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"Aquí vivió Fortunata Perugia, nacida en 1881, arrestada el 2.2.1944. Deportada a Auschwitz. Asesinada el 23.5.1944", se lee en la última "piedra del tropiezo", una de las losas doradas colocadas en Roma para completar el "mapa de la memoria" que recuerda a las víctimas del Holocausto en Italia.

En el Día de la Memoria, con el que en mundo entero recuerda hoy a las víctimas del nazismo, las calles del barrio romano de Garbatella se suman a las de otras ciudades italianas para mostrar el "mapa de la memoria" formado por adoquines dorados con los nombres de los deportados a campos de concentración.

A las 336 losas que ya estaban repartidas por las calles de la capital italiana, sobre todo, entre los recovecos del gueto, se sumaron esta semana 21 más para poner nombre y apellidos a los deportados y asesinados en los campos de concentración nazis.

La última placa de este discreto pero emotivo homenaje "va más allá de un mero monumento: es parte de la ciudad y algo público que todo el mundo puede detenerse a ver, a leer, a reflexionar", explica a Efe Adachiara Levi, fundadora de la asociación Arteinmemoria que se encarga de estudiar y recordar a los deportados.

Sara, que va a visitar a su madre anciana al edificio, le hace fotos al adoquín. "Este es un edificio que encierra historias duras", comenta cámara en mano, y cuenta a Efe cómo su madre conoció a quienes vivieron en el barrio en aquellos años aciagos.

Otro residente en el edificio, Giulio, reconoce no haber oído hablar de la historia de Fortunata, pero afirma que tanto él como el resto de la comunidad acogieron con entusiasmo la iniciativa. "A todos nos pareció bien, no es algo con lo que no se pueda estar de acuerdo", afirma.

Este barrio romano de casas populares se volcó con la iniciativa, pero Sara lamenta que "en Italia se olvide fácilmente", algo que las encuestas empiezan a corroborar: los negacionistas del Holocausto en el país han pasado de ser un 2,4 % en 2004 a un 15,6 % en 2020, según un informe del Instituto de Investigación Eurispes.

Para evitar el olvido, Italia recuerda a sus deportados con la idea del artista Gunter Demnig, que instaló en 1993 su primera "stolpersteine" o "piedra del tropiezo".

Desde entonces, este extraordinario mapa de la memoria europea se ha ampliado para incluir más de 50.000 losas.

Entre las últimas colocadas en Roma están también las dedicadas a la memoria de Amelia Coen, una anciana sacada de su casa durante la redada de los judíos romanos el 16 de octubre, o Emma Di Veroli, una niña de solo dos años asesinada el día de su llegada a Auschwitz con su madre.

En las calles de Milán se colocaran hoy 31 nuevas "piedras del tropiezo" en un homenaje de los estudiantes de secundaria de varios institutos de secundaria que han reconstruido las vidas de quienes fueron arrancados de su hogar y nunca más regresaron, y a las que pondrán voz diversas personalidades.

El arquitecto Stefano Boeri ha elegido contar la de Gian Luigi Banfi, fundador del estudio de arquitectura BBPR y miembro de Giustizia e Libertà, asesinado en el campo de Gusen a los 35 años: un "ejemplo de cómo un joven brillante abierto al mundo fue aniquilado por el nazi-fascismo".

Con estas nuevas placas, en las calles de Milán se recordará a 121 personas asesinadas durante el Holocausto.

En toda Italia se han colocado ya 1.500 losas doradas para recordar a los más de 6.800 judíos que fueron enviados a campos de exterminio y de los que solo regresaron 837 durante la dictadura de Benito Mussolini.