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Las negociaciones del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, han alumbrado un nuevo término en Ciencia Política, el del "gobierno de cooperación", que los expertos consideran premeditadamente ambiguo y sin precedentes en España.

Aunque ninguno de los dos partidos ha detallado el contenido de esta nueva fórmula, acuñada por Sánchez en su reunión este martes con Iglesias, los politólogos sugieren que se trata de una fórmula no comprometida que permite ganar tiempo en las negociaciones y piden cautela hasta comprobar si realmente responde a un nuevo formato de Gobierno.

LOS POLÍTICOS OFRECEN UNA DEFINICIÓN CONFUSA

- PABLO IGLESIAS: "El PSOE nos ha propuesto empezar a trabajar un gobierno de cooperación. Para nosotros, el significante es lo de menos: Gobierno de cooperación, de coalición, cogobierno, gobierno conjunto... Lo importante son los contenidos: Es un gobierno plural que sea capaz de afrontar los grandes retos de nuestro país".

"Para nosotros un gobierno conjunto es un gobierno conjunto, se le ponga el nombre que se quiera".

- ADRIANA LASTRA: Habla de un gobierno "plural, abierto, integrador, incluyente y representativo de las distintas sensibilidades".

- ISABEL CELAÁ: (El presidente) sabe lo que quiere decir exactamente con cooperación cuando se refiere a Podemos o a cualquier otra fuerza política. Corresponde al presidente determinar cómo es su gobierno, que debe tener su confianza, y seguro que será capaz de definir con precisión ese término".

"Va a ir concretándose a medida que pasen los días".

LOS POLITÓLOGOS HABLAN DE FÓRMULA INÉDITA O ESTRATEGIA DE NEGOCIACIÓN

La literatura política habla de "gobierno de coalición" (surgido de un pacto entre fuerzas políticas y por el que éstas concurren a la formación del gabinete) y de "coalición legislativa" (unión de varios grupos parlamentarios para sostener un gobierno, integrado por un solo partido).

El "gobierno de cooperación" abre una vía intermedia: "Es una formula que sugiere una imbricación de miembros de un partido (Unidas Podemos, en este caso) en el segundo o tercer escalón de la estructura administrativa", según el director del Instituto de Política y Gobernanza de la Universidad Carlos III, Francisco Vanaclocha.

Este catedrático de Ciencia Política elogia el "esfuerzo de imaginación a la hora de alumbrar una categoría nueva, intermedia entre un gobierno de coalición (sería la primera vez en un gobierno estatal) y el mero acuerdo parlamentario".

La intención de este nuevo término, dice, es la de la "trasmitir la idea de que no va a haber un gobierno de coalición: no va a haber miembros de Podemos sentados en el Consejo de Ministros, sino algún tipo de implicación de ese partido o personas cercadas a ese partido dentro de la estructura de Gobierno del PSOE".

"Eso es lo que sugiere. Veamos", advierte, prudente, Vanaclocha.

Como "una fórmula inteligente para ganar tiempo" lo interpreta el investigador principal del Real Instituto Elcano y profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid, Ignacio Molina: Evita una negociación enconada porque permite transmitir la idea de que Podemos renuncia al Gobierno de coalición y el PSOE al Ejecutivo monocolor.

"A partir de ahora, se trata de echarle imaginación para ver cuál es el resultado mixto al que ponerle esa etiqueta", reflexiona Molina, quien, además de la opción de nombramientos como secretarios de Estado, plantea hipótesis como la incorporación al Gobierno de tres o cuatro ministros de Podemos sin cartera.

Si Podemos ha "quemado las naves" con su apuesta de coalición, no puede "investir sin más a Sánchez si no promete absolutamente nada en este sentido", porque el PSOE va a seguir necesitando a los diputados de ese partido a lo largo de la legislatura "y no gana ahora mucho si les humilla".

"Cuando tengamos el resultado final, podremos decir si realmente merece un nombre nuevo o simplemente nos toman un poco el pelo", advierte Molina, antes de señalar que PSOE y Podemos prefieren la ambigüedad porque no saben cómo puede acabar una negociación que, además de la investidura, incluye "más piezas en el tablero": la agenda legislativa y presupuestaria de cuatro años y la formación de gobiernos autonómicos y municipales.

Al politólogo Carlos Rico, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas, la nueva expresión le suscita bastantes dudas, porque aún se desconoce si PSOE y Podemos ya han dotado en privado de contenido a esa fórmula o si recurren a ella para salir del paso, porque cada uno le puede dar el significado que quiera mientras avanzan las negociaciones.

Sin descartar que ese "concepto abierto" implique una incorporación de Podemos a segundos escalafones, Rico, que fue asesor del Ministerio de la Presidencia en los años 2010 y 2011, especializado en relaciones entre el Gobierno y las Cortes, se teme que hablar de "gobierno de cooperación" es "más bien un juego del lenguaje para poder ganar tiempo".

Podemos necesita estar en el Gobierno porque es la única forma de salvar sus malos resultados e incluso el liderazgo de Pablo Iglesias, pero para el PSOE es un socio incómodo que no le aporta mayoría absoluta y le cierra puertas a otras muchas alianzas, por lo que le interesa un Ejecutivo en solitario, argumenta.

Rico apunta que puede tratarse de un "significante vacío" que cada parte puede llenar con el contenido que más convenga a su estrategia, como el polémico término del "relator" para Cataluña, y se pregunta hasta qué punto puede servir también a Iglesias para que los suyos empiecen a conformarse con un objetivo inferior al Gobierno de coalición.

El veterano Juan Díez Nicolás, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y primer director del CIS, entiende que el PSOE utiliza esta fórmula para "no asustar" a otros posibles socios de investidura incompatibles con un gobierno del que formara parte Podemos y ve habitual en política que cada una de las partes interprete un mismo término de formas distintas.

"Lo tendrán que aclarar Sánchez e Iglesias", recalca Díez Nicolás, quien recuerda en todo caso que UCD gobernó dos legislaturas sin mayoría absoluta ni acuerdos parlamentarios estables, negociando ley a ley sobre la base de lo que ahora se denomina "geometría variable" y cuando la "cooperación" del PSOE consistía en lo que Felipe González explicaba así: "Suárez y yo estábamos de acuerdo hasta en los desacuerdos".

SIN PRECEDENTES EN EL PARLAMENTARISMO ESPAÑOL

No hay antecedentes en la democracia española de gobiernos de coalición ni de "cooperación".

"Como tal, la categoría seguramente existe o se ha empleado en algún país, pero no es una categoría que circule dentro del análisis político con fluidez", indica Vanaclocha.

No obstante, el catedrático de la Carlos III destaca la tradición en el lenguaje político de "crear nuevas figuras, nuevas categorías".

Enumera la "geografía o geometría variable" por la que se alcanzan pactos a distintos niveles o con distintos partidos en España; la expresión de "parar el reloj" en las negociaciones internacionales o "la ambigüedad controlada o calculada" son otros ejemplos de la creatividad política para adaptarse a situaciones nuevas.

"Son términos producto de la necesidad y de intentar describir una realidad que, con términos convencionales en este momento, no se puede de modo suficiente", apunta Vanaclocha.

Rico coincide en la falta de precedentes: No se conocen en España alternativas entre el pacto de legislatura o acuerdo parlamentario y el gobierno de coalición, para el que tendría que haber necesariamente ministros de Podemos y no bastaría con independientes pactados.

"El concepto 'gobierno de cooperación' no existe", subraya tajante Molina, quien se remite al resultado de la negociación para comprobar si finalmente se pacta un Gobierno con ministros de Podemos sin cartera -algo que justificaría "un nombre nuevo", porque no sería estrictamente de coalición ni monocolor- o bien se opta por alguna de las dos fórmulas ya conocidas y "nos toman un poco el pelo".

Aunque sin pretender que sirva de precedente, Díez Nicolás rememora un ejemplo de "cooperación" ahora impensable: De los 35 secretarios de Estado y subsecretarios que actuaron como Gobierno provisional en funciones mientras el Ejecutivo permanecía secuestrado en el Congreso por el golpista Antonio Tejero el 23 F, "la mitad éramos de UCD, había dos de AP y el resto eran del PSOE" Pero "aquello no se ha vuelto a repetir".

FUENTES:

Expertos en Ciencias Políticas Francisco Vanaclocha, Ignacio Molina, Carlos Rico y Juan Díez Nicolás.