, incluso toda la semana, en derretirse.

Asimismo, el cielo se ha despejado durante la noche y el viento está en calma -salvo en la mitad norte peninsular-, situación que ha creado condiciones que benefician el descenso de las temperaturas, según Del Campo.

Un fenómeno que se produce normalmente en invierno cuando las noches son largas y el cielo despejado y el viento está en calma: el enfriamiento del suelo es acusado.

Como la nieve de día apenas absorbe el calor del sol sino que lo refleja, el enfriamiento del suelo es aún más acusado; y en zonas de valles o vaguadas del terreno, donde tiende a acumularse el aire frío, las temperaturas frías pueden ser extremadamente bajas.

Esta situación anticiclónica se mantendrá durante toda la semana, predominará la estabilidad atmosférica que favorecerá las heladas nocturnas sobre todo en áreas cubiertas de nieve.

El portavoz de la Aemet ha subrayado que la madrugada del martes "puede ser la más gélida de los últimos años". Y las temperaturas estarán 10 grados por debajo de lo normal tanto de día como de noche.